[De lapsu virginis consecratae]. Título de dos homilías latinas, de San Ambrosio y San Niceas de Remesiana; respecto a una obrita griega de igual título, de San Basilio, baste con su mera mención. La primera homilía fue atribuida por la mayoría, pero erróneamente, a San Niceas de Remesiana (siglos IV-V) el probable autor del Te Deum (v.), pero con toda probabilidad debe adscribirse a San Ambrosio. Es un vehementísimo dicterio contra la virgen consagrada Susana, por haber violado el voto de castidad y haber matado el fruto de su pecado: dolor, indignación, ira y piedad conmueven el alma del Obispo que aniquila a la infeliz bajo el azote de su terrible oratoria, amenazándola con los horrores de las penas infernales si no se aviene a hacer espontánea y durísima penitencia. El estilo es muy parecido al de las Controversias (v.) de Séneca el viejo (que ejercieron sobre esta obrita notable influjo); todo inclina a pensar que se trata de un ejercicio homiliario en torno a un tema irreal que cobra vida de la figura fingida, falsamente timorata y pecaminosa de Susana. Cierto es que por el calor de convicción, por el enojo y sentimiento de penitencia, éste figura entre los sermones más significativos de San Ambrosio, y quedó como insuperado modelo de ellos; es característico el estilo iconográfico de los últimos capítulos. Una homilía sobre el mismo tema, pero presentada en forma de epístola (¿pastoral?), es la recientemente hallada (que algunos querrían, con poca consistencia, atribuir a San Niceas de Remesiana), muy inferior en cualidades artísticas y en calor de sentimientos al precedente escrito’ de San Ambrosio, y que desde el siglo VII fue confundida con el escrito homónimo de Niceas.
I. Cazzaniga

