DIALOGO DE PINTURA, Paolo Pino

Escrito teórico impreso en Venecia en 1548. Interlocutores del diálogo son un pintor veneciano, Lauro, y un forastero, Fabio, que tiene el papel principal en discurrir de su propio arte, en sostener su superioridad sobre la escultura, y enunciar las normas de vida y de comportamiento los artistas. Fabio refleja las opiniones y preferencias del ambiente artístico de la Italia central, ya orientado hacia el amaneramiento; Lauro, las de los pintores septentrionales, especialmente venecianos.

El contraste entre ambos, aunque no explícitamente afirmado, da sabor al breve escrito, atractivo también por su soltura y el tono ingenioso y vivaz. Reflejando inicialmente el refinado sensualismo de la vida veneciana contemporánea, el diálogo parte de consideraciones sobre la perfecta belleza femenina, a la cual sirve de pretexto una reunión de damas, y viene después a tratar de la pintura, imitadora de la naturaleza en las cosas superficiales, y de las tres partes de ella: invención, dibujo, color. Con las partes más estrictamente teóricas, alternan disquisiciones técnicas, recuerdos de fuentes clásicas acerca del arte, severos juicios ; sobre los antiguos pintores cuatrocentistas, alusiones laudatorias a artistas vivos.

Es característico por el ambiente veneciano de que deriva el diálogo y, con la afirmada preferencia por la técnica al óleo, el elogio del colorido, por más que Pino demuestra a este propósito menor agudeza de juicio que Dolce en su posterior escrito El Aretino (v.), y es el primero en establecer eclécticamente la perfección del arte en una hipotética unión del dibujo de Miguel Ángel y el color de Ticiano. Edición crítica R. y A. Pallucchini (Venecia, 1946).

G. A. Dell´Acqua