Diccionario moderno, Alfredo Panzini

[Dizionario moderno]. Obra publicada en primera edición en 1905. Concebida originariamente como «mu­seo de curiosidades», es decir, como co­lección ingeniosamente comentada de los neologismos y barbarismos adoptados en la lengua italiana moderna, escrita o habla­da, literaria y de uso corriente, por razones prácticas y utilitarias, tomó después el as­pecto y el volumen de un diccionario, a modo de «suplemento» de los diccionarios corrientes, reduciendo el comentario y aco­giendo también palabras técnicas, voces dia­lectales y de jerga, términos latinos y grie­gos, locuciones extranjeras, frases célebres y formas de expresión corrientes, hasta rayar, a veces, en la enciclopedia.

Ello no impidió, sin embargo, que su fondo inge­nioso, polémico y de tendencia purista (de un purismo anti toscano) se reflejase en la nueva forma y en las abreviadas explica­ciones de cada una de las voces; especial­mente en aquellas (sobre el amor, la mujer, la moda, la costumbre, etc.) que más di­rectamente reclamaban la experiencia, el humor y el gusto de Panzini, en cuanto artista, manteniendo el equilibrio entre lo antiguo y lo nuevo. Aspiración que en las sucesivas ediciones (la última, cuidada por el autor, es la 7a y data del 1935) se enri­quecía con anotaciones y motivos, al propio tiempo que la parte propiamente didáctica y científica se fue ampliando y poniendo al día simultáneamente, de tal suerte que el Diccionario, si, por un lado, ha logrado alcanzar un valor «histórico», documental, acerca de los estratos, los sedimentos y los desarrollos de la lengua italiana en un plano europeo, por otro lado, fue configurándose cada vez mejor, al igual que los libros de arte panzinianos, como un «viaje sentimental» entre la antigua noble­za y la moderna barbarie.

Y precisamente esta índole y este tono hacen del Dicciona­rio una obra única en su género, que ocupa un puesto excepcional en la historia de las letras italianas, no menos que en la mo­derna lexicografía. La 8a edición póstuma, aparecida en 1942, fue dirigida por Alfre­do Schiaffini y Bruno Migliorini; en ella, aparte de un apéndice conteniendo 5.000 voces nuevas, se presenta una rigurosa re­ordenación de la parte etimológica que apa­recía bastante imprecisa en las ediciones de Panzini.

A. Bocelli