Marco Bruto, Antonio Conti

Tragedia en verso blan­co y en cinco actos, del abate paduano Antonio Conti (1677-1749), impresa en 1743. Debe su composición a las críticas que se dirigieron a su Julio César (v.), tra­gedia escrita anteriormente, por el escaso relieve dado al carácter de Bruto (v.). Mar­co Bruto, bajo el influjo de Porcia, hija de Catón, y de Casio, elevado por el ya di­funto Pompeyo, conjura contra Julio César, que lo amaba como a un hijo. Sus escrú­pulos son vencidos poco a poco, no sólo por su amor a la libertad, sino por los ejemplos de los demás conspiradores. Sobre todo, el recuerdo de su antepasado Junio Bruto (pa­ra el Junio Bruto del mismo autor, v. Bru­to), le incita a la acción. En el Senado, él es el primero en herir al dictador, y entre los otros sectarios el más enardecido en gritar después en el Capitolio la muerte del tirano. Según la crítica más reciente, esta obra ha sido apreciada como mejor que el César, comúnmente considerada como la obra maestra del dramaturgo. El carácter de Bruto ofrece un relieve psicológico bas­tante sutil, y ciertamente superior al que resultaba en la precedente tragedia. Dos son las redacciones de la obra: en la se­gunda al niño Bibulo (que en la primera no decía palabra), por imitación de algunas escenas de la Andrómaca (v.) de Eurípides y de la Atalía (v.) de Racine, se le hace hablar en escena y con acentos patéticos muy superiores a su tierna edad (v. tam­bién Bruto segundo de Alfieri).

C. Cordié