«Aquel otro asunto» de Víctor Marchán

Editorial Amarante, nos presenta una nueva novela negra del escritor Victor Marchán: «Aquel otro asunto».
«Ernesto Gruffot, escritor venido a menos que sobrevive en Madrid gracias a pequeños artículos publicados en periódicos de difusión gratuita, recibe de pronto la llamada de su agente literario. Le ofrece, escribir la biografía de la estrella del porno: Anna Tuan. La oferta le agrada económicamente, por eso decide ir a Marsella, lugar donde la actriz rueda su última película.
Una vez allí, rodeado del elenco de peculiares actores que componen el reparto, y según ahonda en la vida de la actriz, comenzará a sentir algo más que simpatía hacia ella. Lamentablemente, descubrirá demasiado tarde que detrás de aquel suculento encargo había “otro asunto” desarrollándose a sus espaldas.»
Una novela negra enmarcada en el actual “realismo sucio”, estilo que parecía dominado por autores vascos o anglo-hispanos, sin embargo aquí tenemos una buena muestra de este autor al que habrá que tener en cuenta a partir de ahora. Y aunque su nueva obra está atemperada en relación a su primera novela, Víctor Marchán se aleja del surrealismo pero no de la influencia de Bukowski. El protagonista de la novela define la línea narrativa: “…hacía ya mucho tiempo que había dejado de creer en el amor, las hadas, Papá Noel y los finales felices.” Si la carencia de emotividad es la característica fundamental de la literatura pulp, este no es el caso. Sin abusar del lenguaje obsceno, siempre en su justa medida, estamos ante una gran novela de Víctor Marchán; entretenida y con dosis de erudición literaria y cinematográfica muy reveladoras.
Víctor Marchán, es un escritor madrileño, nacido en 1978 y adscrito a movimientos de literatura pulp y patafísica; sin embargo, es más preciso encuadrarlo en el “realismo sucio”, aunque muchos de sus relatos sean de corte surrealista. Colaborador de la revista pulp: http://www.revistapulp.com/ Ha ganado el Certamen 2011 de micro relatos “Beatitud”, de Ediciones Baladí, con el relato “Pull My Daisy”. Además de los relatos, tiene escritas dos novelas: «Diario íntimo de Ernesto Gruffot»Ed.Personal. Madrid,2005 y «Aquel otro asunto»en Editorial Amarante.
E.Martín (Élmar)

 

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»»Aquel otro asunto» de Víctor Marchán»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «»Aquel otro asunto» de Víctor Marchán»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

LOS PATOS DE CENTRAL PARK, de Marina Fernández Bielsa

LOS PATOS DE CENTRAL PARK, de Marina Fernández Bielsa

Una oferta de trabajo en una ciudad de la costa es la excusa a la que Diana se aferra para huir de Madrid, donde no le quedan amigos ni ilusiones. A los 30 años, los sueños adolescentes se han esfumado y la realidad ofrece poco. «La vida aquí no es mejor», reflexiona la protagonista, que tampoco se adapta a su nueva vida, en la que el único aliciente son los encuentros con Víctor, un amante maduro con el que mantiene una relación sin compromisos ni ataduras.

En su soledad, Diana rememora escenas de su infancia, recreando los años 80, y recuerda las dos historias que han marcado su vida. La de Miguel, amor de infancia y adolescencia, de veranos en la sierra madrileña, ahora ya casado y a punto de tener su primer hijo, fantasma que aparece y desaparece, del que Diana parece no querer deshacerse. Y la de Óscar y Rebeca.

Diana, Óscar y Rebeca formaron un trío inseparable durante los meses que duró el curso de COU. «¿Adónde van los patos de Central Park cuando se hiela el lago?», la pregunta que se hace Holden Caulfield, el protagonista de ‘El guardián entre el centeno’, sella una amistad que sólo dura unos meses pero cuya huella no ha podido borrarse. Durante años, Diana sueña con reencuentros que, cuando se producen, no son como ella había imaginado. La única llamada de Rebeca en doce años es para decirle que Óscar ha tenido un accidente de tráfico y está en coma.

Han pasado cuatro años, Óscar vive a unos pocos kilómetros y Diana decide visitarle. Óscar no se ha recuperado de las secuelas del accidente y ahora es alguien distinto al amigo que Diana recuerda. Pero esa visita transformará la visión de Diana, que tomará decisiones sobre su presente y su futuro.

 

Más información sobre la novela en

http://lospatosdecentralpark.blogspot.com

http://www.facebook.com/Los.patos.de.Central.Park

 

 

 

 

RESEÑAS Y OPINIONES

 

«Una novela puede inspirar una amistad o un asesinato. Esa es la verdad, discreta, que revela esta novela, cuya treintañera protagonista descubre que El guardián entre el centeno, de Salinger, que para ella significó la puerta de acceso a la mejor amistad -y la mejor temporada- de su vida, también fue la inspiración del asesino de John Lennon. La vida, parece decir la protagonista, es un arma de doble filo. También los recuerdos.

En estas páginas, intimistas, descarnadas, poéticas, de su primera novela, Marina Fernández Bielsa (Madrid, 1974) nos propone un hermoso viaje a través de los recuerdos. Tiene mucho de generacional, pero se adivina tejido con mimbres autobiográficos. Diana, la narradora, pasa revista a las relaciones que más hondo han calado en su vida: el amor nunca olvidado de Miguel y la amistad a tres bandas con Rebeca y Óscar, que reaparece en la edad adulta, reconvertida en memoria dolorosa”

–         Care Santos. Escritora y crítica de El Cultural http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/30050/Los_patos_de_Central_Park

 

«No es fácil escribir desde la melancolía ni deshacerse en sentimientos que ya quedaron atrás con la verosimilitud con que lo ha hecho Marina Fernández Bielsa en Los patos de Central Park, lo que demuestra que estamos ante una nueva voz narrativa de la que oiremos hablar».

–                    Antonio Gómez Rufo, escritor-

 

“Los patos de Central Park es una brillante reflexión sobre la pérdida de la inocencia y la decepción de la madurez. Una exquisita visión del descubrimiento que supone saber que la vida era esto, este presente continuo, y no un futuro brillante e intermitente que nunca llega a satisfacernos del todo porque el futuro no existe. Empuja a vivir el ahora, por eso es un libro importante”.

María Zaragoza, ganadora del Premio Ateneo Joven de Sevilla 2010 y  Premio Ateneo Ciudad de Valladolid 2011 – http://www.panfletocalidoscopio.com/2011/03_Junio/Letras04.html

 

“Marina Fernández Bielsa ha creado, en una novela llena de referencias generacionales, la entrañable historia de Diana, una joven que tiene que dejar de serlo, que está obligada a madurar, a superar su amistad con Rebeca y con Óscar, a saber qué quiere de su relación con Víctor, a olvidar la música de Verano Azul porque su tiempo se ha terminado”.

–                    Jorge Díaz, guionista y escritor –

“El haz de luz principal de esta novela enfoca unas introspecciones emanadas de lo particular y que desembocan en lo general (…) De paso vamos conociendo las maneras de Marina Fernández Bielsa, una escritora que muestra como carta de presentación narrativa esta novela corta, en la cual destila método a la par que originalidad, se recrea con unas atmósferas muy pulcras y sobre todo se exhibe cual pistolero desenfundando el mérito de un lenguaje vertiginoso a modo de latigazo y de una belleza natural tal un atardecer.(…). Tiene muchas lecturas el juego íntimo que aquí se nos brinda, puedo imaginar el cosquilleo para el cerebro de una lectura en voz baja pegada al oído; aunque se presta también a otra silenciosa permitiendo el aullido emitido por estos descarnados sentimientos, e inclusive cabe un juego a priori pérfido y sin embargo válido en este escenario: el de barajar los capítulos salteándolos, sin que por ello pierda fuerza y sentido el contenido de este libro”.

Amadeo Cobas. Reseña publicada en la web “La tormenta en un vaso” http://latormentaenunvaso.blogspot.com/2011/09/los-patos-de-central-park-marina.html

“¿Y qué es Los patos de Central Park? Una bonita historia de amor y adolescencia. O de desamores cruzados y finales de trayecto. Marina Fernández Bielsa ha escrito una novela de enorme potencia evocadora. Con Los patos de Central Park penetramos en ese territorio de los recuerdos que tanto se suele transitar cuando la vida se detiene, cuando (como le ocurre a la protagonista del relato) da la impresión de que estamos haciendo una escala extraña en un larguísimo viaje transoceánico hacia no se sabe dónde. Y, además, el libro está bien escrito y tiene una agilidad envidiable y no se pierde en manierismos como los que tanto se enredan a los dedos de este lector disperso, e incluye fragmentos como el que sentencia: “…sabernos supervivientes. Eso ya es algo”. Sí, eso ya es algo. Me gusta. Tan solo una objeción (permítaseme la impertinencia): el retrato en negro de Rebeca. Resulta un tanto impostado tal personaje, la bruja necesaria que demuestra lo mal que sienta cumplir años a quienes renuncian a demasiadas cosas. Apenas un pecado venial en cualquier caso, porque Los patos de Central Park, relato de una mujer en crisis a punto de atravesar la frontera de los treinta años, es una novela de lo más apetecible, una lectura que se goza a toda velocidad”

–      Daniel Serrano. Periodista, ensayista y letrista. Reseña en el diario digital “Diario Abierto” – http://www.diarioabierto.es/39252/inventario-generacional

“Sin duda hay que darle las gracias a la autora que ha sabido y ha querido contar lo que somos, todos sabemos que los secretos generacionales son a veces una losa muy pesada y que no todos los escritores tiene los músculos lo suficientemente tonificados para llevar a cabo esta empresa. Para mí es ya uno de los imprescindibles. Una autopsia con la mesa limpia después de cada incisión. Hay mucha sangre en cada movimiento, pero Marina Fernández Bielsa sabía que dejar que la sangre de los distintos órganos vitales se fueran mezclando sobre la mesa de operaciones hubiera sido un gravísimo error para la historia. Una estupenda primera novela. Me apunto el nombre de la autora. Tiene pinta de volver a darme lo que necesito cuando me siento a leer.”

–      Sonia Fides. Autora del blog “Mademoiselle joue avec soin revolver” – http://mademoisellejoue.blogspot.com/2011/06/los-patos-de-central-park.html

 

“Los patos de Central Park de Marina Fernández Bielsa es una novela sentimental, es decir, y aunque parezca una obviedad, que habla sobre sentimientos. Se trata de un texto muy corto, que apenas llega a las cien páginas, en la que se dicen verdades como puños y que se intuye escrita con el corazón, poniendo toda la carne en el asador(…)En un momento de la narración se nombra al libro de Carmen Martín GaiteNubosidad VariableSupongo (y es sólo una impresión) que de alguna forma Marina Fernández Bielsa pretende homenajearla con esta novela, básicamente porque el diseño de los personajes (siempre dándole vueltas a la cabeza con mil cuestiones; el monólogo interior es importante), la estructura narrativa (como señalé, antes aparecen diarios personales o las cartas /emails a modo de testimonio) y los temas que aborda (los estragos que el paso del tiempo en las vidas y amistades de un grupo de personas, una enfermiza nostalgia por lo que pudo haber sido y no fue) se asemejan un poco a los de la escritora salmantina (…)En ese sentido, quizá el argumento no sea demasiado original ni aporte nada especialmente novedoso. Sin embargo, el modo en cómo la autora nos cuenta su historia sí que me resultó muy estimulante y conmovedor, utilizando además un lenguaje muy cuidado que en ningún momento cae en el sentimentalismo barato, la cursilería o lo ñoño. Al contrario, Bielsa combina sencillez con profundidad, esgrimiendo además un sentido de lo poético muy moderno, nada anquilosado, rancio o casposo, sino muy cercano, mezclando con habilidad lo tierno con lo amargo, la desilusión con la esperanza, la fragilidad con la fuerza (o con las ganas de salir a flote). Es una narración ágil, que se lee muy bien.”

Joseph B. MacGregor.  Web de crítica literaria The Bronkus. http://thebronkus.wordpress.com/2011/06/06/nueva-resena-macgregoriana-los-patos-de-central-park/

 

“Marina Fernández Bielsa ha escrito, un libro intimista y reflexivo, en primera persona, muchas veces casi un monólogo, compartido otras con la lectura de sus propios diarios, de las cartas que escribió o que recibió, de los correos electrónicos, o de los SMS; un libro, que conectará con el lector o lectora que haya crecido con aquellas series, o con Barrio Sésamo, o con la primera emisión deVerano Azul; con las viejas canciones- ya de color gris- de Ismael Serrano, de Radio Futura, de Ismael Serrano, o de los inevitables Joaquín Sabina y Juan Manuel Serrat.”

Francisco Javier Illán Vivas. Revista “Ágora papeles literarios”. http://agoralarevistadeltaller.blogspot.com/2011/07/los-patos-de-central-park-de-marina.html

 

“Los patos de Central Park es un texto que cuenta con más de una virtud, lo que lo convierte en una lectura agradable y muy sugerente, especialmente para los que hoy día vagamos en las turbias aguas de los treinta y tantos y cuarenta y pocos. Lo más notable de Los patos es que, tratándose de una obra intimista, como nos desvela desde el inicio la contraportada, no se detiene en inútiles regodeos, y está relatada de forma directa y concisa, haciendo gala de un lenguaje que guarda un elegante equilibrio entre la morosidad propia del estilo y el obligado transcurrir de la historia”.

Francisco Gómez Escribano. Blog “Letratlántica”. http://letratlantica.blogspot.com/2011/09/los-patos-de-central-park-de-marina.html

 

“Marina Fernández Bielsa nos sorprende con su primera novela y que no es sino un pequeño ajuste de cuentas con su pasado. Una lectura que se hace de una vez y que fluye con gran suavidad. Una prosa que nos invita a saborear esas experiencias que todos hemos tenido en nuestros años de juventud”

Javier Rodríguez, librería Cervantes (Alcalá de Henares)-

 

LA AUTORA

 

Marina Fernández Bielsa (Madrid, 1974) es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

En 2001 gana el XVI Concurso de Cuentos de las Bibliotecas Públicas de Madrid. En 2004 resulta ganadora del Concurso de Talleres Literarios Pandora organizado con motivo de la Feria del Libro por la Escuela de Escritores de Madrid.

Ha publicado relatos en la revista Muchoviaje, en las revistas virtuales Calidoscopio y Top Viajes y en el blog literario Afinidades Narrativas. Colabora en la web Culturamas y es autora del blog Área de Descanso (http://areaddescanso.blogspot.com).

En 2009 participa en el libro de relatos Camarote 503. Dieciséis historias desde el Bremen (Editorial Mandala/Lápiz Cero).

 

Alfaqueque Ediciones, 2011

94 páginas

15 euros

ISBN978-84-937420-9-6

 

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»LOS PATOS DE CENTRAL PARK, de Marina Fernández Bielsa»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «LOS PATOS DE CENTRAL PARK, de Marina Fernández Bielsa»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

CINCELANDO LA PALABRA

*

CINCELANDO LA PALABRA  

Mapa de costas

Marcelo Díaz García

Huerga & Fierro Editores, Madrid, 2011, 60 págs.

*

 

 

 

 

 

 

 

 

 

*

por Anna Rossell

http://annarossell.blogspot.com/

*

Nada que se diga sobre un texto literario sustituye el propio texto literario, nada de lo que se diga sobre un autor suple el conocimiento directo del autor. Si ésta es una afirmación válida en general, lo es mucho más en el caso de escritores cuya trayectoria se marca como objetivo depurar el lenguaje poético destilándolo gota a gota -poemario a poemario- hasta llegar al núcleo, a lo esencial del verbo, devenido entonces metáfora potente. El autor habrá tejido así un tupido entramado de símbolos que, despojados de la palabra y la sintaxis supérfluas, condensan lo significativo de forma centrípeta y conforman un mundo que, si bien se nutre de referentes universales, el poeta sabe moldear y hacer suyo para expresar su propio universo en la clave más íntima y personal. Corresponde entonces a cada lector adentrarse en la trama metafórica de esta poesía para establecer subjetivamente en cada momento el significado que corresponde a cada imagen, un significado que cambia, se renueva y hasta se transforma con cada nuevo contexto hasta llegar incluso a subvertirse.

Creo que el epíteto que mejor caracteriza el estilo poético de Marcelo Díaz es el de críptico, etimología que remite a lo oculto, a lo oscuro, a lo encubierto que habrá de descubrir el lector por sí mismo, estableciendo el sentido a partir de la observación de las recurrencias metafóricas, descifrándolo en sus distintos contextos y echando mano de su personal bagaje asociativo cultural y emocional. Porque el lenguaje poético que despliega Marcelo Díaz reclama el aprendizaje de su código. Marcelo Díaz no es un poeta al que podamos conocer leyendo de él unos poemas aislados; para conocerlo deberemos leer su poemario completo. Sus claves pueblan la obra entera con ademán absoluto, conforman un todo, un poemario suyo es el documento que encierra en sí mismo el código secreto para acceder a él. Como sucede con otros grandes poetas, ya consagrados, como Gottfried Benn o Paul Celan, el significado de su verbo no está fuera, se crea a partir de la inusitada circunstancia de la lengua del poemario, que se hace así de nuevo.

Definir la poesía de Marcelo Díaz y acercarla a los lectores con palabras cotidianas sólo puede quedar en un intento. Las palabras se transforman con su pluma en otra cosa, exigen al lector trabajo duro. Sin embargo el título de su último poemario, «Mapa de costas», es diáfano y directo. «Mapa de costas» no lleva a equívoco, sugiere claramente la intención del autor -viajero navegante sin perder de vista tierra firme-, que en su periplo vital explora el litoral para diseñar el plano que sirva de orientación a sí mismo y a otros. Esta gran metáfora es la que subyace en todo el poemario. Así, cada poema es el dibujo de un accidente avistado en la distancia, la circunstancia que acompaña y condiciona al viajero, que anota en su bitácora las incidencias y vicisitudes del viaje, registradas con la exactitud y la profundidad del alma de un poeta explorador de la geografía de la vida y de la condición humana.

A partir de este supuesto, Marcelo Díaz crea un lenguaje poético-metafórico envolvente, que se mueve en este campo semántico de modo recurrente. Pero el poeta no nos lo pone fácil; la recurrencia y sus variaciones no equivalen a sinónimo; cada reiteración convoca en su contexto un significado nuevo o renovado, y al lector corresponde desentrañar su sentido en cada caso. Marcelo Díaz desarrolla un estilo léxicamente reduccionista que es inversamente proporcional a la riqueza metafórica que despliega por la fecundidad y frondosidad de su polisemia, aprovechando incluso la ambigüedad sintáctica.

Así sus claves simbólicas se mueven con insistencia por el campo semántico de la frontera y sus variaciones: ‘linde’, ‘orilla’, ‘costa’, ‘horizonte’, ‘la utopía’, ‘el beso’, ‘el dintel’, ‘vínculo’, ‘ahí’, ‘al otro lado’, ‘en aquel lado’…; o bien sugieren el contraste ‘claro-oscuro’: ‘noche’, ‘sombra’, ‘día’, ‘luz’ y otros campos semánticos asociativos colindantes: ‘miedo’, ‘misterio’, ‘secreto’, ‘niebla’, ‘bruma’, ‘lo encubierto’, ‘el deseo’, ‘la muerte’, ‘el viaje’; o remiten al elemento que ya anuncia el título, al ‘agua’: ‘mar’, ‘río’, ‘manantial’, ‘lluvia’, ‘savia’, ‘vida’, tiempo o a los eternos acompañantes del viajero en el mar, eterno Ulises: ‘cielo’, ‘estrellas’, ‘nubes’, ‘aire’, ‘viento’, ‘el Sol’, ‘la Luna’, ‘los dioses’. Y aun otras más difícilmente agrupables en un conjunto: ‘la videncia’, ‘el dolor’, ‘andamio’,
‘ángulo’, ‘vértice’, ‘arruga’, ‘manos’, ‘pozo’, ‘palabra’, ‘alfabeto’, ‘deseo’,’ labio’, ‘flor’, ‘adelfa’,  o colores (‘magenta’, ‘cobalto’, ‘añil’…), ‘espejo’, ‘sueño’, ‘el Hombre’…  .

Y es el Hombre, con inicial mayúscula, el terreno que explora el poeta -el Hombre y su circunstancia-. El poeta indaga cuál es su naturaleza y cómo se percibe a si mismo: una vida más que transcurre y pasa, que cumple el ciclo vital imparable de la creación: «Este líquido rumor indetenible / es el censo de los ojos que lo miran y lo vieron. / Ni presagia el mar. / Es agua este río / que llama a la vida alzando las casas y los árboles, / […]. / Boga en ruta irregresable su
cuerpo, / sin pétalo barca que lo vuelva la chorro de su fuente. / Pero el ciclo de la nube, / […], / aguarda el peso para volverse lluvia. / […]. // […]. / Pero habito el agua y la bebo y soy agua. // Quizás siempre es así en los ovillos de los ciclos». (poema 23).

Una idea de cumplimiento de la historia que remite al destino inexorable, ajeno a
la voluntad del ser humano: «No sé la hora de las cosas que se cumplen. / […] // En la flor de la duda, / de los gestos curtidos sen los días de la luz y la derrota, / leo episodios del hombre vivo y
navegante, / respeto su huella, si tiene la voz cegada, / y retengo mi puño, / abro firme el hueco de caricias / sin atreverme a más. // No sé más de las horas que se cumplen». (45).

En esta misma línea del ciclo que se cumple, la voz poética se pregunta por la huella
que deja el ser humano a su paso: «Es estéril tu semen sobre la tierra ovario. / Ciclos trazados en laberinto irretornable / la previenen de tu mano / y los suicidios que acaecen en tus
ojos, / o en ese vientre que alimenta a destajo la sangre«. (44)

O se pregunta por el sentido de la vida humana: «[…] / ¡Para qué el horizonte! / Ayer, el día no llegado, / quitarán su dibujo / porque otras caderas nebulosas / han desarraigado la distancia de la higuera hasta las nubes. / Entonces… / ¿qué hago, incluso al caminar a la utopía? // Y no quiero evocar porque estaría muerto. / Y la muerte, al fin, / ¿qué tendrá de estrella comida por las algas? / o / ¿qué tendré yo de la luz que escapó de ese banquete?» (21).

El gesto filosófico de la poesía de Marcelo Díaz deviene teológico cuando el poeta se erige en cronista de la creación invirtiendo el discurso tradicional al uso: el Hombre aparece como demiurgo que crea a sus dioses, y aflora la dimensión psicológica, la necesidad humana de la existencia divina: «En el principio de los días, / el hombre creó a los dioses plurales, / los nombró con sus miedos, / y sublimó sus oscas [sic] cobardías. / Precoces y ávidos guisanderos freudianos / cocinaban una mitología asequible / hasta que a dios lo hicieron uno, / […]». (39)  Y sigue en el mismo poema denunciando a quienes, en nombre de Dios y de la religión, traicionan la sagrada y necesaria religiosidad que habita como semilla en el ser humano: «El polvo alumbró una teología enferma / […]. / Ceremonia y oro conduciendo a la miseria / para ese pastoreo a los sumisos. / Una secta de célibes pronuncia La Escritura / con el dedo alzado de infundir miedo, / vaciando el hueco religioso sin respeto. // […]» (39). Y acaba por poner la bondad humana en su lugar, más allá de ritos eclesiales ortodoxos: «Fuera del círculo del báculo y la tiara / los buenos brillan en sus ojos, / sus manos dan pan sin comprar el cielo, / sienten en su pecho aquel libro guardado / y en silencio pronuncian con su mano lo escrito«. (39).

 

Pero Díaz no renuncia a la utopía, si la criatura humana adolece de trascendencia, si el ser humano ha creado a sus dioses, si su destino está trazado de algún modo, en su poesía laten valores que se contraponen, que redimen al humano y lo subliman. Así a la voz poética se opone a menudo un malhechor “ellos”, destructor y agresivo, claramente diferenciado del “yo” hablante, un “ellos” de
los que la voz poética se distancia por rechazo: «Ellos querían obligar a una estrella / y decorar con brillo su café humeante. / A este techo corto que pueden rozar los ojos / llegaban sus manos
doradas y altivas. / Sin remedio de dioses ni de cielos, / trazaron la escala hasta una punta / y la poblaron de cuerpos, / cuerpos con hambre. / […] / Y la poblaron de vidas, / vidas mutiladas. / […]. / Y la estrella se diluyó en el agua / sin sabor a nada, inútil millonésima. / Sólo el brillo irritado y sanguíneo de los ojos / seguía matando los pétalos lucientes / que guardaban
los gérmenes del beso. / […]. // Otra punta sin brillo atravesó sus manos / y no encontró ni el alma. […]». (38).

O en este otro, donde el «ellos« acecha de nuevo y amenaza: «Cruzaban el campo atrochando por donde había color. / El vicio cobarde de la muerte indebida / afilaba las sicas [sic] de sus ojos / y ya parecían guadañas, / la sombra avanzando su vértigo, avaricia, / traición a la recta ortodoxa de la caña. // ¿Dónde habitan sus gérmenes de cieno y noche? // ¡Pero qué herida a todas horas / ese paseo que se calza el crimen / en el nombre de dios, / y del oro, / y del espíritu mentira!» (40).

Sin embargo la voz poética no se rinde, no sucumbe a las fuerzas del maligno; el crimen se «comete en el nombre de dios y del oro, y del espíritu de la mentira», pero el color se opone al «vicio cobarde, a la muerte indebida, a la sombra avanzando su vértigo», la «avaricia» es «traición a la recta ortodoxia«; «la luz» se contrapone a «la sombra», a los «gérmenes», al «cieno» y a la «noche», pero late en el ser humano, también, el germen constructivo y vence, pues a continuación exhorta: «Pero ved, hagamos. / No se derrumba el mar, / no desflorece la tierra acampada y fértil, / no se tuerce la mirada creciente en la luz, / ni el brazo sosteniendo el sistema de los versos«. (40).

El yo poético alerta sobre la amenaza que se cierne sobre los hombres buenos por las maquinaciones de los que astutamente urden con nocturnidad el mal, que lleva el signo de la ambición y del dinero: «Mi corazón de hierba tiene siempre un rocío de albor. […]. // Pero la astucia es noctámbula / y siempre abre una lámpara para robar la noche. / El viaje de los justos lleva a una paz. / En el descanso de esos buenos, / astutos con ojos de moneda, / secta de posesos de certeza única, / crimen permanente, / […], / con la palabra perversa, / bajo tulipas de dioses que inventaron, / urden el robo de las vidas, / vida pan, / vida agua, / vida voz, / vida entera. // Mi corazón de hierba se escarcha al vislumbrar la noche«. (37).

Marcelo Díaz reivindica la poesía y la palabra como herramienta vital, existencial: «Tengo la palabra para medir mis ojos, / […], / luz, cauce, herramienta, cavidad de mares, [sic la coma] / pequeños para poner el infinito adentro […]. / Palabra para anunciar dolor del que ve mi tacto oscuro, / palabra para anunciar la luz de la que ve mi tacto abierto. // Mientras ande y esté viva mi sangre, / la palabra es un síntoma veraz entre existencias». (23)

Marcelo Díaz no es un poeta fácil. Acercarse a su poesía es un reto, un desafío del que se regresa agotado, como agota la vida cuando gesta y germina, cuando crea lo verdaderamente nuevo; su estilo rezuma innovación léxica, sintáctica, morfológica y semántica, gusta de la paradoja y de la combinación inusitada de palabras. Así «Ayer» es «el día no llegado», «las algas comieron una vez estrellas» (21); o cuando al describir «un plano de curvo itinerario» se refiere a «Las avenidas rectilíneas» (8); al contrario de lo que es habitual, el poeta habla de «vencer el sueño» o de una «Cuneta que engulló el camino«, (22), y no al revés; habla de un «ejército pequeño que esconde las flores» (20), de «vena sin sangre», de «caras expectantes […] callando su palabra» (15), de «lindes que deslimitan« (16), de «flores incorruptas, solamente efímeras» (2), de «poetas videntes, vestidos sin ropa»; de «ángulos […] pequeños para poner el infinito dentro» (12); o nos sorprende con la paradójica magnífica sentencia: «La mentira es una verdad terrible»(30). Al poeta le gusta deconstruir para crear de nuevo, como gusta del uso del prefijo ‘des-‘: cuando habla de «desacertar la luz« (26) o dice «Desvísteme de algo de lo que tiene la muerte [… ], despojado hasta un débil deseo« (30), «cartera para un desarchivo de proyectos« (15), «lindes que deslimitan mi anchura» (16), «Qué deshabita el trecho ante tus ojos» (11), «porque otras caderas nebulosas / han desarraigado la distancia de la higuera hasta las nubes« (21), «desacertar la luz« (26), y gusta de la composición léxica de cuño propio, como cuando habla del «xilófago vivo« (10), del «pétalo barca« (23), de la «ventana cobijo« (41), escritas aún por separado, para dar un paso más en el proceso creativo de la palabra y hacer de dos palabras una, al referirse al «gesto sedazúcar« (8), al «cuerpo […] que ha de vivir su trozotierra» (16), o cuando echa mano de la transferencia sensorial: «[…] Las albas sucesivas calibran el ángulo del verso / para acertar los ojos que lo escuchen, […]» (25), «Este líquido rumor […] / es el censo de los ojos que lo miran y lo vieron […]» (23).

«Mapa de costas», es el último y reciente poemario de un poeta cuya andadura empezó allá en los años ochenta con Forja de mar -«Poemas de la posesión terrena»- (1982), «Gozne devenido» -«Poemas de la posesión debida»- (1988) y «Ágora» (1992), ha seguido con «Continente de auroras»
(1996), «Amarinte» –narrativa- (1997), «Lindario» (1999), «A tiempo» (2005) –libro conjunto de poesía y escultura- y «Viaje sin memoria» (2008) –por el que obtuvo el Premio Ciudad de Alcalá-.

Marcelo Díaz es escultor, además de gran creador con la palabra.

 

© Anna Rossell

http://annarossell.blogspot.com/

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO »
TÍTULO=»CINCELANDO LA PALABRA»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «CINCELANDO LA PALABRA»

PDF

FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

REGRESIÓNN ROMÁNTICA A UN PASADO MÍTICO

*

REGRESIÓN ROMÁNTICA A UN PASADO MÍTICO

*
Sjón, «Maravillas del crepúsculo»
Trad. Enrique Bernárdez
Nórdica Libros, Madrid, 2011, 213págs.
*

 

 

 

 

 

 

 

*

por Anna Rossell
http://annarossell.blogspot.com/
*
«Maravillas del crepúsculo», del polifacético escritor islandés Sjón, cuyo nombre completo es Sigurjón Birgir Sigurðsson (Reikiavik, 1962), es una historia fabulosa en el sentido más original de ambos términos, pues se inspira en una biografía real de una época en que la ignorancia y el miedo eran acicate de fábulas y leyendas, de seres mágicos y míticos, de superstición y brujería. En esta novela, publicada en su versión original –Rökkurbýsnir- en 2008, Sjón recrea el ambiente de la Islandia de la primera mitad del siglo XVII, a partir de la vida de Jón Guomundsson, que en su libro adopta el nombre de Jónas Palmason, un personaje fáustico, estudioso naturalista, también llamado El Erudito. El libro nos retrotrae al mundo frío y hostil en el que vive el protagonista en su aislamiento, el destierro al que le ha condenado el alto tribunal, que juzga como brujería sus conocimientos de la medicina. En la isla en la que vive con su esposa y sus hijos sin otro contacto humano, el confinado se entrega a sus pensamientos, al trabajo de compilar en un libro su erudición naturalista científico-imaginaria y a la talla de imágenes. Tal diseño del personaje y de su situación determina la técnica de registros narrativos del texto, que no siguen la ortodoxia lineal y alternan la prosa poética –en ocasiones de tinte onírico, alucinatorio y mítico-, con el lenguaje lapidario y estrictamente descriptivo de las entradas de un diccionario enciclopédico, que el autor distingue con letra cursiva. Con estos ingredientes Sjón consigue descripciones bellísimas de la naturaleza que dan fe de su madera poética –ha publicado más poemarios que novelas-, así como de su adscripción a la orientación surrealista del grupo poético Medusa, que fundó en 1980. El lenguaje que evoca en su anacronismo la época en la que se ubica la acción y que la traducción trata de respetar arduamente, adopta en la novela un papel privilegiado, hasta el punto de que, como informa el traductor en una nota al final, documenta “incluso las palabras de una lengua piyin vasco-islandesa que usó en esa época y que conocemos por fuentes manuscritas islandesas de entonces”.

La novela, que se estructura en cuatro capítulos narrados en primera persona, precedidos y seguidos de una “Obertura” y una “Coda o repetición” respectivamente, lleva intercalado un paréntesis, -“Piedra en el riñón”-, en tercera persona: el tiempo que transcurre a partir del momento en que Jónas Palmason logra salir de la isla con la esperanza de conseguir una revisión de su juicio y el levantamiento de su castigo, y que se cierra con la frustración de aquella y el regreso a su destierro de partida.
Con todo, la desgraciada vida de Palmason, inmersa en la atmósfera de una Islandia que se debate entre el catolicismo y la reforma luterana, entre el obscurantismo y la ilustración, no transmite en absoluto un rechazo de aquel tiempo pasado, como parecen anunciar las últimas palabras de Lucifer en la escena del cielo de la “Obertura”: “[…] yo no incliné la rodilla ante aquel nuevo animalito del padre, por eso fui expulsado del cielo. Pero a ti, ser humano, te regalé al despedirme mi visión de ti”. Al contrario, la novela rezuma añoranza romántica de un tiempo pasado en que el ser humano vivía en consonancia más armónica con la naturaleza, a pesar (o quizá precisamente por ello) de las creencias fantásticas que promueve lo desconocido. No es casual la cita de «Los discípulos de Sais», de Novalis, que resumen la utopía romántica de la desaparición de los límites entre los seres vivos y las cosas para constituir el todo absoluto de la creación en comunión con Dios, una utopía en la que se extienden los pensamientos alucinados de Jónas Palmason en sus últimos días solitarios en la isla: “Ora las estrellas parecíanle hombres, / ora los hombres parecíanle estrellas; / las piedras, animales; / y las nube, plantas”.

*

© Anna Rossell

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO »
TÍTULO=»REGRESIÓNN ROMÁNTICA A UN PASADO MÍTICO»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «REGRESIÓNN ROMÁNTICA A UN PASADO MÍTICO»

PDF

FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

Defectos más comunes de una novela. (II) La trama tonta.

Salero de oro, de Cellini.

Cualquier idea sirve para contar una historia, pero no sirve cualquier idea para escribir una novela. La novela es un recorrido en el que el autor y el lector van juntos durante doscientos o trescientas páginas, que es lo mismo que un viaje de León a Madrid, por ejemplo.

Si tu compañero de asiento te suelta un rollo de todos los demonios, lo más fácil es que busques cualquier excusa para cambiar de asiento, ¿no? Pues con una novela sucede lo mismo, con la agravante de que el lector no necesita pretexto alguno para cerrar el libro y decir a sus amigos que es un rollazo.

La historia que se cuenta, por tanto, o la esencia del conflicto, tiene que ser algo más que una mera anécdota. Y si se trata de una anécdota tiene que convertirse, y cuanto antes, en una especie de alegoría, donde las ideas combaten a través de personajes que las encarnan. En caso contrario, si lo que el autor cuenta es cómo Indiana Jones se fue al Punjab a buscar un moquero, todo lo que se vaya añadiendo a ese germen inicial no conseguirá deshacer la impresión del lector de que le están tomando el pelo.

En general, el lector permite que el engañen, peor no tolera que le engañen con tonterías ni que lo usen como paño de lágrimas o terapia popsicológica. Por tanto, el autor tiene que buscar para sus tramas problemas universales, y que no caduquen a los tres días obligando a un prólogo explicativo sobre qué era aquello del caso Filesa, o aquello de Matesa, o la conspiración de los francmasones contra Prim.

Si cuentas nimiedades, estás perdido.

Y puedes escribir bien, mal o como los ángeles. Porque Cellini tallando garbanzos no sería Cellini.

¿Capicci?

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»Defectos más comunes de una novela. (II) La trama tonta. »
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «Defectos más comunes de una novela. (II) La trama tonta. »

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI