[La Feroniade). Poemita de Vincenzo Monti (1754-1828), en tres cantos en endecasílabos libres, comenzado en 1784, durante su estancia en Roma, reemprendido luego varias veces, pero nunca terminado. En él, el poeta, que con entonación clásica funde la mitología con la historia, se propone celebrar la obra de Pío VI Braschi, en el desecado de las Marismas Pontinas. Monti busca una fórmula «antirromántica», pero en sus imágenes quedan, acaso inadvertidamente, muchos acentos románticos, porque si bien las fábulas derivan todas de la antigüedad, están impregnadas de una suavidad melancólica y una recogida dulzura. A través de la narración de los amores de Júpiter con la ninfa Feronia, que desatan los celos y la venganza de Juno, el poeta intenta dar una desolada descripción de las tierras consagradas a la ninfa, preparando la exaltación de la benemérita obra del pontífice.
El poemita comienza con una exuberante visión de la naturaleza, en los alrededores de Terracina. Sigue la exposición de las costumbres de la ninfa y de su encuentro con Júpiter, transformado en muchacho, hecha con tibia suavidad. Luego, el implacable odio de Juno, la obra disolvente de los celos: los ríos que salen de madre, la huida de los habitantes que dejan tras de sí el desierto; los muertos, y la soledad inmensa y angustiosa. El sentimiento de desolación tiene acentos cósmicos; la imagen del perro que queda solo ladrando sobre las ruinas, da a la escena una lúgubre amplitud. Aunque incompleta, es ésta una de las obras mejores de Monti. Es difícil precisar sus fuentes. Este tipo de poesía se remonta a Hesíodo, a los poetas bucólicos griegos y latinos y, sobre todo, a Homero y Virgilio, por la robustez de la composición y por la serenidad idílica del verso.
M. Maggi
El poema está acabadísimo en los detalles y, sin embargo, el conjunto no llega a la plena poesía. (F. Flora)

