Meditaciones sobre la Naturaleza Primitiva del Hombre

[Rêveries sur la nature primitive de l’homme]. Obra de Étienne Pivert de Sénancour (1770- 1846), publicada en 1799, poco menos que olvidada por los contemporáneos y consi­derada por los posteriores por sus refe­rencias a una novela del mismo autor, Obermann (v.). Dentro de una sensibili­dad impregnada de tristeza, las ideas sobre la naturaleza de Rousseau y de Bernardin de Saint-Pierre se filtran en descripciones e impresiones de distinto género, de lo cual resulta una melancolía inspirada por la vida nómada y pastoril, la contemplación de paisajes montañosos, la búsqueda de la soledad. La sociedad es sentida como ex­traña al verdadero destino del hombre; y aún en el éxtasis de una naturaleza que proporciona paz y alivio, hasta cuando el espíritu desengañado se cierra a toda espe­ranza, surge la utopía de una regeneración del mundo gracias a una nueva ordenación. En esta idea de una filantropía universal, inspirada en una concepción vaga y no po­cas veces paradójica, reside el significado de la obra. El mundo de Atala (v.) y de René (v.) de Chateaubriand eclipsó las con­cepciones que Sénancour expone en este libro y en Obermann; sólo la generación de las batallas románticas debía encontrar en tal idealización de la naturaleza un acento capaz en cierto modo de justificar la inercia tantas veces característica de las nuevas composiciones literarias.

C. Cordié