Tragedia en cinco actos del cardenal veneciano Giovanni Delfino (m. en 1699), representada en Venecia en 1630. Sigue fielmente, en su desarrollo, los dos episodios de Cloridano (v.) y Medoro (v.) y de Angélica (v.) y Medoro (v. Orlando furioso). Cloridano acompaña a su amigo Medoro en la búsqueda del cadáver de su señor Dardinello para darle sepultura. En un bosque Medoro es atacado y Cloridano, para defender a su amigo, cae muerto. Llega Angélica, y atraída por la belleza de Medoro, que yace mortalmente herido, le cura con sus mágicas hierbas; pero aunque dominada por el amor, decide morir «pria che con brame impure, renda vile il mió nome» [«antes de, con impuros anhelos, envilecer mi nombre»]. Cuando Erene revela a Medoro que es hijo de Arbace, rey de China, que se llama Tirítades, y que quien ha tratado de matarlo es el traidor Artabán que se ha apoderado del trono, Angélica, que sin ser vista, ha asistido al diálogo, anuncia a Medoro que Artabán ha sido asesinado por el pueblo furioso que espera ahora la vuelta de Tirítades. Medoro le jura eterna fe, y la tragedia termina con un coro de pastorcillas que celebran el amor, tanto más grande cuanto «viene dopo feroci pene» [«viene después de feroces penas»]. La tragedia es retórica y artificiosa, carece de invención y de méritos; pertenece al grupo de las «tragedias apasionadas» sin disfraces y sin intriga, basadas en una sencilla historia de amor que, a mediados del siglo XVII se oponían a las tragedias llamadas «complejas» o de enredo, donde se producían grandes transformaciones en el estado de los personajes y el interés estaba dado por las inesperadas situaciones escénicas.
A. P. Marchesini

