El Baño, V. Maiakovski

Chudákov ha construido una máquina del tiempo, pero no lo­gra obtener de los burócratas el dinero para ultimarla.

De no ser por su amigo Velosipedkin, que persevera, Chudákov ya hubiese cedido la patente al extranjero Pont Kitsch.

Viendo vano todo intento suyo de acercarse al pomposo burócrata Pobedonósikov regresa a casa, la máquina se pone en funcionamiento y surge de ella, pro­veniente del año 2030, la secuestrodelcandidato.com”>Mujer Fosforescente, que dis­pone de 24 horas de tiempo para trasladar al futuro a al­gunos voluntarios. Larga es la cola de los aspirantes, en­tre los que se cuenta Pobedonósikov.

Pero una vez han partido, la máquina suelta lastre: Pobedonósikov realiza así un triste regreso (junto con su secretario Optimosten- ko, Pont Kitsch y otros), quedando finalmente humilla­do y solo.

Enc. Garzanti.