Revista literaria en lengua italiana iniciada en París a fines de mayo de 1846, con tipos de, en fascículos mensuales de 48 páginas a dos columnas. Según el anuncio había de publicarse cada mes, con seis folios de impresión en cuarto y formar al final de cada año un grueso volumen de 576 páginas. Tenía por lema las palabras «Es pues menester volver a ponerse en camino» y su programa era «dar a conocer a los franceses los portentos del saber y del genio italiano cuya fuerza no pudieron domar ni la voracidad del tiempo ni el poderío y la barbarie extranjeros» (Cironi). Tuvo carácter predominantemente literario para poder obtener más fácilmente la entrada en los diversos estados de Italia, de los cuales esperaba un gran número de suscriptores. Esta esperanza quedó frustrada, y después de publicar cinco fascículos «L’Italiano» moría en octubre del año de su fundación. Fundadores y directores del periódico fueron Michele Accursi y Antonio Ghiglione, el cual por disensiones con Accursi se trasladó a Londres. La colaboración con que se honró «L’Italiano» fue excepcional; Mazzini, que redactó el artículo de introducción (el cual se publicó mutilado y mal corregido), insertó en él siete importantísimos artículos firmados «E. J.»; Guerrazzi publicó uno de los más bellos capítulos del Asedio de Florencia (v.); Tommaseo publicó diez artículos originales y de crítica literaria con la firma «A. Z»; Agostino Ruffini trató de filosofía y moral. Filippo Ugoni, Francesco Orioli y otros patriotas y desterrados colaboraron también en aquella revista con inteligencia y desinterés, guiados todos por la intención de contribuir a la resurrección de la patria lejana.
R. Caddeo

