Empezado simultáneamente con el Concierto para la mano izquierda (v.), en 1930, fue terminado en el otoño de 1932, porque Maurice Ravel (1875-1937) se había impuesto la experiencia de concebir y realizar al mismo tiempo los dos trabajos. A propósito del Concierto en sol mayor, el maestro francés declaró explícitamente que había tomado como modelo a Mozart y a Saint-Saéns; dudando entre el título de «Concierto» y el de «Divertimento» se decidió por el primero, ya que el concierto es una forma que no presupone de una manera necesaria exigencias de profundidad y de efectos dramáticos. El Concierto en sol no sólo corresponde plenamente a estas intenciones por sus características de virtuosismo limpio, elegante y lleno de vida y de ingeniosidad, sino que incluso las supera si consideramos que el «Adagio» es una página de densa emoción. En el «Allegro» inicial se oponen, en cambio, episodios armónicamente duros y ásperos con ritmos vigorosos e incisivos, a otros de libre expansión melódica. El «Adagio», que el autor declaró haber compuesto recordando el «Adagio» del Quinteto con clarinete de Mozart, está en forma de «lied» y desarrolla una amplia y expresiva melodía, cuya serenidad meditativa es considerada por Roland-Manuel de una sensibilidad muy próxima a la de Fauré. El «Final» («Presto») utiliza, aunque de una manera sobria, las formas del jazz, y se resuelve de una manera vivacísima y brillante con un marcado ímpetu rítmico.
L. Córtese

