Veinte tochos, ningún tostón

Veinte tochos, ningún tostón

JOSE ÁNGEL GONZÁLEZ
 

Adiós a la añeja excusa de siempre: "No tengo tiempo". Hay por delante horas, días, incluso largas semanas de dulce tedio. Le proponemos que, de una maldita vez, se atreva con algunos de los grandes novelones y deje de lado los libritos leves, en extensión e intensidad, como kleenex higiénicos.

Hay aquí una veintena de propuestas de peso. En todos los sentidos: 16.600 páginas y bastantes kilos, pero también alto calibre literario para cargar el espíritu de aventura, palabras y luz. Veinte tochos, pero ningún tostón.

– Louis-Ferdinand Celine, Viaje al fin de la noche. Rabiosa y lúcida. Debiera leerse por decreto a los 15 años, pero nunca es tarde para bajar a la desesperanza. Furiosamente divertida, antibélica y nihilista. Predice el sin futuro del punk y el nirvana de beber alcohol de garrafa sobre una acera urbana tapizada de vómitos. Edhasa. 640 págs., 22,50 €.

– Fiodor M. Dostoievski, Crimen y castigo. ¿Necesita usted recordar que el verano tiene un irremediable final y el invierno siempre regresa? Asuste a su vecino de bronceado con la desventura de Raskólnikov y, de paso, juzgue su dilema: culpa o expiación. No se merece la catalogación de ser humano quien no la haya sufrido. Debolsillo. 700 págs., 9,95 €.

– François Rabelais, Gargantúa, Pantagruel. Aquellos que sitúan el umbral del escándalo en el vello púbico de Henry Miller, harían bien en repasar la obra de este médico y sacerdote del xvi: desde el mejor material para limpiarse el culo tras la defecación, hasta la ingesta inmoderada de todo alimento y bebida. Satírica desmesura. Cátedra. 700 págs. (2 vols), 19,20 €.

– Robert Musil, El hombre sin atributos. Pesimista pero sarcástica, cubista pero social. Musil arranca todas las caretas del obsceno disfraz cultural del siglo xx, cómplice de la barbarie que culmina en la II Guerra Mundial. Monumental tragicomedia que Musil dejó, tras 12 años de trabajo, bellamente inconclusa. Seix Barral. 1.560 págs. (2 vols), 59 €.

– Sir Thomas Malory, La muerte de Arturo. "Quien crea que Arturo no existió debe ser tratado como un necio", advierte el prólogo. Así debe ser tomada esta epopeya –la primera escrita en lengua inglesa–: con la credulidad que merecen los mitos. Todos los héroes artúricos en su esplendor. Los capítulos finales son hermosísimos. Siruela. 979 págs. (2 vols), 50 €.

– Joseph Conrad, Lord Jim. Otro de los trágicos héroes de Conrad, tantas veces mal clo-nados por el cine y las novelillas de poca monta. "He visto orillas misteriosas, aguas inmóviles, tierras de oscuras naciones (…) Pero todo mi Oriente cabe en aquella visión de mi juventud: un destello de sol sobre una orilla extraña", dice el protagonista hablando por todos nosotros. Pre-Textos. 508 págs, 25 €.

– Stendhal, La cartuja de Parma. Última novela publicada en vida por Stendhal y eterna enemiga de su otra gran obra, Rojo y negro. La opción de La cartuja… garantiza más pasión. La prosa de Stendhal, el gran maestro del realismo a pies juntillas, sigue siendo un asombro. La descripción de la batalla de Waterloo resulta insuperable. Mondadori. 608 págs, 22 €.

– Charles Dickens, Los papeles póstumos del Club Pickwick. Primera novela del gran Dickens, publicada cuando el autor tenía 24 años, esta sátira sobre la filantropía no concede tregua. ¿Necesita usted reír? Éste es su libro. El viejo verde Tupman y el gafe Winkle están entre los mejores payasos de la literatura. Mondadori. 832 págs, 29 €.

– Charles R. Maturin, Melmoth el errabundo. Balzac, Thacke-ray, Poe y Lovecraft celebraron el deambular de Melmoth, mezcla de Mefistófeles, dandi y vampiro, tras su pacto con el demonio. Sobre esta escenografía, la perversidad y el sufrimiento son la materia con la que trabaja el clérigo irlandés Maturin, quizá el mejor de los escritores góticos de su tiempo. Valdemar. 1.056 págs., 16,40 €.

Herman Melville, Moby Dick. Borges la llamó "la novela infinita" porque "página por página el relato se agranda hasta usurpar el tamaño del cosmos". ¿Qué más añadir? Una advertencia: no es un libro sobre ballenas, sino la eterna historia de la batalla contra el Mal. Leerla es tan necesario como inhalar o alejarse de las entidades bancarias. Alianza. 880 págs., 8 €.

José Lezama Lima, Paradiso. Humedad sexual e imaginería barroca para una pieza avanzada (1966) y catártica. Un resumen de la cubanía y, como ella, un palmeral denso de metáforas. No conviene tratar de entenderlo todo, sino nadar con inocencia en una novela que, sin dejar de serlo, refresca el paladar como si se tratase de pura poesía. Alianza. 608 págs., 30 €.

Anthony Burgess, Poderes terrenales. Divertidísimo ajuste de cuentas del cascarrabias Burgess. Todos salen mal parados: Joyce, Kipling, T. S. Eliot, Kubrick, la Iglesia católica, Satanás y la mafia gay. La novela más panorámica del compulsivo fumador (80 pitillos /día), experto en sexo, borracho y afilado crítico de todas las formas del cinismo. El Aleph. 1.008 págs., 26,90 €.

Roberto Bolaño, 2666. La obra póstuma del llorado Ro-berto Bolaño –acaso el más brillante de los escritores en castellano del último medio siglo– es al tiempo feroz, di-vertida y suma-mente triste. Un tour de force sobre la muerte, la literatura y los asesinados sin nombre (en este caso, las mujeres de Ciudad Juárez). Sublime. Anagrama. 1.128 págs., 20 €.

Don Delillo, Submundo. En ocasiones, a DeLillo le pierde su demasiada presente genialidad. Aquí, sin embargo, la historia contada a través de las pequeñas historias de los sin nombre aparente fluyen con magia: Frank Sinatra, el siniestro Edgar Hoover, Lenny Bruce, Capote, una pelota de béisbol, los neoartistas de la posmodernidad… En fin, usted y yo. Circe. 712 págs., 30 €.

Cormac McCarthy, Suttree. Uno imagina a los personajes de McCarthy invariablemente sin afeitar, con lumbalgia y una gran herida en el alma. En esta novela temprana, muy anterior a la fama que llegó de Hollywood, no hay excepción: Cornelius Suttree es una especie de Ulysses en Knoxville (Tennessee). Húmeda y cana-lla. El lado bar-budo de la vida. Mondadori. 568 págs., 25 €.

Robertson Davies, Trilogía de Deptford. Uno de los espacios en blanco más sangrantes de los catálogos editoriales españoles está, al fin, cubierto. La obra del canadiense Robertson Davies –una calibrada mezcla de novela psicológica jungiana y crónica negra– es de lectura entretenida y prosa inteligente. Libros del Asteroide. 900 págs. (3 vols), 57,86 €.

Thomas Pynchon, V. Los lectores de Pynchon no conocemos su cara –sólo existe una foto–, pero sabemos bien que está como una cabra. Este fue su debut (1963) y la locura era palpable: la búsqueda circular, en tiempo y forma, de V. y todas sus encarnaciones. Emborracha más que toda la cerveza que sea usted capaz de beber. Tusquets. 520 págs, 22 €.

Lawrence Durrell, Cuarteto de Alejandría. Cuatro tomos, cuatro puntos de vista y un mismo escenario: Alejandría, viciosa y tórrida. Una saga sen-sual que huele a sábanas e invoca el placer de todos los sentidos. Una recomendación del autor: "Ríete hasta que duela y sufre hasta la risa". Trágica, pero rebosante de vida. Edhasa (4 vols). 1.176 págs., 39,80 €.

Wilkie Collins, La dama de blanco. Genio de muchos recursos y maestro de la trama Wilkie Collins, autor de la inolvidable La piedra lunar, también merecedora de estar en esta lista, apasiona con anzuelos de altura. Esta novela victoriana y gótica es tóxica. De propina, uno de los más atractivos villanos: el Conde Fosco. Punto de Lectura. 896 págs., 12,80 €.

John Cheever, La familia Wapshot. El Shakespeare de los suburbios abandona aquí su registro habitual y presenta una saga trazada con tiralíneas (y trufada de algo parecido al realismo mágico en el espacio mítico de Saint Botolphs) sobre una familia de clase alta, sus promesas incumplidas y tenebrosos secretos. Engancha desde la primera línea. Emecé. 624 págs., 24 €.

http://www.20minutos.es/noticia/401155/

Viaje a la historia de la publicidad gráfica. Arte y nostalgia

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO:
CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»Veinte tochos, ningún tostón»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «Veinte tochos, ningún tostón»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

TIERRA FIRME DE LA FANTASÍA, (Rafael Gonzalo Verdugo)

Tierra firme de la fantasía, Rafael Gonzalo (Gonzaver Ediciones, 2004). Rústica hilo. 112 pags, 32 ilustraciones a color. www.rafaelgonzalo.es

Puedes solicitar un ejemplar por tan sólo 10€ en la siguiente dirección: rafagonzalo@gonzaver.com

Si tenemos en cuenta las escasas publicaciones originales dedicadas al aforismo y su poco menos que inexistente difusión, la aparición de este libro de Rafael Gonzalo supone todo un lujo para los amantes de este puntilloso género, donde profundidad de pensamiento y poesía se mezclan con gran equilibrio.

 A lo largo de una obra al mismo tiempo tan densa y ligera como ésta podemos disfrutar de afilados y brevísimos análisis acerca de la democracia y la sociedad del bienestar (considerada por nuestro autor como mero fascismo de entretenimiento), los estudios históricos (que a veces se dirían histéricos), la práctica y la teoría del arte, la ciencia, el lenguaje y una gran variedad de temas principales que aparecen revisados con una expresión de corte metafórico unas veces, conceptista otras, pero siempre sorprendente: “El arte es la verdad de la ficción que nos permite superar la ficción de la verdad”; “Cuando damos limosnas repartimos la pobreza, no la riqueza”; “Los enfermos mentales van creciendo al ritmo demandado por la producción de psicofármacos”; “El compromiso político ha hecho que ya no se tome en serio a los intelectuales”; “Con la liberación femenina, las mujeres han perdido la vergüenza, pero no el miedo”; “Los jirones de tela que se prenden en las alambradas son las banderas de la ley del inconformismo”; “Las nubes son puntos suspensivos escritos en la página del viento”; “Si uno tiene más razón que los demás, uno es mayoría”; “Quien cree haber hecho lo suficiente, no ha hecho todavía nada, por lo menos nada nuevo”; “La esperanza modifica los recuerdos”… son algunos ejemplos de estas frases rotundamente brillantes.

Pero además encontraremos una breve sección de agudas definiciones, ya habitual en nuestro autor y, salteando todo el libro, originales microrrelatos camuflados de lirismo. Valga este botón de muestra: “Ahora que te vas para siempre, déjame que te diga una cosa, solamente una última cosa: quédate”.


Dos artículos más extensos: un certero análisis del fenómeno de la televisión (“Llama la atención que el Estado, que gasta ingentes cantidades de dinero en educación, vuelve a gastar cantidades similares en embrutecer a la gente con la televisión”), seguido de un interesante paralelismo entre la práctica del arte y la investigación científica (“La ciencia, al igual que el arte, no se limita a copiar la naturaleza, sino que la reconstruye como hacen los niños con el mundo que los rodea”), ponen un brillante colofón a la obra, sin olvidar las 32 excelentes ilustraciones originales del propio autor, donde la realidad se ve superada y trascendida a un plano más expresivo, con más sugerencias y lecturas.

Al lector que rehuya la trivialidad y la intrascendencia le interesará muy especialmente la introspección implacable llevada a cabo por Rafael Gonzalo en unas páginas de insólita hondura. “Tierra firme de la fantasía” es una obra excepcional, inteligente y heterodoxa, de esa clase de libros que se escriben en legítima defensa.

Viaje a la historia de la publicidad gráfica. Arte y nostalgia

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO:
CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»TIERRA FIRME DE LA FANTASÍA, (Rafael Gonzalo Verdugo)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «TIERRA FIRME DE LA FANTASÍA, (Rafael Gonzalo Verdugo)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

EL TIEMPO TODO LOCURA, (Rafael Gonzalo Verdugo)

El tiempo todo locura, Rafael Gonzalo (Gonzaver Ediciones, 2007). 128 pags. 19 ilustraciones.
www.rafaelgonzalo.es

Puedes solicitar un ejemplar en la siguiente dirección por tan sólo 12€: rafagonzalo@gonzaver.com

En primer lugar, “El tiempo todo locura” viene a significar la mejor continuación posible de los anteriores títulos del autor, también publicados en la misma colección de Gonzaver Ediciones: “Nostalgia geométrica del caos” (2001) y “Tierra firme de la fantasía” (2004), dos originales muestras del difícil y puntilloso arte del aforismo.

  Sólo que ahora con una notable diferencia, en este caso las frases cortas y directas aparecen combinadas con textos más extensos de carácter independiente, que enriquecen además la idea central expresada en los aforismos. En total se encuentran sin buscarlos más de una veintena de artículos, otras tantas ilustraciones del propio Rafael Gonzalo (como la excelente portada que acompaña estas líneas) y un buen puñado de microrrelatos y definiciones.

Pero lo mejor con un ensayo tan singular como éste es sumergirse, poco a poco, en los aforismos que incluye, o en los artículos, y pensar en lo que dicen y sugieren. Con algunos no estaremos de acuerdo, otros nos dejaran perplejos, pero probablemente rara vez indiferentes. La progresiva estructura que recorre todo el libro, de más a menos en expresión, responde a la reivindicación del autor para la recuperación del prestigio que merece el que sin duda es el más humilde de los géneros.

En esta obra se encuentran tantos, tan buenos y tan breves aforismos, como para hacer dudar al más sesudo ensayista de que las buenas ideas pueden ser también rematadamente complicadas o, incluso, imposibles de resumir en una sola frase. No es difícil ofrecer algunos ejemplos de esa filosofía condensada en pastillas literarias que el autor ha creado. Valgan unos botones de muestra: “En las dictaduras lo que funciona es la censura; en las democracias resulta mucho más efectiva la manipulación”; “Sólo la tradición española del humor negro explica la existencia de un Ministerio de Fomento”; “Las mujeres se pasan media vida intentando cambiar a los hombres, y la otra media echándoles en cara que ya no sean los mismos de antes”; “Alguien que sólo sirva para una cosa, probablemente tampoco sirva para eso”; “Nadie puede trazar una línea que no marque un fin del mundo”; “No se puede vivir sin amor, sólo se puede sobrevivir”; “Si el talento pudiera enseñarse no lo sería”; “El sentimiento une, la razón separa”; “Me gustaría morir creyendo que quizá la muerte no es un precio tan alto a cambio de la felicidad de haber vivido”; “El inmenso desierto no sería nada sin cada granito de arena”; “Las campañas contra la violencia hacia las mujeres son mucho más intensas que las de violencia hacia los niños, porque las mujeres votan y tienen dinero, y los niños no”; “El subjetivismo nos permite comprobar que la verdad de cada uno es la mentira de todos”.

Son frases cargadas de inteligencia y talento, cuya lectura tiene la virtud de hacernos pensar, de provocar todo tipo de reflexiones y visiones, como la pólvora que precede a una violenta explosión.

Viaje a la historia de la publicidad gráfica. Arte y nostalgia

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO:
CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»EL TIEMPO TODO LOCURA, (Rafael Gonzalo Verdugo)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «EL TIEMPO TODO LOCURA, (Rafael Gonzalo Verdugo)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

¿QUIÉN MATÓ A MI MADRE? (Edgar Borges)

¿Quién mató a mi madre? o cuando una novela eleva por encima de la realidad Por Andreu Martín (Publicado en Revista Cambio 16) Enfrentado a un crimen, a la llegada de dos misteriosos investigadores y a un interrogatorio que prácticamente monopoliza el desarrollo de la obra, Andreu Martín, autor de novelas negras como Prótesis o Juez y parte o Piel de policía, obsesionado por el realismo y la verosimilitud, topó con un texto que se resistía a encajar en los moldes previstos. Hasta que la magia del texto se impuso y el lector fue sustituido por otro Andreu Martín, el autor de Por amor al arte, Por el amor de Dios o Vampiro a mi pesar, el habitante de Cadaqués, tocado de tramontana y apasionado del surrealismo, el que distorsiona personajes y crea situaciones incoherentes para mejor contar la coherencia del mundo y, con ese nuevo pincel daliniano repinté la obra y, por fin, la comprendí y me zambullí en ella para descubrir nuevos placeres, mucho más próximo (supongo) a las intenciones del autor. La novela me elevó, así, por encima de la realidad, para llevarme a un fascinante mundo de sugerencias, insinuaciones y reflexiones donde no se trata de partir de enigmas para encontrar respuestas sino que directamente se parte de las respuestas para perderse entre enigmas. En la novela ¿Quién mató a mi madre?, de Édgar Borges, el placer deriva precisamente de verse perdido y de cerrarse salidas, de manera que incluso la solución final es un triple o cuádruple portazo para terminar con la promesa “de que regresaría puntualmente en dos semanas” y de ello no se desprende una sensación desasosegante sino, desde mi punto de vista, una alegre predisposición de volver a empezar el juego con ánimos renovados. Cuando entramos en casa de los Rivera, ésta queda descrita como un decorado, una realidad manifiestamente distinta de un exterior que estamos dispuestos a ignorar. Nos instalamos en un decorado que queda fijado como una caja de luz flotando en medio de la nada, ajena a la realidad exterior. A partir de ahora, los personajes actuarán a su manera, levitarán, se moverán en apartes imposibles, hablarán entre signos de exclamación, el marido se disfrazará de la mujer, se nos hablará con naturalidad de agencias donde encontrar clones de sí mismos, el revólver del asesinato se alquila, serán hallados papelitos doblados invisibles para todos menos para uno aunque se encuentren en los lugares más visibles, convenciones todas ellas que me llevan al mundo onírico como los de Dalí, Chirico o Magritte. Microcosmos platónicos donde los interrogadores son como ángeles, ni policías ni periodistas, detectives contratados por la muerta y sus interrogatorios devienen diálogos en espiral sobre la locura y la vida. Lo que en una novela realista y convencional sería psicosis en este relato de género inclasificable se convierte en metáfora que nos lleva a la reflexión, a la paradoja, a la síntesis, a veces a la risa más desternillante, siempre a la sorpresa. Insisto en que, durante la lectura, he estado envuelto de esa sensación tan intrigante y desconcertante que provocan en el espectador los relojes blandos o el Ángelus de Millet repintado por el genio ampurdanés, las estatuas con cara de perro y las columnas truncadas en eriales calcinados de Chirico, el hombre del sombrero hongo de Magritte, el Rinoceronte o la Cantante calva de Ionesco. El sillón que ocupa el lector poco a poco será diván de psicoanalista donde cada una de las situaciones, réplicas, palabras del texto resultarán ser reinterpretaciones deformadas de la realidad que evocarán inevitablemente vivencias cargadas de significado y de sentimientos. La novela se lee con gran facilidad, incluso diría que pasión (una vez has sintonizado exactamente con las claves necesarias), aun cuando no recurre al truco habitual en la novela policíaca que yo conozco de plantear un enigma para capturar y retener la atención del lector. La pregunta ¿Quién mató a mi madre? sólo está en el título. En cuanto se inicia el interrogatorio, el lector percibe de inmediato que no se va a seguir un método policial de persecución de la verdad sino que se va a encontrar con un largo diálogo platónico que lo llevará más allá de lo policial para sumergirlo en la filosofía. He dicho al principio que me instalé en casa de los Rivera como si fuera un escenario de teatro. Efectivamente, el autor nos sitúa con una descripción parecida a la que se utiliza para iniciar las obras dramáticas: el balcón enfrente; entre la mesa y el balcón, hacia la izquierda, está Manuel… Detrás de la puerta, la única pared azul de la vivienda… Más adelante, cuando nos hable de las sorprendentes cenas poéticas de la familia Rivera, se nos explicará cuál es exactamente la posición que ocupa cada uno de los miembros. Los ruidos que vienen del exterior me parecen efectos producidos por anticuados tramoyistas, Dios mío, los golpes que propina Dina a su ordenador cuando trabaja: ¡se va a cargar el disco duro! No sé por qué (pero es virtud de esta novela inducir a pensamientos que se dirían ajenos a ella sin serlo), la situación de la novela me lleva a un decorado delirante que existe en el Museo Dalí de Figueres: aquella habitación que es un retrato de Mae West. Hay una chimenea, dos cuadros, un sillón, entre los cuales se puede caminar… Y, cuando se mira a través de un cristal distorsionador, se descubre que el sillón rojo son los labios, que la chimenea es la nariz, que los dos cuadros son ojos… Éste es el sabor que retengo en el cerebro después de la lectura de la novela ¿Quién mató a mi madre?, de Édgar Borges. La constatación de que el concepto surrealismo no viene de sub-realismo, como el mal uso de la etimología nos podría llevar a pensar sino de la palabra francesa sur-realismo que quiere decir super-realismo, es decir, mirada desde arriba, desde lo alto, mirada de aquel que sobrevuela (de ahí que haya comparado los investigadores con ángeles) y que, desde el cielo, puede verlo todo con una distorsión que lo acerca mucho más a la verdad, puede verlo todo tan bien que incluso descubre que en el Ángelus de Millet había enterrado un cadáver.

Viaje a la historia de la publicidad gráfica. Arte y nostalgia

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO:
CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»¿QUIÉN MATÓ A MI MADRE? (Edgar Borges)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «¿QUIÉN MATÓ A MI MADRE? (Edgar Borges)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

El Enviado (J. E. Álamo)

 Libro de relatos de temas variados y ambientados también en diferentes épocas, pero que mantienen una relación íntima y sustentada por las actuaciones del Hijo Enviado, y las Madres, vigilantes del Seno Espiritual. Un misterioso viajero realiza nueve misiones en pos de su destino.

Como ya he mencionado en el argumento, se trata de un libro de relatos, en concreto nueve, titulados cada uno de ellos con el nombre de una persona y un subtítulo alusivo al contenido. Cuando lo comienzas a leer piensas que son relatos independientes, quizás con el tema común del viajero misterioso impartiendo justicia / venganza, pero pronto te das cuenta de que hay algo más detrás de la apariencia.

Lo que más destacaría de la obra es su gran ambición. Son relatos para leer con suma atención e incluso para releer en busca de claves, ya que leído en conjunto, observas que hay una historia que se ha repartido en varias partes, en desorden cronológico, lo cual obliga al lector a un ejercicio de inteligencia, casi como si se enfrentara a un puzzle o un juego. Siendo así, a veces muchas cosas no te quedan claras, aunque intuyes relaciones ocultas y sacas tus propias conclusiones.

El hecho de que el autor haga que aparezcan personajes citados en otros relatos da una pista al lector. No solo repiten personajes, sino lugares (como el bar de Paco) y algunas circunstancias (abusos sexuales a niños) que permiten reconstruir la historia de ese Enviado, de aires a veces angélicos, a veces vengadores, pero siempre misterioso y sobrenatural, vinculado con una extraña jerarquía de Madres situadas en otro plano de existencia y que parecen velar por el Equilibrio universal. Y como telón de fondo, el concepto del Amor como salvación o redención.

Las técnicas utilizadas también son variadas: vemos lo mismo relatos en primera persona que en tercera; estilos lindantes con la ciencia-ficción, con la fantasía heroíca (o pseudomedieval o incluso postapocalíptica), con el género de terror, el costumbrismo… La prosa es sencilla pero muy correcta, adecuada a lo que se narra, y permite una lectura ágil y sin dilaciones inútiles. Si tuviera que ponerle un pero, quizás me referiría a la parte donde se narra la biografía de Conrado, que parece algo explicativa, pero el resto es ajustado. Un error que sí se repite bastante es la falta de algunas comas en construcciones del estilo de: "No Señora" y similares. En eso necesitaría alguna revisión.

Como ven el libro es complejo y posee múltiples lecturas e interpretaciones. Es posible que no haya captado todos los matices de tan compleja trama, aunque se alaba la ambición del autor, que es un gran mérito en los tiempos que corren donde todo se resuelve por lo "facilón"

En resumen, una lectura interesante y que exige de la participación de los cinco sentidos. Lo mejor que se puede decir de una obra es que después de terminada, aún la recordemos y la releamos. Con "El Enviado" sucede así. Me ha parecido bastante original.

Los relatos (con spoilers)

Roger: el poder
En este relato de tintes no se sabe muy bien si medievales o postapocalípticos, vemos al Enviado en acción, eliminando a un elemento bastante desagradable, pero por mediación de otro. Quizás este relato encierra alguna clave que se me ha pasado, pues no le veo relación con el resto. Quizás esté en la frase que define a Roger de los Llanos como "el comerciante que da a la gente lo que desea"

Conrado: el negocio
Conrado es el empresario vicioso que vende su "alma" a cambio de que todo el mundo haga lo que él quiera. Este personaje vuelve a mencionarse o a aparecer en relatos posteriores, y también se cita a su amante Eva, como compañera de Beatriz, personaje de gran importancia.

Jaime: el señor de los caramelos
También vemos aquí el tema de la pederastia, contado desde el punto de vista del niño que lo sufre, aunque todo es muy sutil y sujeto a interpretaciones. Es uno de los relatos más misteriosos y con un final más ambiguo.

Matías: el ángel de la guardia
Este relato junta a dos amigos, Matías y otro, el narrador, cuyo nombre no recuerdo que se cite (¿será Jaime?). Matías relata su experiencia con un peculiar ángel de la guardia que hace que no se le cumpla aquello que desea con más ardor, lo cual le ha obligado a un ejercicio mental para evitarlo. El final situa al narrador en el Limbo.

Luis: el comienzo de la partida
En este relato se muestra la muerte de Luis en el Bar de Paco, y luego hay un flashback para reconstruir los hechos, en el marco de una partida de cartas, con la intervención del misterioso enviado. En la partida participan Jaime y Matías, con lo cual este relato es cronológicamente anterior al de estos personajes. El hecho más importante es la rotura de un espejo, que libera "algo"

Paco: el incidente
Aquí, dos meses después de los sucesos de la partida vemos a un supuesto investigador de lo oculto que quiere saber qué ocurrió. Paco, el del bar, recuerda cosas que le contó Matías antes de la partida, sobre las Puertas que se abren entre Mundos y las llaves para abrirlas. Luego hay un salto temporal, y nos situamos un mes después de la muerte de Conrado (en accidente) y se cita que Matías está en un "sanatorio". Al final el falso reportero descubre que Paco es el ente que se coló a través del espejo, y que venía de un "infierno" (¿podría ser alguno de los personajes anteriores, como por ejemplo, el verdugo del primer relato?)

Las madres: el nódulo
Este relato resulta de los más difíciles de leer por la jerga utilizada (nódulo, Seno Espiritual, Madre novicia) y lo ambiguo y raro que suena todo, pero resulta de importancia capital para entender el resto. Averiguamos que el viajero es el Hijo Enviado de una de las Madres.

Beatriz: una historia de amor
Otra historia relacionada con una violación a una niña. Beatriz, la narradora, es empleada de Conrado, una mujer solitaria y traumatizada por una experiencia desagradable de la infancia. Sale con Fran, pero es vigilada de cerca por un falso detective, con una misión, encontrar al violador que le hizo daño y enviarlo a un lugar "entre la vida y la muerte" (¿El limbo mencionado antes?) Pero resulta que Fran es Paco (el ente). Solo el amor podrá evitar que el enviado cumpla la orden de restablecer el "orden"

Las madres: conclusiones
El triunfo del Amor como armonizador y causa de redención de varios personajes.

Unas notas sobre el autor (sacadas de la contraportada):

Nacido en 1960, en Inglaterra, hijo de inmigrantes españoles, José Álamo reside actualmente en Valencia.
Se declara adicto a la lectura, y entre sus escritores favoritos encontramos a Asimov, Tolkien, Andersen, Dickens, Poe, Philip K. Dick, Vargas Llosa, Alejandro Dumas y un largo etcétera. Ese afán lector le llevó a la certeza de que algún día debería intentar escribir, aunque hasta la edad de 43 años no se dispuso a hacerlo con seriedad.
Ha publicado relatos en varias revistas electrónicas (Alfa Eridani, Aurora Bitzine) y en una antología publicada por Espiral CF. "El enviado" es su primer libro publicado.

http://reginairae.blogcindario.com/2007/06/00439-el-enviado-de-j-e-alamo.html

Viaje a la historia de la publicidad gráfica. Arte y nostalgia

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO:
CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»El Enviado (J. E. Álamo)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «El Enviado (J. E. Álamo)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI