[Laudi] Al nombre de Feo Belcari (1410-1484) va ligada una de las más copiosas producciones de laudas del siglo XV, índice característico de una nueva orientación del género de las laudas renacida al sol y en el culto clima del humanismo.
Tratada por poetas doctos, la lauda pierde la olorosa frescura y el encendido candor que le eran propios en el siglo XIV para hacerse más linda, más diestramente consciente de sus propias gracias, entonándose al gusto más refinado del público y al estilo de las fiestas y reuniones de los oratorios florentinos. Éstos, más o menos, son los caracteres y el tono de las numerosas laudas de Feo Belcari, el cual, como los demás escritores de laudas de su época (Lorenzo el Magnífico, Francesco d’Albizzo, Castellano Castellani), emparenta estrechamente la métrica y la música de la lauda con las de la canción carnavalesca y la «canzonetta» profana; así la lauda «Come l’amor divino diletta e illumina el cuore purgato» se cantaba con la música de «Leg-giadra damigella», el «Lauda di Nostra Donna», con la música de «O canzonetta mia», etc. Lo cual escandalizaba a los prelados griegos que asistieron al concilio de Florencia, educados en una tradición más hierática y severa.
Poeta hábil, si no de grandes vuelos, Belcari logra armonizar la encendida dulzura del sentimiento y del impulso religioso con la estudiosa y gentil elegancia de los tiempos nuevos, retinando el lenguaje de la antigua lauda y perfeccionando ciertas cadencias y modos estilísticos. Pero aun entre desigualdades de tono y forma debidas en parte a la diversidad de los auditorios y de las circunstancias, las laudas de Belcari constituyen la parte mejor de la producción laudística del siglo XV, antes de que el movimiento religioso capitaneado por Savonarola surgiese infundiéndoles espíritu más ardiente y severo.
D. Mattalía

