La vida de los deseos (Thomas Glavinic)

La vida de los deseos, de Thomas Glavinic

Después de leer la anterior obra de este autor austriaco, Algo más oscuro que la noche , reconozco que me quedé con ganas de leer alguna otra obra suya. Por eso me apresuré a hacerme con la vida de los deseos en cuanto supe de su existencia.

La trama, en principio, sonaba bien, conociendo el gusto del autor por lo surrealista con tintes filosóficos: a un trabajador de una agencia publicitaria se le acerca un día un hombre, completamente borracho,  que en un banco público, mientras el protagonista come su apresurado almuerzo, le ofrece tres deseos.

Por supuesto, el protagonista lo manda a paseo, pero el hombre insiste, y para alejarlo le dice que sólo quiere uno: que se cumplan todos sus deseos en vez de uno. El borracho se lo concede.

Y aquí es donde viene, para mí, la primera sorpresa, porque nos e trata, como cabría esperar de que el cumplimiento de esos deseos acabe con él haciéndole la vida imposible. No, nada de eso. Os recuerdo que estamos con un autor de lengua alemana en general, y con Glavinic en particular, así que nunca a va a ser tan fácil. Nada es fácil en la literatura alemana: ni siquiera morirse tranquilamente en un sanatorio de tuberculosos es una cosa fácil, como saben los seguidores de Thomas Mann.

Sin entrar a contar lo que sucede, quiero advertir solamente que la novela tiene dos niveles: si te la lees mientras comes el bocadillo, entenderás una cosa, ligera y entretenida. Si te fijas en lo que el autor dice entre líneas, verás que en realidad la trama es mucho más complicada, más profunda, y más retorcida. Quizás un poco como esas cosas que pasan en Austria, donde un fontanero con bigote y buen vecino, tiene veinte años a su hija encerrada en un garaje, mientras se acuesta con ella ante el silencio de su esposa, que supuestamente no sabe nada.

No, no me regodeo en las desgracias de otros. Lo creáis o no, es un ejemplo muy bien traído para lo que pasa en esta novela con l0s deseos, su vida, su existencia propia, y lo que nos atrevemos a averiguar de ellos.

La vida del protagonista no es ni buena ni mala. Le pasan cosas a cierta distancia, como las que le suceden a cualquiera, pero de pronto los hechos se acercan, se aproximan a él, sin dejarlo ya al margen.

Totalmente recomendable.

 

 

El león de Boaz Jachim y Jachim Boaz (Russell Hoban)

El león de Boaz Jachim y Jachim Boaz

Decir de un libro que es difícil de clasificar suena a tópico, pero en este caso no queda otro remedio. Aunque aparece publicado en una colección de literatura  fantástica, y lo vamos a poner como tal en esta web, lo cierto es que El león de Boaz Jachim y Jachim Boaz podría tratarse más bien de una obra filosófica, o de una larga parábola atemporal, en la que los personajes, y los espacios y el tiempo no quedan del todo delimitados y precisamente con la intención de que el centro de la narración sean las ideas y las sensaciones.

La historia comienza con un hombre que hacía y vendía mapas. Mapas de dónde encontrar las mujeres más guapas, mapas para ladrones donde encontrar dinero y mapas para policías donde encontrar ladrones. Todo podía ser encontrado en sus mapas. Y estaba haciendo un enorme mapa que sería el legado para su hijo. En ese mapa estaba todo lo que podría necesita para empezar en la vida, y ese sería el principal tesoro que le dejaría como herencia.

Un día le enseño el mapa a su hijo y le preguntó que querría buscar. El hijo le contestó que un león, y el padre, desconcertado, le respondió que ya no había leones…

A partir de aquí tenemos una historia iniciática de viajes, aventuras, identidad perdida, enfrentamiento con el tiempo y con el mundo, y toda una suerte de sucesos, algunos líricos y otros humorísiticos. Cada cual va creando su mapa donde señalar puntos memorables y cada cual sigue su camino en busca de una huida o un encuentre, mientras prosigue el eterno enfrentamiento entre quienes disfrutar de una vida cómoda y quienes se arriesgan a buscar su propia ruto, o su propio destino.

Los ambientes están plenamente conseguidos a pesar, o gracias precisamente, de que en ningún momento se delimitan, dejando al lector la extrañeza de que un libros basado en la idea de un mapa no mencione finalmente ninguna ciudad no ningún accidente geográfico. Sólo personas, caracteres…

Escrita con magnífica sensibilidad, la novela del león es un guiño mágico a lo que sólo puede ser prosaico. Una novela inquietante para un estado de ánimo concreto.

Recomendable.

 

 

ASSIA DJEBAR

Assia Djebar

Por: Berta Lucía Estrada Estrada*
Su verdadero nombre es Fátima-Zohra Imalayene, nació en Argelia en 1936, cuando este país era aún colonia francesa. Por línea materna tiene orígenes bereberes. En esa época las niñas argelinas eran retiradas de la escuela por sus padres cuando llegaban a la edad de 10 años, esta era la edad en la que contraían matrimonio; tal y como sucede hoy en día en varios países musulmanes, como Afganistán, por ejemplo. Assia Djebar corrió con la suerte de tener un padre que supo entender la importancia de la educación, no sólo para los hombres sino para las mujeres, e incluso fue aún más lejos, ya que su deseo ferviente era que su hija se educase como una francesa. Es por ello que en el otoño de 1955 la envía a París para realizar sus estudios en la Escuela Normal Superior. Este dato que pareciera anodino, se convierte en algo trascendental, ya que Assia Djebart es la primera argelina en ser aceptada en este centro educativo. Pero antes de dicho ingreso ya había cursado estudios en una escuela coránica privada y en el colegio de Blida, donde realizó estudios de griego, latín e inglés. Después de la independencia argelina, en 1962, regresó a su país y trabajó como profesora de historia moderna y contemporánea, en la Universidad de Rabat y luego ingresó como docente a la Universidad de Argel. Aunque su lengua materna es el árabe, es la lengua francesa que ha escogido para su enorme producción literaria. No obstante, desde los años 70 estudia el árabe clásico y ésto le ha permitido enriquecer aún más su estilo y la calidad estética de su obra. Assia Djebart es una mujer comprometida con su género y con su país.

Su producción abarca desde nouvelles, novelas y poesía, hasta ensayos y obras de teatro; sin olvidar su oficio de cineasta -gremio que ha sabido darle el reconocimiento que se merece-. Su obra gira básicamente en torno a la emancipación femenina, a la reivindicación de los derechos de la mujer, al reconocimiento de todas sus capacidades; en realidad es una lucha en contra de toda clase de violencia, no sólo contra la mujer, sino contra la lengua árabe y contra el pueblo argelino. Ella misma ha dicho: “Escribir sobre uno mismo, nos pone en riesgo de muerte”. Su incansable labor en pro de los derechos humanos le fue reconocida en el año 2000 por la Asociación de Libreros y Editores Alemanes,destacando, además, su lucha por la no distorsión del Islam. Ella misma ha declarado: “Escribo, como tantas otras mujeres escritoras argelinas, con un sentimiento de urgencia, contra la regresión y la misoginia”.

En 1999 es nombrada miembro de la Academia Real de la Lengua y de la Literatura francesa de Bélgica. Ya en 1995 había sido nombrada Directora del Centro de Estudios Franceses y Francófonos de Lusiana (USA) y desde el 2001 trabaja en la Universidad de Nueva York, como profesora de literatura francesa. En el 2005 fue elegida miembro de la Academia Francesa, siendo la primera mujer de origen magrebí en obtener dicho honor.

Su obra ha sido traducida a numerosas lenguas. Sin embargo, el libro más conocido es “Mujeres de Argelia en su apartamento”. El título hace referencia a uno de los cuadros más famosos de Eugène Delacroix, realizado por el artista en 1832, durante una breve visita a Argel, donde tuvo la oportunidad de conocer un harem. Es un cuadro de una extraña belleza, armónico, exuberante en el colorido, y en el cual el artista nos muestra un pequeño grupo de mujeres bañadas por una luz mágica, en el interior de sus habitaciones privadas; allí donde sólo podían entrar el marido y los eunucos. La mirada de Delacroix no le estaba permitida a todo el mundo, es como si el artista hubiera “robado” ese instante único y eterno. Es un cuadro lleno de sensualidad y de exotismo, donde se respira un aire lleno de códigos, de gestos desconocidos, de secretos, pero también de un drama ajeno, que los rostros de las protagonistas ocultan al intruso que las ha retratado. Es de anotar que la percepción de Delacroix, en lo que a la mujer árabe se refiere, fue bastante ingenua y a la vez extremadamente machista; su idea de las mujeres encerradas en vida, en las cuatro paredes de un harem, quedó resumida así:

““¡Es hermoso! ¡Es igual a los tiempos homéricos! ¡La mujer en el gineceo, ocupándose de los niños, hilando la lana, o bordando maravillosas telas. Es la mujer que a mí me gusta!” [1]

En el libro, Assia Djebart no sólo hace una férrea defensa de la mujer musulmana, sino que condena al colonialismo francés que abatió Argelia por espacio de más de cien años. El libro está dividido entre el “ayer” y el “hoy”; con lo cual nos enfrentamos a mujeres que les ha tocado vivir dos épocas completamente diferentes de la historia argelina y que han debido afrontar y soportar una sociedad extremadamente patriarcal. En el “Ayer”, está la mujer que debe afrontar el colonialismo y en la de “Hoy” la mujer que debe asumir los cambios que la historia y la independencia le han traído. Es un relato de difícil lectura. Es un libro que está a medio camino entre el sueño y la memoria; lo que permite a cada mujer mostrarse tal cual es, en otras palabras, quitarse el velo. Y si hablo de sueños, me refiero, básicamente, a la evocación, que a veces pierde su sentido de realidad. Las mujeres de Assia Djebart, son mujeres que osan hablar de sus sentimientos, de sus miedos, de sus vidas, son mujeres temerarias; muy diferentes de la imagen de la mujer sumisa que tenemos en Occidente de la mujer musulmana. Es la mirada íntima de un lugar aún más íntimo: el apartamento, donde la vida privada y secreta se lleva a cabo; donde podemos ser nosotras mismas, sin engaños, sin máscaras que oculten nuestra verdadera naturaleza y nuestra verdadera historia.

“A lo mejor la amistad palestina servirá al fin…

-¿A qué?

– ¡A sacarte el odio!

– ¡El odio! Gritó el pintor mientras traía té y whisky. ¡si nosotros lo chupamos con la leche de nuestras madres explotadas! No han comprendido nada: no es solamente el colonialismo el origen de nuestros problemas psicológicos, ¡sino el vientre de nuestras mujeres frustradas!… ¡Estamos condenados desde que somos fetos.” [2]

Assia Djebar denuncia y cuestiona la opresión de la mujer musulmana, y al mismo tiempo le quita el velo, símbolo de la opresión de la que es objeto. Un velo que busca empequeñecerla, borrarla, hacerla invisible. El velo es la herramienta masculina, utilizada para evitar que la mujer sea crítica, pensante, analítica. El velo, tirado a un lado, transforma la sumisión de la mujer, en osadía, en valentía. El velo, impuesto por el hombre y por la religión, busca a la vez el “silencio” de la mujer. En el velo, el hombre esconde sus propias frustraciones, sus miedos atávicos, sobre todo el miedo a la mujer, a la diferencia, a la aceptación de la otra. Chahdortt Djavann, escritora iraní, dice al respecto:

“El velo condena el cuerpo femenino al encierro, puesto que en ese cuerpo radica el honor del hombre musulmán, por lo tanto él debe ser protegido. El velo traduce la alienación psíquica del hombre musulmán que construye su ser y su identidad en el miedo permanente de la transgresión femenina; una transgresión inquietante: una mecha de pelo o una pequeña parte de la piel que se deja ver”.[3]

El “silencio”, impuesto a la mujer, es en realidad el símbolo de la frustración masculina. El “silencio” impuesto por el padre a la hija, oculta los fracasos del padre y le es impuesto a la hija como una especie de “virtud”, léase incluso de “mutilación”. La niña, convertida en mujer, no conocerá el placer sexual; el “silencio” le arrebatará también la posibilidad de realizarse, de ser ella misma, de aceptarse. El “silencio” será la base de la autonegación, será la base de una vida de sumisión absoluta, servil, incluso, una vida de esclavitud. El libro de Assia Djebart, es un grito desesperado, lanzado a todas las mujeres y hombres del planeta. Un grito desgarrador que espera ser escuchado, repetido una y otra vez, hasta encontrar un eco que ayude a la mujer musulmana a dejar atrás tanta ignominia.

——————————————————————————–
[1] Djebar, Assia. Femmes d’Alger dans leur appartement. Éditions Albi Michel S.A. 2002. Pág. 265. (Traducción libre de la autora del artículo).

[2] Ibídem. Pág: 84 (Traducción libre de la autora del artículo).

[3] DJAVANN, Chahdortt. Bas les voiles! Éditions Gallimard. Pág. 21-22. (Traducción libre de la autora del artículo)
*Blog: El Hilo de Ariadna en el www.elespectador.com, (sección cultura)

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»ASSIA DJEBAR»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «ASSIA DJEBAR»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

LA POESIA TAMBÉ POT SER NAIF

LA POESIA TAMBÉ POT SER NAIF

*

«Vers un país de poesies»,
Maica Duaigües,
Parnass Ediciones, Barcelona, 2011
*

 

 

 

 

 

 

 

 

 

*

per Anna Rossell

http://annarossell.blogspot.com

He conegut la Maica Duaigües fa tot just una setmana i l’he conegut a través d’aquest poemari que avui presentem, «Vers un país de poesies». A ella mateixa la vaig veure divendres passat per primera vegada. Amb ella no m’uneix cap llaç d’amistat. De moment.

Dic això perquè no és una situació que es doni massa sovint, que faci la presentació d’un llibre algú que coneix tan poc la seva autora. Però això precisament pot resultar un avantatge a l’hora d’apropar-se objectivament a un llibre seu. Perquè la mirada del lector llavors no va carregada de prejudicis, no hi ha una expectativa concreta, no hi ha preconcepció, i l’objectivitat -en la mesura que l’objectivitat és possible- pot ajudar a valorar-ne el contingut. Però també és cert que conèixer la persona directament, i no només a través de la seva obra, pot il·luminar la interpretació dels seus textos, pot afegir-hi aquell què que amb la lectura sola se’ns esmuny. Però sigui com sigui, no hi ha dubte que cadascuna de les vies té els seus avantatges i els seus inconvenients. I he de dir que és amb la distància que dóna el desconeixement -amb aquesta mirada innocent- que m’he apropat als seus textos.

Com bé diu al pròleg en Josep Colet i Giralt, a qui la Maica reconeix com el seu mestre,  aquest poemari és una invitació al joc, a jugar amb les paraules. En Josep Colet, que coneix personalment la Maica, diu d’ella en aquest pròleg que “juga dins la seva vida –es posa reptes i dificultats a vèncer–, i escriu com viu, amb la fresca sinceritat de l’espontaneïtat, i sempre de viatge per un món de monotonies, que ella, però, sap fer singular, jugant amb les idees, amb la mirada i amb els mots. I, repeteixo: ‘jugant’, perquè em penso que aquesta és la clau del llibre.”

Certament, coincideixo plenament amb Josep Colet que la fresca sinceritat de l’espontaneïtat i el joc -el joc en general i amb les paraules- són la clau del poemari. Ella mateixa ho anuncia quan, per encapçalar alguns dels seus poemes, fa servir cites que evoquen el món fabulós amb què els infants s’apropen a la literatura, com ara «Alícia al País de les meravelles», o algun conte dels germans Grimm.

A la Maica Duaigües no li agraden els poemes críptics, ella prefereix les paraules senzilles i planeres, les que es fan entenedores a la gent, a ella li agrada arribar sense complicacions al lector, defuig l’ambigüitat i s’oposa radicalment a aquella poesia que pretén fer de la pseudointel·lectualitat un sinònim de qualitat. Ella és directa i parla sense embuts, es presenta sense màscara de cap mena, tal qual és i pensa. Això que dic no només es desprèn de l’esperit general que traspua el poemari que presentem avui, sinó que, a més, ella dedica humorísticament un poema a aquesta qüestió, un poema que penso és tota una tarja de presentació de l’estil d’escriptura que la caracteritza, un estil fictíciament càndid i picardiós, que es serveix tot sovint del rodolí per afrontar la vida amb optimisme i compensar les dificultats que ens reporta.
El poema és la rèplica que la Maica li va escriure a un amic, també poeta, el qual li havia dedicat a ella una poesia, amb què es va haver de barallar, perquè no aconseguia entendre.

Al poema li precedeix el següent aclariment:

«(Estrany) poema dedicat a un amic
per respondre a un poema (ben estrany)
que em va dedicar.»

I el poema mateix diu així:

«Déu-n’hi-do, quin embolic més gros,
llegir-te un tros
i no saber el que em dius
i cercar més avall
per trobar algun detall
que em faci entenedor
el to
d’aquest poema que
m’has dedicat.
Ai, quin esglai, m’agafarà un desmai,

I miro de llegir-te de costat [vers escrit en diagonal al poemari]

per veure si li trobo l’entrellat,
Però, Rubén, per a mi ets massa modern,
i el teu profund missatge se m’esmuny,
per més que premo el vers dintre del puny

Un xic picada, també estic,
i això que et dic va de debò :
ja sé que sóc carrossa, però no tant,
perquè m’engeguis a Fontainebleau:

Brindem per l’Orson Wells, que és al cantó!»

(«Kin Kas»)

Crec que aquest poema es força representatiu de l’escriptura de la Maica: el tema que aborda és un estil d’escriptura poètica del qual ella es desmarca fent amb aquesta poesia la seva pròpia contraproposta, amb simpatia i amb gràcia. I ho fa buscant expressament la rima fàcil, que posa al servei de l’humor -tot el poema en va ple, d’humor-. També és representatiu d’ella dir les coses clares, sense replecs, com les pensa: «Un xic picada també estic, / i això que et dic va de debò: / ja sé que sóc carrossa, però no tant, / perquè m’engeguis a Fontainebleau […]». El joc és constant: juga amb la rima, amb la imatge (quan posa esbiaixat el vers «I miro de llegir-te de costat»), amb l’humor… . Tot plegat són trets estilístics que ella empra molt sovint en altres poemes del llibre. A la Maica li agrada trencar regles i equilibris; juga, a més, amb llengües estrangeres: tradueix un poema a diferents llengües o bé els composa directament en una altra llengua que no és la catalana i ens l’ofereix tal qual, sense traducció.

Tot fent un recorregut per aquest registre humorístic i enjogassat hi trobem, però, al seu torn, variacions d’estil que donen fe que la Maica el conrea amb subtilitat:

Per exemple, jugant amb la intertextualitat, fent servir de rerefons «Alicia al País de les Meravelles», de Lewis Carroll, evoca el poder de la literatura per incitar la imaginació i suggerir-nos que la fantasia ens permet de viatjar allà on voldrem:

«Vaig arribar-hi per atzar;
era una tarda quan, llegint,
vaig veure córrer un vers molt blanc
i, curiosa, el vaig seguir.

En cada plana i cada mot
era, el poema, tan sentit,
que jo vaig caure al pou profund
on, rere d’un enreixat d’or
hi havia, clos, un bell jardí.

[…]

Hi havia allà mateix la clau.
Si fossis tu, la giraries?
Jo sí ho vaig fer: ja hi puc entrar…!
¿Vols venir amb mi
vers un país de poesies?»

(«Vers un país de poesies»)

O bé s’acosta al gènere de la cançó popular infantilitzant conscientment el text, com per exemple en el poema que dedica a una estada a Mallorca, que ella mateixa bateja amb el subtítol de «cançoneta«, on fa servir amb agilitat la rima de rodolí i la repetició, que la defineixen:

«A Mallorca tornaria
ni que fos per un sol dia
i si algun cop em perdés,
a Mallorca qui em cerqués
em trobaria.»

(«Tornaré a Mallorca, Cançoneta»)

O aquesta variant del proverbi popular:

«Ni home ni dona;
això ve després.
Primer, ser persona,
i no a l’inrevés.

[…]

Guanyar intel·ligència,
guaitar l’infinit,
lluitar amb paciència
per qui és oprimit.
Diferents, els sexes?
Això s’ha acabat.
Viure com persona,
aquesta és la fita
i la dignitat!»

(«Gènere»)

El joc entre paraula i imatge es manifesta també tot sovint, de vegades de manera discreta, com és el cas del primer poema que he llegit, «Kin Kas«, aquell on un vers esbiaixat ens suggeria una proposta de lectura per mirar d’entendre un text; d’altres vegades amb un protagonisme clar de la imatge, com en el poema que duu el títol de «Clau de sol«, on el “sol” és un pentagrama amb la corresponent clau musical i on la imatge substitueix repetidament el text i juga amb la polisèmia de la paraula “sol” i fins i tot amb les síl·labes de paraules que, casualment, compten amb un “sol”, com ara «soliloqui», «sòlid» o «solitària«.

O bé, en aquest altre, de títol «Queda… (repressió)», on juga amb el disseny allargat d’un punt de llibre, trencant les paraules per les síl·labes escaients per aconseguir la musicalitat que li interessa i embotir-les en l’estretor del punt de llibre:

«I queda tot
en un impuls
que ràpid tor-
na al seu indret
i no s’allu-
nya del meu front;
és com un nú-
vol molt espès
que ningú mai
no pot desfer.

[…]»

(«Queda…
(repressió)»)

O se’n riu d’ella mateixa i de les batalles que lliura amb l’ordinador i els seus programes, que li declaren la guerra bel·licosament, com per exemple en el poema que titula amb punyent ironia «Cantata al WP 5.1.»:

«He decidit
de fer un escrit
seguint les normes del Wordperfect
perquè m’han dit
que és més polit
de fer-ho així
que a la Olivetti.

I m’he posat
a treballar
amb tarannà
de lluitador
sense parar:
ja premo ací…
reculo allà…
i ara, la coma… , se me’n và… ,

Em        quedo        sola
dins           l’espai     ,
ai!
Vull suprimir…
vull esborrar…
VULL ACABAR!

I l’F11 m’ha explicat
que tot això,
l’ordinador,
ja ho porta ben codificat,

Quina vergonya! M’ha enxampat!
Hauré d’anar
tecles enrere
i desfer tota la renglera.

Un tab amunt
un tab avall,
toc manual,
i blocs marcats
per tots costats…

Ara veurem
com quedarà:
shif, F7
desprès el sis…
Quin enrenou!
Això no és res
del que jo he escrit,
és un pastís
de Sant Mateu!

Jo plego. Adéu!,
Sabeu que us dic?,
que vull deixar
ben subratllat
que ja estic negra,
i no sé pas
si tornaré
a escriure res
tot aquest mes.
(o al menys avui)

Una postdata, si més no,
car ben mirat, ja és divertit
aquest bullit d’ordinador!»

(«Cantata al WP 5.1.»)

De la tònica iconoclasta de la Maica, de la seva voluntat de desmitificació i del seu esperit pragmàtic i planer en dóna testimoni, a més del que ja he anat enumerant, la manera com tracta l’haiku, aquesta forma poètica tradicional japonesa dedicada a la naturalesa, fruit de la meditació d’un esperit elevat, la qual la Maica fa baixar del núvol de la mística contemplativa per deixar-la allà on ella creu que ha d’estar, tocant de peus a terra. I sense pensar-s’ho dues vegades bateja els seus haikus amb el títol d’ «Haikus d’un dia feiner» i en fa tot un rosari descriptiu de les activitats quotidianes més prosaiques.

Per l’ample ventall de registres que aplega, el llibre sembla fet amb la voluntat conscient de reunir en un volum una mostra molt variada d’estils i de temàtiques poètics, a diferència de com és tradicional de presentar un poemari: que es fa en un registre estilístic uniforme i amb un fil temàtic que recorre tot el conjunt. Aquesta intenció de no actuar de la manera habitual ve subratllada pel fet que el criteri que segueix per presentar els poemes és –contràriament al costum- d’ordre alfabètic, segons la primera lletra del títol. Però l’originalitat i l’humor que caracteritzen l’autora la porten a ordenar-los del revés, és a dir, no de l’A a la Z, sinó de la Z a l’A. També aquest és un gest que la presenta a ella com a poeta, un gest amb què es desmarca conscientment de la tradició i que atorga a la Maica la seva original empremta personal; i és alhora una manera de dessacralitzar el gènere poètic, de desmitificar-lo i apropar-lo als lectors de tota edat, mena i condició. La poesia de la Maica és assequible i fresca, i gairebé sempre, divertida. La Maica seria una gran pedagoga de poesia a les escoles. Reuneix totes les condicions per ser-ho i crec que no m’equivoco si dic que sabria despertar en els més joves el gust per a la lectura i l’escriptura.

Però per bé que la tònica joguinosa i humorística hi predomini, la Maica no utilitza aquests trets com una màscara; quan cal -perquè la temàtica ho exigeix- deixa l’humor de banda com a eina principal, sap canviar el registre, i no defuig abordar temes com l’amor i la mort, per bé que mai no ho fa des del tremendisme i el postís dramatisme; ho fa amb naturalitat, tal com els seus poemes em permeten d’imaginar que ella afronta la vida: no s’esmuny de res que en formi part, però en defuig les complicacions innecessàries. I els poemes, de tons tan diferents –per bé que ara jo els tracti en dos blocs per separat per raons metodològiques-, en el seu poemari no ho estan de separats; s’alternen el divertiment enjogassat i la seriositat transcendental, per les mateixes raons atzaroses que aquests dos estats d’ànim es donen a la vida, també alternats. I així ens anem trobant els uns i els altres i anem passant del predomini del joc al predomini del profund sentiment. Encara que a voltes els dos, que de natura sembla que s’excloguin, saben conviure en un mateix text.

Perquè cal destacar la facilitat de la Maica per escriure poesia en registres tan diferents, i la facilitat que té de fer-ho de vegades coquetejant amb l’humor fins i tot quan escriu sobre temes transcendents, passant de l’humor a la seriositat en el mateix poema, gradualment, de la mateixa manera gradual com el camaleó canvia de color i s’adapta al medi per fer-se mimètic.

En una bona pila de poemes la Maica abandona completament la clau de l’humor:

«Última cita de la meva agenda:
Sra. Mort;
Data desconeguda.

Misteriós viatge sense postals ni lletres,
l’adéu en un sospir que no s’escoltarà,
en enfrontar-me, sola,
a tot l’ignot,

[…]

Sorprenentment, Amor i Mort s’assemblen
Tot parlant: Amor…mort….amor…mort….amor… mort…,
i estimant i morint acomplim
el cicle assenyalat.

Sento la consciència; equipatge invisible
que m’acompanyarà quan l’anima s’escapi
del meu cos rovellat.

La vida, aquesta vida;
aquesta banda del mirall que ens enlluerna.
Darrere del vitrall: un altre joc,
amb altres regles…,
potser.»

(«Última cita»)

O bé aquest:

«[…]

I un final de tenebra,
quan, decidida,
vindré a buscar-te,
amor, arran de mort,
com he vingut avui,
arran de vida.»

(«Primavera i tardor»)

O encara aquest, que ve precedit d’una cita del poema «El Somni«, de Carles Duarte, a qui sembla anar dedicat el poema, poeta que és sovint punt de referència per a l’autora:

«Somnia, bon amic…,
que a l’Univers dels Somnis,
hi vius acompanyat
de tantes solituds
que avui escrius,
i que et descriuen
com un ésser ben tendre…

[…]»

(«Somnia, bon amic!»)

La Maica arriba molt endins quan conjuga el sentiment profund amb el seu credo de lírica senzillesa, igualment profunda:

«Estrenyo el teu record
amb els meus braços buits,
sens tenir-te la veu,
sens tenir-te ni l’ombra,

[…]

Estrenyo el teu record,
i, ja tranquil·la, dormo,
pensant que potser tu
m’abraces igualment,
més enllà de l’absència.»

(«Estrenyo el teu record»)

I aquest altre:

«Immortal, l’home;
és l’ésser, quan recorda,
i troba el mar,
la sal, el llibre de la vida.

La nit… és nit encara.

Recobra forces, tot llegint
les pedres enfosquides
de la història,
mentre el peu nu,
damunt el terra, cerca
nodrir-se de la seva
persistència.

La pedra… és pedra encara.

El cervell i la oïda
s’enlairen, i s’allarguen,
s’estiren com el coll
dúctil d’un cigne
volent captar el darrer vestigi
de la paraula sàvia.

La veu… és veu encara!»

(«Immortal, l’home»)

Tot i que, com he dit, els poemes no estan cohesionats per un leitmotiv, l’autora torna sovint sobre imatges que apareixen de manera recurrent i que ens donen pistes de les seves claus: el sol, la lluna (i el nas de la lluna), la mort, el silenci, el desig de viatge vers l’ignot…, el somni, els estels, el mar, el cel, allò sublim i intemporal, el color blau…, símbols i metàfores que defineixen la Maica com a una dona que enyora els paratges naturals, lluny del neguit de la gran ciutat, uns paisatges que la fan retornar amb fruïció al seu Calafell per trobar-hi la pau que la reconcilia amb el món, el lloc on, entre llibres, amics i silenci, es retroba amb ella mateixa i amb la poesia, el lloc on se sent créixer i enriquir-se, el lloc on tot l’espera per escriure:

«Me’n vaig: adéu sol,
hores de reflexió…
Deixaré els somnis,
la solitud i els llibres.

Em cal reaparèixer
al món d’ahir, de sempre,
i bescanviar paraules.

Jo he de tornar, però,
a l’íntim univers,
silenciós,
on sols hi ha:
el nas de la lluna,
el lladrar d’un gos,
i els estels, tots estesos…»

(«Retorn a ciutat»)

O bé aquest, on s’hi fa palès el desig d’endinsar-se en terrenys desconeguts:

«Com una barca sobre el blau,
desplego veles.

Que el vent em dugui mar enllà,
i que el timó sigui l’atzar;
no vull mes brúixola ni far
que el sol tancant-me les parpelles.

[…]»

(«Desplego veles»)

Vull destacar també el valor de les il·lustracions que acompanyen el poemari, en un intent reeixit de donar un toc de calidesa i qualitat afegida al llibre, pel fet que les seves autores – Rosa Galceran, Maria Ara, Gemma Sales i Rosa Maria Esteller- tenen una estreta relació amb l’autora. I també el regal que se’ns fa del CD amb els poemes recitats per la poeta mateixa, que ens podem baixar des de la seva pàgina web.

Només em resta desitjar-vos que gaudiu dels poemes de la Maica viatjant amb la fantasia amb què ella ens convida a fer-ho sobre la catifa encantada de les seves lletres.

© Anna Rossell

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO »
TÍTULO=»LA POESIA TAMBÉ POT SER NAIF»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «LA POESIA TAMBÉ POT SER NAIF»

PDF

FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI