La Obra de España en América, Carlos Pereyra

Obra del historiador mexicano Carlos Pereyra (1876-1942). Es un libro en que se afirma «la admiración a España, pero la admiración que nace del objetivismo, del estudio ecuánime de los hechos», según declara el autor.

En las páginas liminares,. Pereyra endereza su crítica acerba contra los historiadores mal documentados, que han contribuido a propagar la leyenda negra de España. El cuerpo de la obra consta de cuatro partes. En la primera se ocupa de la era de los descubrimientos novomundanos y de las figuras proceres de la gesta; bosqueja las principales exploracio­nes realizadas en la decimosexta centuria y pone de relieve la hazaña de los con­quistadores.

El siguiente apartado trata del laboreo de las minas y de las plantas y animales que introdujeron y aclimataron en América los españoles, aportación sin­gular que contribuyó a transformar la economía de todo un continente. De tal hecho saca el autor conclusiones que tienden a demostrar que la gigantesca empresa colo­nizadora no estuvo movida exclusivamente por la fiebre de oro, sino por el noble afán de ejercer otras actividades benéficas para la colectividad americana.

La tercera parte está consagrada a ponderar la labor cultu­ral que desarrolló España en las nuevas tierras conquistadas, ya por medio de sus misioneros, quienes como complemento de sus tareas evangélicas dieron cima a una obra digna de encomio, al formar artes, vocabularios, etc., de las lenguas y dialectos indígenas, amén de otras muchas produc­ciones de carácter docente y catequístico; ora recogiendo todas las noticias históricas y los usos y costumbres de los pueblos so­juzgados o bien estableciendo colegios y universidades o implantando las imprentas como vehículo difusor de los conocimientos imperantes en la época.

En ocasiones el autor hace hincapié en algunos tópicos ya tratados, para enfocarlos desde un ángulo diverso, como sucede en el caso del paran­gón que establece entre lo que América aportó y lo que recibió en cambio. La parte final nos presenta un cuadro comparativo entre los sistemas de colonización inglés y español en el Nuevo Mundo, con el propósito de refutar las imputaciones que se le han hecho a España sobre el particular.

Ana­liza detenidamente la obra que realizaron ambas naciones en sus dominios de ultra­mar y el medio geográfico en que se desarrollaron sus actividades imperiales, concluyendo que es más criticable la ac­tuación de Inglaterra y que, si los países hispanoamericanos no han podido progresar, ello se debe no a la herencia española, sino al medio geográfico hostil y a la injerencia que en su economía tienen otras na­ciones.

S. Uribe de Fernández de Castro