Dialogo en forma de visión nocturna, Margarita de Navarra

Es la primera obra de la autora, compuesta —según opina. P. Jourda — hacia fines de 1524 y publicada en 1533 con la segunda edición del Espejo del alma pecadora (v.). La muerte de su cuñada, la reina Claudia de Francia, y sobre todo la de la princesa Carlota, hija de esta última y de Francisco I, impresionaron el espíritu de Margarita, entonces duquesa d’Alengon. La crisis que la agitaba aquel período, entre las turbaciones del misticismo y la esperanza de una nueva luz interior, la impulsó a un profundo examen de conciencia sobre la fe y los destinos del alma humana. Escrita en «terza rima», la obra es también notable por el influjo que revela de la literatura italiana en Francia, mostrando en la autora el agudo conocimiento de Dante y de Petrarca. El diálogo tiene lugar entre la duquesa y Carlota, su nieta difunta, y tiene como argumento el destino del alma y las recompensas más allá del misterio de la verdadera religión.

En el marco de una conversación, a veces viva en sus referencias a la vida de su tiempo, las diversas afirmaciones ponen de relieve la sinceridad de una meditación ampliamente ilustrada por las relaciones con los hombres doctos de su tiempo y con los reformadores calvinistas.

En este punto, la conversación toma el aspecto de una confesión, con frecuencia dolorosa; algo así como un diario íntimo, en su mudo coloquio con el alma niña de la difunta. Dos problemas asaltan a la autora: la suerte del alma cristiana y cómo ésta puede preparar su salvación. La respuesta parece apoyarse sobre todo en una meditación que pronto desarrollará Calvino: que el hombre sólo puede salvarse por la gracia de Dios. Aun­que Margarita no pueda negar el valor del libre albedrío, en las discusiones relativas al pecado y al dogma de la Redención, fun­damenta y desarrolla su argumentación en la fe y en el amor divino. Con su exquisita forma literaria, la obra es, sobre todo, nota­ble por revelar lo apasionado y místico que había en el alma de la gran dama del Renacimiento francés.

C. Cordié

Enc. Noguer