Mis Ascensiones en los Alpes y el Cáucaso, Albert Frederik Mummery

[My Climbs in Alps and Caucasus]. Narración del inglés Albert Frederik Mummery (1856-1895), publicada en 1900.

Cuando aún no se conocían los mo­dernos métodos de escalada, un hombre que no tiene igual en la historia del alpinismo se atrevió a efectuar ascensiones que todavía hoy se contemplan con gran respeto, pese al uso ya establecido de clavijas y cuerdas fijas. En el alpinismo de Mummery, definido por él como «juego puro», los pe­ligros son factores secundarios y subordi­nados al alcance del fin deseado. Partien­do de dicha concepción, Mummery, sin perder nunca un ápice de su inalterable buen humor, se lanza a la escalada por pa­redes y grietas peligrosísimas, confiando en que no le golpeen las piedras que caen. Y la fortuna le ayuda singularmente: ni si­quiera una vez es rozado por las piedras que a menudo hieren rudamente a sus compañeros de cordada. Después de una ten­tativa en la cresta de Furggen, se dedica exclusivamente a las Aiguilles de Chamonix, donde efectúa empresas soberbias. Grépon, Charmoz, Dent du Requin; sobre estas fantásticas agujas, algunas veces acompa­ñado por los fieles guías Burgener y Venetz, otras con amigos aficionados, traza caminos magníficos y, cosa rara si no única en la historia del alpinismo, nunca es de­rrotado. Acompañado por su mujer, efectúa la primera travesía de la terrible «Cresta del diablo» [«Teufels Grat»].

Realiza otras importantes escaladas en el Cáucaso: en pocos días y con un solo compañero asciende al Dich Tau, de 5.200 metros de al­tura y vence varios picos de la misma cor­dillera (1888). Aquí termina el relato; sa­bemos que, en 1895, Mummery se dirigió a la India para ascender al Nanga Parbat (8.177 metros), pero ni él ni su compañero volvieron y sus cuerpos nunca fueron hallados. Este libro, que algunas veces llega a pasmar por la temeridad de las empre­sas narradas, fascina por el entusiasmo que lo llena y por el fino humorismo de algu­nos de sus fragmentos.

F. Dusi