Misas de Dufay, Guillaume de Machault

Entre los músicos del siglo XV que perfeccionaron la concepción, debida a Guillaume de Machault (1300- 1377?), de la «Misa» como composición uni­taria y orgánica, Guillaume Dufay (1400?- 1474) es uno de los más significativos. Sus Misas no son numerosas: entre 150 compo­siciones, contenidas en manuscritos de las bibliotecas de Roma, Bolonia y Viena, hay solamente ocho Misas completas, de seis voces, y unas veinte partes separadas de Misas.

La polifonía de Dufay, juzgada ge­neralmente como más hábil que espontá­nea, más construida que expresiva, ha te­nido, sin embargo, importantes defensores: Henri Pruniéres, por ejemplo, considera a Dufay no solamente como un sabio compo­sitor, sino también «gran artista cuyas obras sintetizan las varias tendencias del «Ars Nova» de Francia y de Italia». Viviendo en una época en que, después de dos siglos de complejas experiencias, era natural la as­piración a sacar partido de ellas de una manera concreta y definitiva, Dufay utili­za sabiamente las tentativas de sus pre­decesores y, llegando a unas soluciones más claras y decididas, abre nuevos caminos. Simplifica los ritmos, antepone la búsqueda de la expresión a las preocupaciones aca­démicas, y prevé los futuros desarrollos del procedimiento de la imitación; es, ade­más, uno de los primeros que emplearon para la composición de las Misas motivos de canciones populares, en la parte del te­nor, sirviéndose de ello como base para la elaboración polifónica. Entre estas Misas sobre motivos de canciones, la conocida Si la face ay palé, y las tituladas Tant je me deduis y L’homme armé son de las más bellas y expresivas de Dufay. Esta forma, a la que fue puesto el nombre de Misa parodia, fue más adelante muy cultivada, lográndose a menudo resultados sorpren­dentes.

L. Córtese