Composición para clavicémbalo de Johann Sebastian Bach (1685-1750), escrita en 1735 e incluida en la segunda parte del «Klavierübung». Este Concierto «según el gusto italiano» fue compuesto por Bach al estilo del «concerto grosso», forma instrumental derivada de Corelli y muy cultivada en la época, especialmente gracias al impulso que le dio Antonio Vivaldi. La relación de esta influencia de gusto con el vivo interés de Bach por el «estilo italiano» queda demostrada, también, por sus numerosas transcripciones de conciertos y de «Concerti grossi» compuestos por él para clavicordio u órgano, y sobre todo por los Dieciséis conciertos según Vivaldi encontrados y publicados en 1850, muchos de los cuales fueron más adelante identificados como transcripciones de obras originales de Vivaldi. El Concierto italiano está inspirado en la arquitectura vivaldiana en cuanto a la forma, sobre la que Bach extiende su inventiva musical, jugando con las mismas relaciones de «ripieno» y «concertino», que el «concerto grosso» instrumental ofrece.
La composición es, por tanto, sólo concebible para clavicémbalo, mientras que su ejecución al piano destruye completamente estos valores; la diversidad de colorido que puede obtenerse en el clavicémbalo y el uso de los dos teclados diferentes, que permiten hacer destacar y jugar con diferentes timbres e intensidad sonora, justifican el interés de Bach en trasladar una forma eminentemente orquestal a un solo instrumento y explican también su denominación de «concierto». Formado por tres tiempos («Andante», «Allegro» y «Presto»), esta composición es una de las más puras y ricas de inventiva temática escritas por el autor; la perfecta y exhaustiva compenetración de los tres tiempos de la obra con las posibilidades sonoras propias del instrumento, es la que le da su emoción expresiva y presta realce a la significación precisa de cada sonido y cada dibujo melódico, el cual, a pesar de repetirse, adquiere, a través de los diferentes registros de los teclados, una relación de combinaciones siempre diferentes; mientras que los tiempos extremos especulan sobre una construcción de «tutti» instrumentales, el «Andante», que es tal vez el tiempo más sensible, está basado en la exposición de un elemento solista, que se extiende, a partir del cuarto compás, durante todo el tiempo.
L. Rognoni

