De la Obra de Dios, Lucio Cecilio Firmiano

[De Opificio Dei]. Opúsculo que constituye una apología del monoteísmo, de Lucio Cecilio Firmiano, más conocido por el nombre de Lactancio (nacido hacia 250), escrito como introducción a sus Instituciones divinas (v.), su obra apologética más importante, después de haberse iniciado la persecución de Diocleciano (303-304).

Lactancio pretende demostrar que el cuerpo del hombre — con la perfección de todas sus partes y por su belleza y ar­monía, incluso si lo comparamos con los demás animales — proclama la obra de Dios y los elevados destinos a los que su Pro­videncia le ha destinado, tanto a él como a su alma; por medio del argumento de finalidad, logra trazar una apología del monoteísmo, o, mejor, del concepto cris­tiano de un Dios creador, soberanamente sabio, poderoso y providente.

Así como sus ideas filosóficas proceden de Cicerón, sus conocimientos anatómicos y fisiológicos, bastante exactos para su época, derivan de Varrón y de Nemesio, mientras que los rudimentos de psicología los debe a Aris­tóteles, aunque los completa con las ideas de Platón, recibidas a través de Tertuliano. Sin embargo, Lactancio se distingue de ellos en la afirmación de que todas las almas han sido creadas directamente por Dios (creacionismo).

La argumentación la presenta más como «retor» que como filó­sofo, con habilidad pero, a las veces, con ingenuidad de argumentos. También en esta obra aparece (capítulo XIX, 8) la doctrina dualista, de tendencia maniquea, que aflora en varios fragmentos de las Instituciones divinas.

G. Pioli