La deuda de Dancer, de John Lutz

La deuda de Dancer

La deuda de Dancer

Cayó esta novela policiaca en mis manos por pura casualidad, como suelen caer las buenas novelas, y también las malas, según pude comprobar más tarde…

Cuando empezamos a leer la deuda de Dancer, de John Lutz, no sabemos a quién le va peor, si al detective que recibe el encargo de investigar las deudas de un tipo al que han amenazado, o al propio tipo, que sale malparado de un par de encuentros con matones. Luego, con el tiempo, nos iremos enterando de que en el fondo se trata de una pregunta que carece de importancia, porque ni el uno ni el  otro es capaz de suscitarnos mayor interés.

La novela se basa en una idea bastante interesante, justo la que no debo contar, pero su desarrollo es un paseo dominical por todos los caminos trillados imaginables, mientras el lector va saludando, sombrero en mano, a un montón de arquetipos, situaciones y mecanismo demasiado vistos ya.

La novela encuentra su redención en algunas buenas frases que el autor va dejando caer a un lado y a otro, como si se olvidara de pronto de que está escribiendo una novela de mierda y se le escapasen toques de calidad que lo delataran como un escritor con posibilidades.

La deuda de Dancer es una historia más, otra , de un tipo borrachín y jugador que tiene una novia maravillosa y bellísima que lo adora y que hace lo imposible por ayudarle. Unamos a eso que el tal Dancer  tiene fobias que le quedaron de Vietnam, que el detective es pobre como una rata y amigo de un jefazo de la policía y verán que el autor tiene que ser muy convincente a veces para conseguir, con semejantes mimbres, que me haya acabado la novela.

Como dije, la idea central y la resolución, tienen un pasar. La conclusión es floja. La novela vale lo que cuesta si, como yo, se compra por dos euros. Si no, malamente.

El premio Nobel (Mois Benarroch)

La escritura y la locura no están nunca demasiado lejos, y algunos de los mejores escritores de todos los tiempos han sido tipos insoportables asentados sobre una lógica cuando menos dudosa.

En el Premio Nobel, Mois Ben

El Premio Nobel, de Mois Bernarroch.

arroch nos obliga a seguirle a través del humor, la ironía y una cruda acidez satírica a través de los devaneos de un escritor que se ha internado a sí mismo en un sanatorio mental y de uno de sus amigos, que se interesa por él para tratar de descifrar las claves de su mentalidad y su obra.

Como tema aledaño, o quizás central, la duda entre la popularidad y el trabajo bien hecho, el deseo de escribir para alguien sin llegar a doblegarse a los gustos del gran público, un público cada vez menos interesado en pensar en nada, y los celos entre los escritores, que se mienten sistemáticamente unos a otros sobre las editoriales, los contratos y los ejemplares que han vendido de su última obra.

A pesar de su brevedad, podemos encontrar en el premio Nobel a enfermeras que se divierten con la rarezas de sus pacientes, a extraterrestres que buscan sexo con cualquier bicho viviente, a esposas que dudan de si la literatura es una profesión o un pretexto y a toda clase de personajes, unos reales y otros ficticios, cumpliendo puntualmente con su papel en la farsa, demasiado real, para desaparecer en el momento adecuado.

En mi opinión, aunque el libro quiere parecer un divertimento humorístico, es una tremenda denuncia envuelta en falsas risas, acaso porque mostrarla a las claras fuese demasiado crudo.

Me recordó a la ilusiones perdidas, de Balzac, pero en clave de buen humor sefardita.

Si os acercáis a este libro, perdonad al autor sus pequeños deslices gramaticales: pensad en cómo lo hubiéseis escrito vosotros si vuestra lengua materna hubiese sido el castellano antiguo…

 

Podéis encontrarlo aquí, por ejemplo:

 

http://www.lulu.com/shop/mois-benarroch/el-premio-nobel/paperback/product-20473069.html

 

 

El día de la lechuza (Leonardo Sciascia)

El día de la lechuza, de Leonardo Sciascia

Aunque el autor escribió esta obra allá por los años cincuenta, es ahora cuando tenemos la oportunidad de disfrutar de este magnífico ejemplo de lo que dio en llamarse literatura política. La fecha de composición de la obra es importante, pues en aquellos momentos aún se consideraba a la Mafia una organización del tipo de los Rosacruces, o la Santa Compaña: o sea, una especie de pequeña secta esotérica, cuando no una simple leyenda.

La novela nos habla de un pueblo de Sicilia, y de un crimen que se comete en la plaza mayor, cuando había cincuenta personas subidas al autobús y todos lo vieron pro la ventanilla. Sin embargo, nadie recuerda nada, y el jefe de carabineros, llegado de Parma, trata de romper el pacto de silencio de los sicilianos echando mano de toda clase de artimañas.

La novela evoluciona hacia la repercusión que eso tiene en las altas esferas y a medida que asciende el asunto se desdibuja y cobra otra clase de tintes.

Como siempre, es un placer leer a Sciascia, uno de eso escritores sagaces, observadores, perspicaces por naturaleza y por la experiencia recibida de un entorno donde la verdad es una especie de juego de niños al que a veces se juega, pero en el que nunca se cree.

Historia, condición humana y sociología en un sólo libro, ciento y pico páginas de letra gorda, que sin embargo valen nuestra más sincera recomendación.

ENTRE LA NOVELA Y LA HISTORIA

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Stella Manaut, Enamorada de un cura comunista.
Desde Alfonso XIII al exilio mexicano,
pasando por la URSS y los Niños de la Guerra

Carena Editors S.L., Valencia, 2012, 214 págs.
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por Anna Rossell
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Siempre es un gozo contar con una obra de la que podemos decir que contribuye a mantener viva nuestra memoria histórica, pues los acontecimientos traumáticos de una sociedad exigen un proceso de duelo y de digestión que raras veces se hace como se debiera, precisamente cuando las partes implicadas o sus descendientes directos viven aún y remover el pasado supone para ellas enfrentarse a sentimientos de dolor o de culpa. Sin embargo enfrentarse a los hechos, conocerlos y, sobre todo, reconocerlos es un ejercicio conveniente de catarsis para los antiguos frentes, una necesidad que hace posible el análisis de los errores que condujeron a aquellas situaciones críticas y con ello hace también posible evitar caer de nuevo en ellos, hace posible la reconciliación, al tiempo que lega a las generaciones jóvenes el conocimiento más sereno y objetivo de los hechos.

Por este motivo cumple dar la bienvenida a un libro como el que hoy tengo el gusto de presentarles, la novela que Stella Manaut ha construido basada en hechos y personajes reales, como ella dice “un reconocimiento hacia aquellas mujeres luchadoras que, en una etapa tan difícil de la historia de España como es la de los primeros años del siglo XX, fueron capaces de defender sus derechos, estudiar y amar en libertad”.

Enamorada de un cura comunista. Desde Alfonso XIII al exilio mexicano, pasando por la URSS y los Niños de la Guerra, como reza el título, recoge la historia de España desde principios del siglo XX, aquellos años en que empezó a forjarse la España actual. El título y, sobre todo, el subtítulo anuncian ya los momentos en los que la autora hace hincapié. Así la novela nos ofrece una amplia panorámica de la convulsa historia española más reciente: con mirada retrospectiva hacia la Primera República, la Dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República, el golpe franquista, la Guerra Civil, el envío de niños de familias republicanas a la Unión Soviética, el exilio de los vencidos, el regreso…

Como la propia autora nos informa en el epílogo, la mayor parte de los personajes de la novela son reales –llevan su propio nombre y apellido- y lo son también en lo esencial los hechos narrados. Stella Manaut los conoce bien, a unos y a otros. Porque Manaut glosa en la novela el devenir de una mujer de su familia, una tía suya, por la que la narradora profesa claramente una profunda admiración. Con empatía evidente y el conocimiento que su tía y su propia madre le dejaron de los acontecimientos Stella Manaut construye un edificio ficticio en el que hará encajar la realidad histórica:
Josefina Roca –que así se llama la protagonista-, interna en un geriátrico de un pueblo catalán que sabe su última morada, es consciente de que ha vivido cuanto hubiera de vivir y de que lo ha hecho intensamente. A su avanzada edad y en la soledad de su internamiento en hogar de ancianos lo único que la aferra aún a la vida son sus recuerdos, los sucesos que la marcaron y la sostienen, acontecimientos de unos tiempos difíciles y convulsos que reclamaban de sus protagonistas –mucho más aún si eran mujeres- un posicionamiento claro y exigían definición y madurez. Así Josefina deja de ser una única mujer para pasar a ser un prototipo determinado de mujer de su tiempo: aquella a la que tocó abrir el camino en la lucha de la mujer por sus derechos, unos derechos de los que ella sabía que conllevaban deberes y responsabilidades y que nunca los rehuyó. Por lo mismo esta novela no es únicamente un homenaje a una excepcional mujer, sino a todas las mujeres que, como ella y con ella, asumieron en España la ardua tarea de abordar su vida como ciudadanas de pleno derecho cuando la historia les ofreció un resquicio para intentarlo.

El armazón de la novela parte de esta situación en el geriátrico y de la soledad de Josefina Roca que la lleva a rememorar su vida. La motivación para ello se la brinda la idea de escribir sus recuerdos en una libreta de notas que más tarde alguien pueda encontrar y publicar. Éste es el marco ficticio de la narración.
Así la novela está escrita teniendo en cuenta a un supuesto futuro lector, al que Josefina se dirige de vez en cuando; todo ello condiciona y marca el estilo narrativo, que alterna diferentes registros: la descripción de los sucesos históricos con carácter de crónica “objetiva” con el relato de la vida personal de la protagonista en los momentos históricos concretos y con los comentarios y reflexiones que Josefina aporta desde la actualidad de su escritura, que la autora marca con letra cursiva para distinguir los dos tiempos: el pasado y el presente, y en los que se invoca y se involucra directamente al lector.

La autora opta con decisión por mantener estos registros bien separados probablemente porque su intención es también documental y quiere darle a su obra el sello inconfundible de documento: la novela no está escrita en un único registro en que los hechos históricos pudieran desprenderse indirectamente de la vida de los personajes, sino que Manaut decide describir, aparte, primero el marco histórico, como tal, antes de pasar a continuación a glosar cada momento concreto de la vida de la protagonista, como si necesitara de este marco aclaratorio para que se comprendan en toda su profunda dimensión los retazos vitales de los personajes que el lector habrá de situar mejor después, como si no quisiera perder nunca de vista la importancia que las situaciones socio-políticas tienen para la cotidianidad de los individuos, en su devenir y en su destino. Ello se hace patente a través de lo que se desprende de los títulos de los capítulos, que rezan, por ejemplo: Breve resumen de la Revolución Rusa. Primera parte, al que siguen los títulos Mi vida en la URSS, Breve resumen de la Revolución Rusa. Segunda parte y, a continuación, ¡Por fin llega el permiso para viajar! Me voy a la “Casa nº 5”. Llego a París. Y así sucesivamente.

Esta voluntad de cronista, la de escribir un documento histórico -dirigido tanto a quienes lo protagonizaron como a las generaciones futuras a las que la autora desea dejar un legado- queda subrayada también por el hecho de que Stella Manaut escribe un epílogo en el que nos aclara el cómo y el por qué de la novela y cuyos epígrafes evidencian esta intención. Estos epígrafes son: La verdad, solo la verdad y nada más que la verdad. Devenir de los principales personajes. Familia de Manaut en México y Hablemos, ahora de los demás personajes reales. A esto la autora añade alguna bibliografía –una página- de la que ella ha echado mano para documentarse. Sin embargo se echa en falta la inclusión de más obras de historia española que aborden las diferentes etapas que trata la novela. Y recomiendo mucho su inclusión en una futura segunda edición, pues quien lea esta novela de Stella Manaut habrá de interesarse no sólo por la literatura, sino por la historia de la España de este período. El libro capta al lector por los dos aspectos: el literario y el histórico y suscita avidez de saber más de esta etapa, de la que lamentablemente poco se enseña en nuestras escuelas y que es un deber rescatar del olvido.

© Anna Rossell

Mentiras de Verano (Bernhard Schlink). La malignidad del que cuenta lo obvio.

Bernhard Schlink

Para escribir relatos hay que tener un sentido especial, y para escribir relatos realistas, de los que tratan de reflejar la vida diaria, hay que contar con una sensibilidad fuera de lo común si no se quiere caer en lo ramplón y convertir la literatura en un tren de cercanías que va parando en todos los tópicos.

Por esta sensibilidad extraordinaria, y por la increíble capacidad para escribir entre líneas lo que otros ni siquiera se atreven a mencionar es por lo que considero a Bernhard Schlink uno de los mejores autores del momento. Ya nos impresionó a todos con la tremenda dualidad moral de EL LECTOR, nos hizo dudar de qué quería decir en realidad en las tres novelas del detective Selb y nos hizo preguntarnos más cosas de las que quisiéramos en esa tremenda alegoría, llena de dobles sentidos, que es EL REGRESO. Ahora, nos porpone hablar d ela vida cotidiana en en MENTIRAS DE VERANO.

La vida cotidiana, sí, pero abordando esos temas que nos preocupan en el día a día y de los que no se suele hablar: los celos pro el éxito de la pareja, disfrazados de deseo de tranquilidad, las decisiones vitales que uno puede tomar por sí mismo sin consultar alos demás, la incomunicación con unos padres que se criaron en otro ambiente y vieron el mundo de otro modo y otros temas similares que, sin la mano de Schlink, serían simples apostillas carentes de sentido.

Mentiras de verano es un libro inquietante en el que suceden cosas normales. Todo el mundo es corriente y tiene una vida corriente, pero la tensión de los relatos, el centro intelectual, está en esas cobardías que no queremos ver y que el autor nos pone delante de las narices para que no tengamos escapatoria. por eso es un libro maligno.

¿Nos vale la pena mudarnos de barrio porque hemos conocido a una chica? ¿Vale esa chica pro el placer de tener a unos vecinos que nos saluden y un ambiente conocido? Nos gusta ella, ¿pero de veras nos apetece renunciar a nuyestro espacio para hacerle sitio, o peor aún, para unirnos al suyo?

¿Cuales son los viejos asuntos que nuestra esposa no nos ha perdonado? ¿Son los mismos que pensamos o nos guarda rencor por algo que ni siquiera recordamos? ¿qué piensa en realidad nuestro padre de nosotros?,¿qué diría de nosotros si en lugar de ser sus hijos fuésemos desconocidos? ¿le tendríamos algún aprecio a ese tío si no fuese nuestro padre o le queremos, nos convencemos de quererle, sólo por obligación y por costumbre?

¿Vale la pena ser inocente si pagas la condena como si fuese culpable? ¿Si tu esposa es celosa debes engañarla para que al menos haya una relación entre la realidad y el precio que te hacen pagar por las sospechas?

Muchas preguntas, quizás demasiadas para un libro que en apariencia sólo habla de lo obvio.

De la terrible obviedad de este autor siempre inquietante.

 

 

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