Novela histórica de Manuel Fernández y González (1821-1888), publicada en 1854. Isabel de Silva ama a su primo Gastón, joven disipado indigno de ella, pero su padre la obliga a casarse con Guillén de Meneseb, de quien tiene un hijo, que Gastón (el cual entretanto, para escapar a las consecuencias de un cielito, se ha hecho pasar por muerto y ha tomado el nombre de Antonio Gil) rapta por venganza. Y para restituirlo al padre pretende que la madre dé satisfacción al odio que finge haber concebido contra ella matándose con un veneno que él mismo le procura. La desgraciada acepta impulsada por su amor maternal. Pero el veneno es un narcótico. Gastón rapta a Isabel del sepulcro y la joven, que nunca ha dejado de amarle, al despertar se resigna a seguirle con tal que le devuelva a su hijo, como consigue, pero sólo mucho más tarde. Gastón, después de haber buscado en vano el modo de ganarse la vida, llega a París con Isabel y el niño y se resigna a hacer de verdugo.
A los diez años el niño — Martín Gil — huye de su casa, se embarca con unos chiquillos amigos suyos y vive de timos y robos, se hace soldado, luego bandolero y jefe de bandoleros, hasta que le encontramos a sueldo de una sociedad secreta de moriscos capitaneada por una tal Fátima, riquísima nieta del último rey de Granada, que ha decidido recobrar con sus enormes riquezas el trono de sus antepasados. Forman parte de la banda, además de Alí Pachá, feroz y valeroso corsario, Juan Garcés (llamado por los árabes Ben-Yaschem), hijo de aquel Aben Humeya que fue proclamado rey por los moros en la famosa insurrección de las Alpujarras, y además de muchos otros personajes de las condiciones más dispares, tres hermanas esclavas de origen desconocido: Elvira, Violante e Inés, capturadas de niñas por Alí, que ha hecho de Elvira su esposa y ahora la tiene como prisionera, pues le ha traicionado con el capitán español don Lope. Fátima se enamora de éste y se casa con él. Martín está enamorado de Violante y Garcés corteja a Inés. Para sus fines la banda se dispone a actuar en tomo a los principales personajes de la época, el rey Felipe II, su hermano don Juan de Austria, el vencedor de Lepanto, el famoso ministro Antonio Pérez y la no menos famosa favorita Princesa de Éboli.
Ahí es donde Martín Gil da sus mayores pruebas de intrigante, aventurero, espadachín, ladrón de tesoros y afortunado cortejador de mujeres. Por último la acción se traslada a Flandes, donde Elvira, que entre tanto ha conseguido librarse de las garras de Alí y convertirse en la favorita del Rey, se dirige por encargo suyo a asesinar a don Juan, a quien el rey odia por celos. Y don Juan muere envenenado por un par de preciosas pantuflas regaladas por la aventurera, que a su vez cae bajo el celoso puñal de la primera mujer de Alí. En cuanto a Martín, acaba descubriéndose que no es hijo de Guillén de Meneses, sino de Abenhumeya, y que Garcés es el verdadero Meneses, quien se casa con Inés, mientras Violante desaparece dejando suponer que se ha retirado a un convento. Martín, después de algunos crímenes, acabará en la horca a manos del mismo Gastón, que en tal ocasión asume una vez más su antiguo oficio de verdugo. Es ésta una de las más conocidas entre las trescientas y pico farragosas novelas históricas con que el autor consiguió hacerse célebre.
Su principal característica es la exclusiva preocupación por la intriga; sólo hay vida en la intriga, los caracteres no existen, los personajes son muñecos ilógicos que se ponen un alma nueva cada vez que la intriga lo requiere; ninguno consigue atraer la simpatía moral del lector; todos absolutamente son criminales, locos, viciosos, degenerados. únicamente Fátima no tiene más defecto que el capricho de casarse con un descarado fanfarrón que, gracias a su cuantiosa fortuna, consigue al fin vivir en paz y sosiego una existencia decente y honrada.
F. Carlesi

