Memoria En Torno a la Idéntica Naturaleza de las Diversas Radiaciones Emitidas por el Sol y las Fuentes Luminosas y Caloríficas Terrestres, Macedonio Melloni

[Memoria intorno alia eguale natura delle varié radiazioni vibrate dal solé e dalle sorgenti luminose o caloriftche terrestri]. Obra de Macedonio Melloni (1798-1854), publicada en Nápoles, por la Tipografía Plautina, en 1842. En esta memoria, do la que existe otra edición, es­tán sintetizados los principales descubri­mientos e ideas de Melloni acerca de la unidad de las radiaciones.

Como es sabido, el físico de Parma puso completamente fuera de duda la identidad de naturaleza de los rayos caloríficos y químicos con los luminosos. La luz, el calor y las radiacio­nes químicas — dice él en esta memoria — son tres manifestaciones de las ondas eté­reas de diversa longitud contenidas en la radiación solar (o en las fuentes terrestres, y para él, como hoy para todo el mundo, era una misma la índole de todas estas ra­diaciones). Las ondas obscuras (químicas o caloríficas) son del todo semejantes a las ondas luminosas. El único carácter distin­tivo entre ellas es su amplitud; de manera que, entre un rayo obscuro y un rayo de luz visible, hay la misma diferencia que existe entre dos rayos luminosos de diverso color; la propiedad de actuar sobre la vis­ta no tiene importancia para la radiación considerada en sí misma. En efecto, la pro­piedad de iluminar que tienen las ondas ópticas desaparecería con la extinción del órgano de la vista; y en ese caso los rayos visibles no se distinguirían ya entre sí, ni de los rayos caloríficos y químicos, sino mediante los diversos grados de difusión, transmisión, refracción y absorción, los cua­les, de este modo, constituyen los verda­deros caracteres diferenciales de las radia­ciones.

Estos fenómenos, al contrario de como parecía antes de sus experimentos, figuran entre las pruebas mejores de dicha unidad. Melloni añade que él, con otros experimentos, ha podido refutar el prejui­cio de que los rayos ultravioleta carecie­sen de la propiedad de calentar; y dice: «Nosotros la hemos encontrado reciente­mente, también en estos últimos rayos, dé­bil, sí, pero indudable». Recuerda también haber refutado una de las más formidables objeciones contra el principio de la iden­tidad, cuando con otros experimentos de­mostró que la parte inferior del espectro colorado contiene cierto número de radia­ciones caloríficas obscuras. Según Melloni los efectos variables de difusión, transmi­sión y absorción que presentan las subs­tancias blancas y los medios incoloros resultan de una verdadera coloración invi­sible respecto a los rayos químicos y calo­ríficos obscuros. De manera que el agua es transparente porque puede transmitir uniformemente las ondas de todo color; pero como las ondas más largas que las rojas no pueden ser difundidas por el pa­pel ni transmitidas por el agua, se debe sacar en conclusión que este cuerpo es «termocroico», esto es, coloreado por el calor. Este concepto de la coloración por el calor o termocrosis es el centro de la obra de Melloni, para el cual el calor es el único agente capaz de medir la energía relativa de las diversas ondas que compo­nen las radiaciones del sol y de las fuentes luminosas terrestres.

S. Timpanaro