Manon Lescaut, Antoine-Francois Prévost

[Histoire du chevalier Des Grieux et de Manon Lescaut]. Novela del abate Antoine-Francois Prévost (1697-1763), publicada en 1731.

En Amiens, encuentra el joven Des Grieux (v.) a la hermosa Manon Lescaut, cuyos padres pretenden encerrarla en un convento porque muestra excesiva inclinación hacia el pla­cer. Se enamora y huye con ella; pero la joven, incapaz de soportar la pobreza, ob­tiene la protección de un rico banquero. El joven es detenido por sus padres, y de­vuelto al hogar no sin la complicidad de Manon. Profundamente decepcionado entra en el seminario de San Sulpicio; pero allí lo encuentra su antigua amante y lo arran­ca de aquella santa y estudiosa soledad. Nuevamente unidos, viven merced a las ganancias deshonestas de ella, así como del juego, que Des Grieux practica entre malas compañías; finalmente, ayudada por su desventurado hermano, Manon torna a encontrar otro rico protector. Los dos aman­tes huyen con el dinero que logran sacar­le, pero el viejo los descubre, haciéndolos arrestar. Des Grieux logra escapar y a su vez libera a Manon, volviendo a jugar para mantenerla.

Cuando descubren que el hijo del último protector se ha enamorado de Manon, ambos esperan arrancarle dinero para huir; pero fracasa el intento, por in­tervención del padre, quien para vengarse y vengar a su hijo, sorprende a. los dos amantes y los hace encerrar en el Chátelet. Queda él en libertad y Manon es condena­da a la expatriación, con otras mujeres de vida alegre. Fracasados todos los intentos para sustraerla a la condena, Des Grieux la sigue a América. En Nueva Orleáns el amor dulcifica, en cierto modo, aquella du­rísima vida; pero el hijo del gobernador se enamora también de Manon, y Des Grieux lo hiere en un desafío y creyéndolo muerto huye con ella, que muere agotada en medio de aquellas ásperas soledades. Destrozado, vuelve él a su patria. La historia está narrada por el propio héroe al marqués de **, protagonista de las Memorias y aventuras de un hombre de condición (v.), en el VII y último volu­men.

Reimpresa aparte, en 1733, reducida a la versión definitiva en 1753, fue leída ávidamente y con gran escándalo, en su tiempo, pero sólo con el romanticismo lo­gró alcanzar el altísimo lugar que se le asigna. No carece de los caracteres de la novela romántica y patética; es vistoso su barniz elegante, muy del siglo XVIII, que sentía remilgos por la vida licenciosa; pero el libro vive perenne por Manon, símbolo de la femineidad vana, sedienta de placer, de lujo e incluso de amor verdadero, que con absoluta inconsciencia moral quiere atarse a la vida deshonesta. Femineidad ins­tintiva, misteriosa, que cuando sólo le que­da el amor, se colma de él en la aventura y se eleva hasta una patética transfigura­ción. Todavía más trágica aparece el alma del libro en Des Grieux, el desgraciado héroe de la pasión invencible, arrastrado al deshonor, aunque siente la conciencia íntima de que su mal es demasiado pro­fundo por no nacer de una fuerza superior e ineludible. Se advierte en él un hálito de fatalidad jansenista, a la vez que una cierta inspiración raciniana. La honesta in­tegridad de su amigo Tiberge permite que resalte mejor su miseria; en cambio, el cinismo del hermano de Manon, hace pare­cer menos grave la inmoralidad de la mu­jer. La nueva sensibilidad del siglo XVIII, prerromántica, se manifiesta en el héroe y en el libro, con predominio del corazón, de la pasión y casi del deseo de dolor, expre­sado en una forma desnuda, lineal, que se intensifica cuando la pasión apremia, dan­do un valor clásico a esta popularísima obra. [Trad. española de Ángel Romeral (Barcelona, 1876) y de Jesús Navarro (Pa­rís, 1905)].

V. Lugli

El mérito del estilo de esta novela estriba en ser tan corriente y fácil que, en cierto modo, cabe decir que el estilo no existe. (Sainte-Beuve)

 Obra maestra de belleza de pensamiento y sentimiento, y de vulgaridad en la ex­presión. (Barbey D’Aurevilly)