[Nos]. Cuento de Gogol (Nikolaj Vasil’evič Gogol’, 1809-1852), publicado en 1835. La nariz, junto con El abrigo (v.), fue considerada como la obra que señaló nuevos rumbos a la novela rusa, describiendo de modo realista y con tajante humorismo el ambiente de la pequeña burguesía moscovita.
Estudios más cuidados han mostrado, sin embargo, lo inexacto de esta unilateral concepción. Un barbero, comiendo, encuentra en el pan una nariz. Asustadísimo, piensa que la cortó a alguien en un momento de embriaguez y la arroja al río. Más tarde, un consejero de Estado, al despertarse, se encuentra sin nariz y al poco tiempo advierte que esta nariz se pasea en carroza por la ciudad con uniforme de gran funcionario. El consejero trata en vano de convencer a la nariz para que vuelva a su sitio.
Quiere poner un anuncio en el periódico, pero el empleado se niega a publicarlo, diciendo: «No me fío: hace días un señor insertó un anuncio de que había perdido un perro, y en realidad se trataba de atrapar a un funcionario que huyó con la caja». El consejero está desesperado, pero cierta mañana, sin saber cómo, la nariz vuelve a su sitio y así termina la extraordinaria aventura que da al autor la ocasión de crear amenas y realistas figuras de policías y funcionarios. Al final Gogol se excusa de la extravagancia e inverosimilitud de su relato: en la sociedad de San Petersburgo ocurren cosas tan extrañas, que la historia de la nariz, en comparación, no es nada.
También en La nariz se advierte el amor de Gogol por los asuntos fantásticos en que se inspira toda su primera producción literaria, pero ya no se trata de los poéticos sueños juveniles de sus Veladas en la finca de Dicanca (v.); la pequeña vida cotidiana difunde en ella su color gris, y en la inspiración fantástica se escucha en ciertos momentos la «risa entre lágrimas» del escritor que más tarde hará reír y llorar a toda Rusia con el espectáculo de su inmensa miseria y corrupción. [Trad. castellana de F. Diez Mateo (Madrid, 1930)].
G. Kraisky

