Las Manos, Otakar Březina

[Ruce]. Colección de can­tos del poeta checo Otakar Březina (Václav Jebávy, 1868-1929), publicada en 1901. En esta colección puede decirse que conver­gen y encuentran su expresión definitiva, todos los motivos de la poesía de Brezina, el más grande de los poetas checos moder­nos, personalidad compleja también como filósofo y como crítico. La idea central de esta poesía es la evolución eterna, no sólo de las individualidades humanas, sino de todos los organismos y fenómenos de la vida, originada por la misteriosa voluntad divina. Esta idea, fundamentalmente mís­tica, encuentra su primera afirmación en Lejanías misteriosas, donde, sin embargo, la abstracción a que el poeta tiende, no es todavía definitiva y deberá pasar a través del profetismo de Aurora en Occidente [Svítání na Západě, 1896], la embriaguez del significado de solidaridad humana que tiene este profetismo en Vientos de los Po­los [Větry od pólu, 1897] y la experiencia de que la conciencia del dolor es el prin­cipio cósmico de la existencia, expresada en Constructores del templo [Stavitelé chrǎmu, 1899], en la que las voces de los gran­des representantes del pensamiento huma­no se funden con las de los hermanos anó­nimos, instrumentos del destino en la evo­lución de la humanidad hacia la divinidad.

En la colección Las manos todos estos mo­tivos, que pueden llamarse mesiánicos, de la génesis de una nueva humanidad en la que el amor es el instrumento cósmico de toda reconciliación y superación, encuen­tran su expresión última. En esta expre­sión, la abstracción filosófica a que parece llegar la poesía, es, sin embargo, contra­balanceada y hasta vencida por las notas que cantan la belleza de la tierra, de sus primaveras, de sus estíos y de sus invier­nos, con un arte que cada vez se hace más simple, limpio y cristalino. En un extenso cuadro abarca el poeta toda la vida de la tierra, en la que millones de brazos traba­jan para un solo fin, y de esta visión nace la de otros millones de brazos en los de­más planetas, en el cosmos. La vida es un tiempo de espera, para aquel que, elegido por el Creador, lleve a cabo la gran obra de destruir la injusticia sobre la tierra, en una visión apocalíptica que supera al pro­pio correr del tiempo. Casi hermética en buena parte, la poesía de Březina ha re­huido la popularidad; constituye, sin em­bargo, un símbolo de luminosa hermandad, de conciliación y de amor, cantados con una fuerza de inspiración y una perfección artística de absoluto valor universal. La poesía de Březina ha sido en gran parte traducida al italiano en el ensayo de E. Lo Gatto de los Estudios de literatura eslava, volumen III, Roma, 1931.

E. Lo Gatto