Obra Astronómica, Al- Battānī

[Opus Astronomicum. Ad fidem Codicis Es-curialensis arabice editum latine versum, adnotationibus instruction a Carolo Alphonso Nallino].

Obra astronómica de Albatenio o Al-Battānī, de Battan, en Mesopotamia, que vivió del 850 al 929 d. de C. El astró­nomo árabe, observador y calculador, tra­bajó en su observatorio de Rakkah en el Eufrates, con instrumentos bastante preci­sos para su tiempo.

Su obra mayor ha lle­gado a nosotros en un códice árabe de los siglos XI-XII, conservado en el Escorial; el orientalista C. A. Nallino hizo de él una traducción latina que fue impresa, con no­tas de Schiaparelli, en el núm. 40 de las publicaciones del Observatorio de Brera (1899-1907), en tres partes que contienen: la primera, la versión latina del texto ára­be con notas; la segunda, las tablas astro­nómicas con notas, diccionario e índice; la tercera, el texto árabe.

El título original de la obra se ha perdido; redactada sobre el modelo del Almagesto (v.), las partes teóricas y demostrativas están a menudo reducidas al mínimo, en tanto que se des­arrolla con toda extensión la práctica delos cálculos y las tablas referentes a ellos. Precede a la parte primera un prefacio de Nallino sobre la vida de Albatenio, las di­versas ediciones de su obra y los estudios que acerca de ella hicieron Regiomontano, Halley y Delambre.

Sigue la obra de Al- Battānī, dividida en cincuenta y siete capí­tulos que comienzan con la invocación: «In nomine Dei dementis et misericordis». Contiene muchos problemas de astronomía esférica, para cuya solución el autor se sirve a menudo de la proyección ortogonal, con nuevas fórmulas en que hace uso de las funciones trigonométricas; resuelve por pri­mera vez un triángulo esférico, dado un ángulo y dos lados adyacentes.

Usando ins­trumentos mayores y más precisos que los empleados por los griegos, pudo obtener resultados más exactos. Para las alturas meridianas, parece que se sirvió de la «al- hidada longa», como ya hizo Tolomeo; tenía además un cuadrante mural. El tiempo se determinaba por la altura de las estrellas conocidas, y durante el día por los relojes de sol.

Así pudo determinar la oblicuidad de la eclíptica con un error de menos de medio minuto de arco respecto del valor moderno; además llegó a determinar la época de los equinoccios con un margen de una o dos horas. Estableció la duración del año, que después en la Edad Media sir­vió para hacer la reforma del calendario juliano, y los intervalos que estableció en­tre la época de los equinoccios y de los sols­ticios le llevaron a un conocimiento de la órbita solar mucho más aproximado a la verdad que el de los griegos.

Albatenio rectificó el error en que habían incurrido los astrónomos griegos, al decir que el peri- geo solar era inmóvil respecto a los equi­noccios y que no participaba del movi­miento de precesión. En los últimos capí­tulos se trata del paralaje de la luna y de su distancia a la tierra, de los eclipses de luna y de sol para cualquier lugar, de las posiciones de los cinco planetas mayores, en la eclíptica, para cualquier tiempo.

In­dica el modo de construir los relojes sola­res, los cuadrantes murales, los globos celes­tes y el triquetro. Siguen abundantes notas explicativas y referencias de Nallino y de Schiaparelli sobre los diversos capítulos. En la parte segunda están recogidas todas las tablas astronómicas, fruto de las observa­ciones y cálculos de Albatenio.

Contienen datos para el cómputo del calendario, para el movimiento del sol v de la luna, las coordenadas de las constelaciones, los paralajes de la luna en longitud y latitud, los movi­mientos de los cinco planetas mayores, un catálogo de las estrellas fijas, etc. Como dice Schiaparelli, que colaboró activamente con Nallino, éste no sólo ha salvado cuanto se podía salvar de la obra astronómica de Albatenio, sino que ha puesto en evidencia los indiscutibles méritos y los notables re­sultados alcanzados por el autor.

La astro­nomía de los árabes alcanza con esta vasta obra Uno de sus puntos culminantes. Su comparación con el Almagesto de Tolomeo, con el que tiene tantos puntos de contacto, es particularmente interesante para com­prender el desenvolvimiento de la astro­nomía en Oriente. Esta versión latina, que explica casi completamente, con sus copio­sas anotaciones, la obra de Albatenio, aclara también los numerosos estudios hechos an­tes de Regiomontano, Halley y Delambre.

G. Abetti