[De compendiosa architectura et complemento artis Lulli]. Tratado filosófico en latín de Giordano Bruno (1548-1600), publicado en 1582, perteneciente al grupo de las obras neoplatonicomnemónicas lulianas, esto es, las que son un compendio o un comentario o una derivación del Ars Magna (v.), de Lulio (Ramón Llull). Está estrictamente ligada con la obra De la lámpara combinatoria luliana (v.). Estas dos obras se definen como lulianas, a diferencia de otras, las cuales, aun tratando del valor, del orden, de la asociación de las ideas y de su modo de disponerse en la memoria, tienen un carácter más específicamente mnemotécnico y, aunque están fundadas en el mecanismo luliano, afrontan problemas más netamente psicológicos. El De compendiosa architectura es un resumen de la obra de Lulio acompañado de los comentarios y de las críticas de los precedentes expositores, y una aclaración de las ventajas de las categorías de las reminiscencias en el progreso del conocimiento. El arte luliano por medio de un simbolismo psicológico, intenta resolver el problema logicometafísico; y construyendo un sistema de relaciones entre las ideas, según un concepto platónico, quiere llegar a una construcción del sistema de la realidad.
El arte luliano investiga los elementos primeros del pensamiento y sus combinaciones por medio de cuyo conocimiento se cree poder fácilmente construir juicios y silogismos, como, gracias a la tabla pitagórica, se puede realizar cualquier cálculo. Bruno concreta el sistema didáctico en formas simbólicas, usando letras y figuras destinadas a aclarar, mediante un método combinatorio, las relaciones entre las ideas y esquematizar el principio del saber. Puesto que los elementos del pensamiento no pueden ser sino sujetos o predicados, los cuales son las partes del juicio, que es a su vez la forma fundamental del pensar, quien conoce el modo de combinar los sujetos con los predicados sabe responder a todas las cuestiones que la mente humana pueda plantear. Por ello Bruno procede valiéndose de tablas y de figuras determinando los elementos primeros del pensamiento (sujetos y predicados) en una especie de tabla pitagórica, y reduciéndolos a nueve principios, expresados por nueve letras, a partir de la B (alfabeto del arte magna). Evidentemente esta obra de Bruno no hace sino limitarse a exaltar el valor tópico del arte luliana, en su sentido de un método apto para facilitar la memoria, hacerla más segura, recordando y representándose en la mente sus ideas. Ni Bruno aclara las oscuridades del arte luliana ni provee a sus dificultades intrínsecas. No advierte que, no siendo la síntesis del pensamiento un agregado mecánico, no puede ser producida exclusivamente por un artificioso mecanismo.
M. Maggi

