La Libertad Religiosa, Francesco Ruffini

[La libertà religiosa]. Obra histórica de Francesco Ruffini (1863-1934), de la cual se publicó en 1903 el primer y único volumen: «Historia del pensamiento».

La preparación jurídica del autor, que puede ser considerado como verdadero fundador del Derecho eclesiás­tico en Italia, inspira el amplio tratado. Examina la formación del concepto de liber­tad religiosa, sobre todo en los siglos XVII y XVIII, y presenta en este panorama el cuadro de las luchas y de las conquistas que caracterizan el siglo XIX, cuyo examen queda reservado para otro volumen. Lejos de toda reserva confesional, el erudito ve en la idea de tolerancia (el famoso «dogma sociniano»), la mejor contribución a una comprensión recíproca entre las reli­giones y las diversas fes disidentes; pensa­dores italianos que escapando a la persecu­ción católica hubieron de acogerse después al mundo protestante, dieron a entender la importancia de la libertad y la independen­cia de la religión respecto al Estado, pro­pugnando una común aspiración a la justicia y una meditación de los eternos valores de la filosofía. Ilustrando magistralmente las relaciones que se producen entre humanismo y Reforma y manifestando en particular su interés histórico por las corrientes que de­sean paz y fraternidad entre las diversas confesiones religiosas (los socinianos ita­lianos en Polonia, los arminianos holande­ses y los latitudinarios ingleses), Ruffini nos muestra la sociedad cristiana en los siglos XVII y XVIII, con especial referen­cia a las realizaciones sociales de las colo­nias inglesas de América del Norte.

El punto profundamente nuevo que el autor desa­rrolla con documentos y argumentaciones es el de presentar a Lelio y Fausto Socino como los verdaderos iniciadores del movi­miento de tolerancia que trasciende de los caracteres de una religión y une en un vínculo profundamente humano la fe de todos los vivientes. Desde el punto de vista estrictamente científico interesa también al jurista la exigencia de una tolerancia reli­giosa que, antes de las afirmaciones funda­mentales del liberalismo, es ya principio de libertad según los derechos naturales sancionados por el sentimiento humano y por las palabras renovadoras del Evangelio.

C. Cordié