Suave es la noche (Francis Scott Fitzgerald)

Dice mi solapa de Suave es la noche que Francis Scott Fitzgerald "ha retratado como nadie a la clase alta estadounidense en el periodo de entreguerras".

Si pensamos bien esta frase, creo que habría que aplicársela más bien a un buen fotógrafo profesional, a un redactor de artículos de serie b en la columna de un periódico de la época o en un grabador con piedra y cincel. Pero no en un "clásico del siglo XX" (bajotítulo de la colección). Siempre he pensado que la verdadera literatura, el "arte literario" o los "clásicos" son aquellos que sobreviven al paso del tiempo y trascienden el tema del que parten. Decir lo ut supra mencionado de Scott Fitzgerald es casi como decir de Goya que "retrató como nadie a la familia de Carlos IV durante su reinado". Los que conozcan a fondo la obra de Goya sabrán el sentido del "como nadie", pero no arroja luz ninguna en la oscura estepa mental del ignorante…

Suave es la noche no es, para mi gusto, un retrato de la clase alta estadounidense en el periodo de entreguerras, por más que la novela esté ambientada en dicho periodo y por más que sus protagonistas pertenezcan a ese oscuro segmento poblacional que es la clase alta estadounidense. Si así hubiese sido, no me habría encandilado desde el principio hasta el final a lo largo de 526 páginas. Cambien el título por: "Estudios inéditos acerca del comportamiento de la clase social alta estadounidense en el periodo 1914-1939". La verdad es que no creo que fuese muy interesante.

Suave es la noche es un pausado retrato del género humano, no te importe la raza ni el color de la piel. Las inquietudes, sinvivires y sin amares de los personajes son los de los seres humanos, no los de la clase alta norteamericana. Dick Diver es un hombre que, en su empalabrado camino de 526 páginas pasa de ser un joven prometedor con el futuro que desee a sus pies, a un hombre entrado en años, que no ha conseguido completar ninguno de los proyectos con que soñaba de joven y que se ve, cuando echa la vista atrás con ojos de diacrónica melancolía, como la versión errada y defectuosa de lo que fue antes. El lector asiste con él, lenta e casi imperceptiblemente a este cambio. El declive de Dick Diver se va insinuando en sus acciones, en su lenta escisión con el mundo que le rodea -y en el que tan bien se desenvolvía al principio-, en su incapacidad para acometer hazañas y enderezar entuertos al final de su vida y en el conocimiento que traba con palabras como "renunciar", "ceder", "resistir" y "soportar".

Nicole, su mujer, es una joven estupenda y maravillosa pero que estuvo ingresada en un hospital psiquiátrico durante su juventud, debido a las secuelas que en ella habían dejado los abusos sexuales de su padre. Nicole tiene dos caras: la enferma y la recuperada, que se entretejen en torno a su marido, Dick, formando una red tensa y resistente de la que él no es capaz de (querer) escapar. Nicole tiene comportamientos de pasiva-agresiva al más puro estilo Mia Farrow, pero también tiene arrebatos adolescentes, dudas más femeninas que una tienda de ropa interior, ansias de ser siempre hermosa, preocupaciones acerca de lo que los demás piensen de ella… El retrato de esta pareja es tan humano que llega a hacerse doloroso a través de las palabras.

Además, tenemos a Rosemary, la lánguida, ingenua e impávida actriz; al alcohólico señor North, a Mary la trepadora; al escritorzuelo de masas McKisco y a algún impasible americano más que pasa sin hacer ruido por el relato. Todos estos personajes, descritos y concretados hasta el más íntimo detalle, son en realidad, vehículos que Scott Fitzgerald utiliza para lanzar a la cara del lector reflexiones sobre el ser humano, descripciones preciosas y perfectas de algunos sentimientos, argumentaciones más que lógicas sobre las causas de posibles comportamientos… en definitiva, utiliza a todos estos personajes para “retratar como nadie al género humano de cualquier época”. Leída hoy, parece casi una defensa de la inmutabilidad del ser humano. Miren si no, la riqueza de las descripciones de lo que ocurre en el interior de cada ser (y qué plausibles son):

”El príncipe Chillicheff salió de su ensimismamiento –tal vez estaba estudiando una vez más las posibilidades que tenía de salir de Rusia algún día, pensamiento al que había dedicado tanto tiempo que era dudoso que pudiera abandonar de inmediato – y se dispuso a marcharse con ellos.

La trama carece totalmente de importancia, pero es el columpio que utiliza Scott Fitzgerald para mecernos en el vaivén de las decisiones que una persona cualquiera debe tomar a lo largo de su vida. Quizás soy demasiado reiterativa si digo que la novela es una linterna, una antorcha para andar entre la gente. Discutía hace poco con mi dios de las pequeñas cosas sobre si en una novela importaba más el qué se dice o el cómo se dice. Suave es la noche es el ejemplo perfecto de la fusión de ambas both cosas: el cómo se dice es totalmente relevante porque ilumina los rincones de la historia sacando de ella aspectos desconocidos, convirtiendo a los hechos en únicos por la forma en que están contados. Con Dick Diver pasa como con Raskolnikov: somos todos pero no es nadie. Y es que Scott Fitzgerald utiliza comparaciones y descripciones tan explicativas, tan lúcidas y tan gráficas para describir lo que le pasa a sus personajes que, al leerlas, uno piensa que es algo que ya ha sentido en sus propias carnes o que podría llegar a sentir (o lo siente en el instante en que lo lee):

” Siempre estaba perfectamente relajado, preparado para el combate, como ocurre con los buenos deportistas que, cuando están de suplentes, están realmente descansando la mayor parte del tiempo, mientras que alguien menos preparado hace creer que está descansando pero la constante tensión nerviosa le deja físicamente agotado.”

Y bien, se preguntará el lector de reseñas, ¿cómo utiliza don Scott Fitzgerald el lenguaje para conseguir todo eso? Aunque gusta de la frase larga, Scott Fitzgerald consigue un ritmo muy fluido gracias a la precisa construcción de las acciones: cada frase tiene sentido completo (por supuesto), pero deja abierto un interrogante que se contestará en la frase o trozo de frase siguiente.

“No es desacertado que se diga de los esquizofrénicos que tienen doble personalidad.” (y aquí el lector se pregunta por qué no es desacertado) “Nicole era alternativamente una persona a la que no hacía falta explicar nada y otra a la que nade se le podía explicar”

O bien esta otra escena:

” En cuanto salió Abe con su paso vacilante, Dick y Rosemary se abrazaron precipitadamente. Les cubría a ambos una especie de polvillo de París a través del cual percibían sus respectivos olores (…) Durante medio minuto más, Dick se aferró a aquel estado. Rosemary fue la primera en volver a la realidad. “

Como podemos ver el “en cuanto” nos remite a algo que sucederá después, así como el “durante medio minuto más” nos da la idea de que sea lo que sea lo que describe la frase que se inicia así, enseguida se verá abortado por otra cosa; es decir, nos hace albergar dos expectativas distintas. Finalmente, “fue la primera en volver a la realidad”, nos abre el interrogante de cómo volvió a la realidad, no nos deja todos los nudos atados.
Pero además, Scott Fitzgerald tiene algunas frases que parecen casi juegos de palabras conceptistas pero que en realidad, son abrasadoramente descriptivas: “tenía la arrogancia propia de los hombres altos de un país de bajos” y “no soy más que un conjunto de muchas personas diferentes, todas ellas muy sencillas” son dos de mis preferidas.

Es cierto que todos los personajes principales de la novela pertenecen a la clase alta norteamericana, es cierto que Scott Fitzgerald fue un conocidísimo juerguista en París; pero lo que no es cierto es que sus novelas sean un retrato de la clase alta estadounidense en el periodo de entreguerras: Scott Fitzgerald retrata al género humano de una forma certera y tan sagaz, que a veces nos duele vernos reconocidos. Es un pulidor de espejos descarnadamente reales. Por eso es un clásico del siglo XX.

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Anoche soñé contigo (Gemma Lienas)

Dos mujeres pertenecientes a mundos diferentes (una es cajera de supermercado, la otra bióloga) Mari Loli y Olga, sospechan al mismo tiempo que sus respectivos maridos les son infieles.
Mientras intentan descubrir la identidad de sus amantes, se plantean la posibilidad de ser infieles a su vez.

En principio la idea de contrastar las historias casi paralelas de dos mujeres pertenecientes a mundos en teoría distantes debido a sus diferentes trabajos, educación y condición social resulta atractiva.

La autora consigue diferenciar muy bien las vidas de cada personaje. En las partes de Mari Loli te sientes la cajera de un supermercado, en el de Olga una bióloga marina.
Esto lo consigue mediante una inteligente forma de relatar las historias de cada una, sobre todo en los diálogos que mantienen con las personas de su vida, como parejas, hijos o amigas, y mostrando los escenarios en que e mueven, una de clase media, la otra tirando a alta.

Sin embargo, llega un momento que esos paralelismos (ambas tienen fantasías sexuales con desconocidos, ambas sospechan infidelidades de sus maridos y creen que es con la mejor amiga de cada una) se hacen pesados, repetitivos, aunque la intención pueda ser sugerir que en todas las clases sociales se dan los mismos problemas y reacciones ante ellos.

Tanto Mari Loli como Olga están bien delineadas, desde la forma en que se perciben a sí mismas, hasta las relaciones con sus respectivas amigas íntimas, Angelines y Teresa, curiosamente de las que primero sospechan ante la idea de la infidelidad de su pareja.

La autora une a sus dos protagonistas de formas más o menos sutiles: Por medio de una canción que parece perseguir a ambas, personajes que se conocen y entrecruzan, e incluso una escena en que Olga acude a comprar sus galletas Digesta en el supermercado en que trabaja Mari Loli.

Hay pasajes en que Lienas intenta reivindicar cierta realidad femenina en temas como el sexo, los malos tratos y otros mediante discursos y diálogos de sus protagonistas más o menos afortunados (a mí desde que cada protagonista desconfía de su mejor amiga de forma tan tópica e irracional como que no me valen los “feminismos”), fallando sobre todo en la repetición de situaciones que ya han quedado explicadas y cantidades ingentes de diálogos que, si bien son ingeniosos, no aportan nada al argumento y acaban resultando cansinos y monótonos.

Bien escrita (consigue que te adentres en las vidas de Mari Loli y Olga), la novela se ve perjudicada por un exceso de texto repetitivo y un final con “sorpresa” (una situación que tiene demasiados visos de “castigo moral” para mi gusto) absurda, la novela es entretenida y tiene momentos de interés. Se puede leer.

– Premio Recull de Blanes, 1987 por \’El gust del café\’.
– Premio Ramón Muntaner de Girona, 1987 por \’Dos caballos\’.
– Premio Andròmina de València, 1987 por \’Vol nocturn\’.
– Mención de honor de IBBY, 1990 y finalista del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, 1990, por \’Así es la vida, Carlota\’.
– Premio, Editorial Empúries, Grupo 62, 1998, por \’Billete de ida y vuelta\’.
– Mención de honor de la UNESCO, 2003, por \’El diario violeta de Carlota\’.
– Premio Ramon Llull de las letras catalanas. Planeta 2003 por \’El final del juego.

http://reginairae.blogcindario.com/2005/10/00235-anoche-sone-contigo-de-gemma-lienas.html

Juan Sin Letras. Una cruzada literaria.

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Eugenio Oneguin (Aleksandr Pushkin)

Eugenio Oneguin (en ruso: Евгений Онегин, en otra transliteración Evgenij Onegin) es una novela en verso escrita por Aleksandr Pushkin. Es uno de los clásicos de la literatura rusa y su héroe sirvió de modelo para una serie de héroes literarios rusos. Se publicó en forma de serie entre 1823 y 1831. La primera edición completa es de 1833, y la edición que actualmente es la versión aceptada se basa en la que fue publicada en 1837. Sobre esta novela, Chaikovski hizo una ópera.

El rasgo característico de la estructura poética de la obra es que está escrita casi por entero en tetrámetro yámbico con un esquema de rima inusual: "aBaBccDDeFFeGG", donde las letras minúsculas representan rimas femeninas mientras que las letras mayúsculas representan rimas masculinas. Esta forma se ha llegado a conocer como la "estrofa oneguiana" (o "soneto de Pushkin"). Contiene 118 sílabas y está compuesta por 14 versos yámbicos de cuatro pies métricos cada uno[1] .

El narrador es una versión idealizada del propio Pushkin, quien a menudo incurre en digresiones y mientras que la trama de la novela es bastante escasa el libro es más apreciado por cómo lo cuenta que por lo que cuenta. Esto es en parte por su narrador locuaz que el libro ha sido comparado con Tristram Shandy.

Eugenio Oneguin, un dandy ruso que está aburrido de la vida, hereda una mansión en el campo de su tío. Cuando se traslada al campo hace una insospechada amistad: el poeta Vladímir Lensky. Un día Lensky lleva a Oneguin a cenar con la familia de su prometida Olga Larina. En esta reunión, la hermana de Olga, Tatiana (Tanya), joven señorita provinciana, aficionada a los libros y poco sofisticada, se enamora de Oneguin. Por la noche, Tatiana escribe una carta a Oneguin confesándole su amor, y se la envía. Esto es algo que podría hacer una heroína de las novelas francesas de Tatiana, pero en la sociedad rusa se considera inapropiado que una joven soltera tome la iniciativa. A diferencia de lo que ella espera, Oneguin no responde a la carta. Los dos se encuentran en su siguiente visita, en la que él rechaza sus avances en un discurso que ha sido descrito como con tacto pero condescendiente.

Más tarde Lensky, despreocupadamente invita a Oneguin al santo de Tatiana prometiendo una pequeña celebración con sólo Tatiana, su hermana y los padres de ellas. En esta fiesta Oneguin encuentra un grandioso baile que le recuerda al mundo sofisticado y rápido que ha comenzado a añorar. Para vengarse de Lensky (y divertirse) Oneguin empieza a flirtear y bailar con Olga. Lensky se marcha enojado y por la mañana lanza un reto a Oneguin para batirse en duelo. En el duelo Oneguin mata a Lensky, y luego huye.

Tatiana visita la mansión de Oneguin donde lee sus libros, con notas en los márgenes, y a través de esto empieza a creer que el carácter de Oneguin es meramente una mezcla de diferentes héroes literarios y que no hay un "verdadero Oneguin". Más tarde la familia lleva a Tatiana a Moscú y es presentada en sociedad.

Algunos años más tarde, Oneguin encuentra por azar a su primo, que es un príncipe, y le invita a una recepción. Allí vuelve a encontrar a Tatiana, a la que al principio no está seguro de reconocer; le pregunta a su pariente y este le dice que es su esposa. Tatiana ha cambiado mucho en este nuevo entorno, y su belleza provoca grandes remordimientos a Oneguin, que se da cuenta del error que cometió rechazándola. Intenta conquistar su afecto, a pesar del hecho de que ella está ahora casada, para conseguir sólo que ella le ignore. Oneguin le escribe una carta y no recibe respuesta. El libro acaba cuando Oneguin consigue ver a Tatiana y de nuevo es rechazado en un discurso que tiene ecos del discurso que previamente él le lanzó a ella. Aunque siga queriéndole, permanecerá fiel a su marido:

Le ¿por qué ocultarlo? pero a otro pertenezco Y le seré por siempre fiel.[2] .

Como muchas otras novelas del siglo XIX fue escrito y publicada por entregas, con algunos fragmentos publicados en revistas antes de que se imprimiera la primera edición separada de cada capítulo. Muchos cambios, algunos pequeños, otros mayores, se hicieron desde la primera aparición hasta la versión definitiva hecha en vida de Pushkin. Las siguientes fechas vienen en su mayor parte del estudio de Nabokov de las fotografías de los borradores de Pushkin que entonces estaban disponibles y su estudio de la obra de otros sobre el tema.

La primera estrofa del Capítulo 1 empezó el 9 de mayo de 1823 y excepto por tres estrofas (XXXIII, XVIII y XIX) finalizó el 22 de octubre de 1823. El resto de las estrofas se completaron y añadieron en su cuaderno en la primera semana de octubre de 1824. El capítulo 1 fue publicado entero en un cuadernillo el 16 de febrero de 1825 con un prefacio que sugería que Pushkin no tenía un plan claro de cómo continuar la novela, incluso si debía hacerlo o no.

El capítulo 2 empezó el 22 de octubre de 1823 (para entonces ya se había acabado la mayor parte del capítulo 1) y acabado para el 8 de diciembre de 1823 excepto en lo que se refiere a las estrofas XL y XXXV, que se añadieron algún tiempo después, en los siguientes tres meses. La primera edición separada del capítulo 2 apareció el 20 de octubre de 1826.

Ocurrieron toda una serie de acontecimientos que interrumpieron la escritura del capítulo 3. En enero de 1824 Pushkin dejó de trabajar en Oneguin para trabajar en Los Zíngaros. Excepto por la XXV, las estrofas I-XXXI se añadieron el 25 de septiembre de 1824. Nabokov supone que la carta de Tanya fue escrita en Odesa entre el 8 de febrero de 1824 y el 31 de mayo de 1824. Los delitos menos graves de Pushkin en Odesa hicieron que lo confinaran en una hacienda que sus padres poseían en Mijáilovskoye, una aldea de la provincia de Pskov durante dos años. Dejó Odesa el 21 de julio de 1824 y llegó el 9 de agosto de 1824. Reanudó la escritura el 5 de septiembre de 1824 y el capítulo 3 fue terminado (aparte de la estrofa XXXVI) el 2 de octubre de 1824. La primera publicación separada del capítulo 3 fue el 10 de octubre de 1827.

El capítulo 4 fue empezado en octubre de 1824, a finales de año Pushkin ya había escrito 23 estrofas y había alcanzado la XXVII para el 5 de enero de 1825, momento en el cual comenzó a escribir estrofas para el viaje de Oneguin y trabajó en otras obras. Cree que acabó el 12 de septiembre de 1825 pero más tarde continuó el proceso de arreglarlo, añadiendo y omitiendo estrofas hasta la primera semana de 1826. La primera edición separada del capítulo 4 apareció con el capítulo 5 en una publicación producida entre el 31 de enero y el 2 de febrero de 1828.

La escritura del capítulo 5 comenzó el 4 de enero de 1826 y 24 estrofas se completaron antes del comienzo de su viaje para pedir al zar su libertad. Se marchó el 4 de septiembre de 1826 y regresó el 2 de noviembre de 1826. Completó el resto del capítulo en la semana del 15 al 22 de noviembre de 1826. La primera edición separada del capítulo 5 apareció con el capítulo 4, como ya se ha indicado.

Cuando Nabokov hizo su estudio sobre el manuscrito de Oneguin, en capítulo 6 estaba perdido, pero hoy en día se sabe que Pushkin empezó el capítulo 6 antes de haber acabado el capítulo 5. Parece que la mayor parte del capítulo ya estaba escrito antes del comienzo de 19 de diciembre de 1826, cuando él regresó del exilio en su finca familiar a Moscú. Muchas estrofas parece que se escribieron entre el 22 y el 25 de noviembre de 1826. Para el 23 de marzo de 1828 se publicó la primera edición separada del capítulo 6.

Pushkin comenzó a escribir el capítulo 7 en marzo de 1827 pero abortó su plan original para la trama del capítulo y cambió de táctica, completando el capítulo el 4 de noviembre de 1828. El lector pudo finalmente tener en sus manos el capítulo 7 solamente en marzo de 1830[3] .

Pushkin pretendía escribir un capítulo titulado \’Viaje de Oneguin\’ que ocurriría entre los acontecimientos del capítulo 7 y los del 8, y de hecho se suponía que sería el capítulo 8. Fragmentos de este capítulo incompleto se publicaron, de la misma manera que partes de cada capítulo se habían publicado en revistas antes de que en su primera edición separada. Cuando Pushkin completó el capítulo 8 lo publicó como el capítulo final e incluyó dentro de su desenlace el verso nueve cantos he escrito pretendiendo aún completar este capítulo que faltaba. Cuando Pushkin decidió finalmente abandonar este capítulo quitó partes del final para encajar con el cambio.

El capítulo 8 fue empezado antes del 24 de diciembre de 1829, estando el poeta en Petersburgo. En agosto de 1830, marchó a Bóldino donde se vio forzado a permanecer por una epidemia de cólera durante tres meses. Durante este tiempo produjo lo que Nabokov describe como un "número increíble de obras maestras" y acabó de copiar el capítulo 8 el 25 de septiembre de 1830. Durante el verano de 1831 Pushkin revisó y completó el capítulo 8 aparte de "la carta de Oneguin" que fue completada el 5 de octubre de 1831. La primera edición separada del capítulo 8 apareció el 10 de enero de 1832[4] .

Pushkin escribió al menos 18 estrofas de un capítulo 10 nunca acabado.

La primera edición completa del libro se publicó en la tercera semana de marzo de 1833. Pushkin hizo algunas correcciones menores para la edición de 1837. El texto estándar aceptado está basado en la edición de 1837 con unos pocos cambios debidos a la reinstaurada censura del zar.

Los cinco personajes principales son Eugenio Oneguin, su amigo Vladímir Lensky, un idealizado Pushkin (el narrador de la novela), Tanya Larina (Tatiana), y Olga Larina, dos hermanas.
En tiempos de Pushkin, a principios del siglo XIX, los duelos estaban regulados de forma muy estricta. La principal obligación de un segundo era impedir que el duelo realmente tuviera lugar, y sólo cuando ambos combatientes no estuvieran dispuestos a renunciar, asegurarse de que el duelo tuviera lugar de acuerdo con las reglas establecidas .[5] El segundo de un duelista debía por lo tanto siempre preguntar a la parte desafiada si quería disculparse por sus acciones que habían llevado al reto.

En Eugenio Oneguin, el segundo de Lensky, Zaretsky, no le pregunta a Oneguin ni una vez si quiere disculparse, y dado que a Oneguin no le está permitido disculparse por iniciativa propia, tiene lugar el duelo con fatales consecuencias. Dado que se describe a Zaretsky como siendo en los pormenores / del duelo clásico un pedante (capítulo 6, estrofa XXVI), esto parece fuera de lugar en un noble. La primera oportunidad de Zaretsky de poner fin al duelo es cuando entrega el desafío escrito de Lensky a Oneguin (capítulo 6, estrofa IX). En lugar de preguntar a Oneguin si le gustaría disculparse, él se disculpa por tener mucho que hacer en su casa y se marcha tan pronto como Oneguin (obligatoriamente) acepta el desafío.

El día del duelo, el día posterior al santo de Tatiana el 13 de enero (antiguo estilo), Zaretsky tiene aún varias oportunidades de evitar el duelo. Debido a que es duelo estaba prohibido en el Imperio ruso, tenían lugar al amanecer. Zaretsky urge a Lensky a que se prepare poco después de las seis de la mañana (capítulo 6, estrofa XXIII), cuando el sol sólo se alza a las ocho y veinte, porque él espera que Oneguin esté a la hora. Sin embargo, Oneguin se queda dormido (capítulo 6, estrofa XXIV), y llega al escenario más de una hora tarde.[5] De acuerdo con el código de los duelistas, si uno llega más de 15 minutos tarde, él automáticamente pierde el duelo.[6] Lensky y Zaretsky han estado esperando durante todo el tiempo (capítulo 6, estrofa XXVI), aunque era obligación de Zaretsky proclamar a Lensky ganador y llevárselo a casa.

Cuando finalmente llega Oneguin, se supone que Zaretsky le tiene que preguntar por última vez si desea disculparse. En lugar de eso, Zaretsky se sorprende por la aparente ausencia del segundo de Oneguin. Oneguin, contra toda norma, escoge a su criado Guillot como su segundo (capítulo 6, estrofa XXVII), un flagrante insulto para el noble Zaretsky.[5] Zaretsky malhumorado acepta a Guillot como segundo de Oneguin. Por sus acciones, Zaretsky no actúa como debería hacerlo un noble, pero aparentemente espera ser el centro de atención después de acabar el duelo.[5

Viaje a la historia de la publicidad gráfica. Arte y nostalgia

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Regina Irae (M.C. Mendoza)

Empecé a escribir este libro en el verano de 1996 y lo concluí en el de 2000.

Constaba, en su primera redacción, de 80 capítulos (79 más un epílogo) y aproximadamente 745 páginas, dividido todo en tres partes tituladas \’La leyenda de Geirtrair\’, \’El Descubrimiento del Profesor Lippershey\’ y \’El Día de la Ira\’; o sea, que se requiere valor para leerlo.

Esa primera versión poseía graves defectos en cuanto estructura, así que lo reformé posteriormente, acortando páginas y sobre todo modificando varios capítulos y suprimiendo otros a fin de crear más intriga.
Una tercera reforma tuvo lugar a finales del año 2003, cuando lo "limpié" de muchas de las frases hechas, adjetivos, adverbios sobrantes.

En 2007 volví a hacer otra poda y otra corrección de estilo, atacando esta vez los gerundios.
Todavía no estoy satisfecha con el resultado, y no descarto, más adelante realizar todavía más cambios, siempre con el deseo de hacer la lectura más fácil y entretenida a los posibles lectores.

Me han servido de inspiración muchas leyendas de la Antigüedad y de la actualidad (como el mito de los ovnis). Pero también he puesto de mi parte inventándome una sobre la diosa conocida como Geirtrair, la Reina de la Ira, que es la base de este libro.
El protagonista es el profesor Lippershey, especie de alter ego de mi actor favorito Christopher Lee, del que he tomado unos cuantos rasgos físicos.

La acción de la novela tiene lugar en el Principado de Arberia, país situado, para el que no lo sepa, en los Alpes, en pleno centro de Europa.
El profesor Lippershey, un parapsicólogo inglés afincado en el Principado, investiga las andanzas de un monstruo-vampiro que trae locos a los habitantes de pueblo de Barglava, en el Valle del Mende. Aunque la tradición y los rumores apuntan a que se trata de un ser sobrenatural, Lippershey está convencido de que tal monstruo no existe, y que quienes atacan al ganado e incluso a las personas son las integrantes de una secta femenina adoradora de la diosa Geirtrair, cuya líder es la Baronesa Anabel Spengler. Con ayuda de su secretaria Ariane Lavalle, de su antiguo ayudante Philip y de su colega el fantasioso Doctor Sergio Adamski, indagará en los secretos del Valle y en el pasado del país alpino y de la Baronesa y sus antepasados, hasta llegar a un descubrimiento que supera todo lo imaginable…

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La Piel Fría, de Albert Sánchez Piñol

El mejor resumen de este libro que he encontrado en la red es el de un tal Catxo, en este foro http://www.vandal.net/foro/cgi-bin/foro.cgi?accion=leermensaje&mensaje=142394&foro=26 y reza así:

"Recomendación Literaria: “La Piel Fria” es un libro (de esos que tienen hojas y se leen) escrita por un tal "Albert Sánchez Piñol", uno de esos Catalanes con apellido Castellano.

El libro trata sobre un señor que se va a una isla desierta con un único habitante: el encargado del faro. Bueno, en realidad no es el único habitante, unas extrañas criaturas (con la piel fría y en forma de Pez) también habitan esta AmazingIsland, lo que no sabe el “señor” es que el Farero se folla a estas criaturas en forma de Pez.

Así pues, si os interesa saber más cosa sobre el maravilloso mundo de la zoofilia con peces no dudéis compraros este libro de terror y misterio."

Gracias, Catxo, me ahorras el esfuerzo. Pues no se puede decir mejor ni con menos palabras. Porque más o menos esto es lo único que sucede a lo largo de las 219 páginas del libro. Añadamos que mientras suceden estos apasionantes acontecimientos, los dos hombres con atacados por los monstruitos, y ya está el resumen completo.

Comentario

Cada día me acerco a los libros alabados "por crítica y público" con más prevención. ¿Cómo puede la gente poner por las nubes una cosa como la escrita por este caballero? El libro no pasa de normalito, siendo benévola en la crítica. Todas las supuestas ideas sobre la civilización/barbarie y demás, no son más que justificaciones para enmascarar lo que denominaría una "gigantesca fantasía erótica masculina acerca de la mujer ideal" o dicho de otro modo "una paja mental" en el sentido más literal de la expresión. Es curioso que las críticas que he leido hasta ahora de esta novela correspondan a hombres y que ninguno haya hecho hincapié en este aspecto, y sí en cuestiones filosóficas. Bueno, ya sabemos que mucha filosofía no es sino una espiritualización que busca dignificar el efecto de las hormonas. También Nieztsche odiaba a las mujeres porque no le hacían caso.

Al principio de la novela se nos mete un rollo sobre el pasado de activista del IRA que no viene mucho a cuento, la verdad. Fuera de eso, poco sabemos de él. Si acaso que es muy culto y leido, hasta conoce a Frazer y todo. Las referencias culturales parecen metidas con calzador. Chocantes resultan las valoraciones que hace sobre la fisionomía del monstruo femenino llamado Aneris que es el quid de la novela. Le hace todo un análisis digno de los expertos nazis en valoración de razas. Digamos que le dedica a la descripción del bicho una página entera, según recuerdo, y en términos encomiásticos.

"El cráneo es perfecto. Me refiero a una perfección lisa, una esfericidad limpia de asperezas. (…) No tiene las concavidades de los criminales de nacimiento, tampoco las protuberancias de los genios prematuros. Sorpresa del frenópata: ningún desarrollo especial de la zona parietal u occipital. Tiene un volumen ligeramente menor que el de las mujeres eslavas y una sexta parte más dilatado que el de la cabra bretona. (…) Musculatura de mármol, una piel tersa y con deliciosos barnices de verde salamandra. (…) Los pezones son negros y pequeños como botones. Le he puesto un lápiz bajo los pechos, pero se cae, como si un hilo invisible los empujara hacia arriba. Con estas manzanas, Newton habría tenido muchos problemas para elaborar su teoría. Aquí se hace imprescindible la referencia francesa, según la cual unos pechos perfectos deben caber en una copa de champán. La musculatura de todo el cuerpo revela salud y energía, adiós corsés. Caderas de bailaria y vientre plano, planísimo. Glúteos más compactos que el granito de la isla. Cutis uniforme con el resto de la piel, cuando en los humanos, tan a menudo, la textura de las mejillas y del resto del cuerpo no suelen ser homogéneos. (…) Ni rastro de raíces de pelos en las axilas, el cráneo o el pubis. Los muslos son un milagro de esbeltez y se ajustan a las caderas con una exactitud que ningún escultor podría reproducir.En cuanto al rostro, perfiles egipcios… El cuello recuerda al de las doncellas estilizadas de las pinturas renacentistas. Pag 100

Este fragmento viene al pelo para apoyar mi teoría de la "fantasía erótica". El hombre no escatima halagos hacia el bicho, aunque mezclar mujeres eslavas y cabras bretonas en una misma comparación resulta un poco, ejem, "desconcertante". Pero el autor atribuye al ser muchas caractarísticas que algunos consideran como propias de la mujer idealizada: gluteos duros, pechos que no se caen, vientre planísimo, rasurada, salud, cuello de doncella renacentista… En fin. Que ahora que lo pienso, el simil de las manzanas de Newton también es bastante desafortunado y crea un efecto humorístico.
La primera vez que el protagonista ve al bicho, Piñol resalta hacia donde se le van los ojos.

"Alcé el cuerpo hacia arriba, como si fuese un recién nacido, para observarlo mejor. Era una hembra, sí. El sexo no estaba cubierto por vello púbico de ninguna clase" pag 63

Bueno, olvidémonos por un momento de esa redundancia de que alza el cuerpo hacia arriba (es difícil alzar algo hacia abajo) y de que vello púbico solo lo hay de una clase (el púbico, jeje), y volvamos a la frase. A partir de aquí ya te imaginas que va a haber ciertos roces libidinosos o si lo preferís, "intercambios culturales entre especies". El muy pillín ya va a lo que va.

"Parecía joven y fértil" pag 64

No deja de ser extraordinaria la facultad de este oficial atmosférico que se podría llamar casi de "rayos x en los ojos" para valorar al monstruo. Solo con mirarla ya sabe que es joven y fértil, pese a que jamás ha visto un bicho de esos en su vida. Es más, también es capaz de conocer características tan íntimas como:

"Solo respiraba con la parte alta de los pulmones" pag 64

Pero bueno, él ya tienen fijado su punto de interés, y no se olvida de recordarlo:

"En lo que se refiere a la reproducción, la naturaleza conoce una amplia amalgama de medios" pag 64

En los aspectos formales, lo único destacable es la estructura circular de la novela, que empieza y termina de la misma manera, sustituyendose los roles de los personajes y dando inicio a un nuevo ciclo. A pesar de todo lo que se ha dicho sobre su supuesta originalidad, el argumento está bastante manido: el hombre encastillado que recibe el asedio de hordas de criaturas hostiles. Eso se ha visto en literatura y cine miles de veces. La única diferencia es que ahora el autor se llama Sánchez.
La evolución de los personajes es bastante elemental. El protagonista pasa de temer y aborrecer a los bichitos a comprenderlos, tratar de relacionarse con ellos, y blablabla. Pero naturalmente, su cambio de opinión se debe a su "conocimiento carnal" del bicho hembra, que al parecer da mucho gustito y vuelve locos a todos los hombres. Al final tanta barbarie, tanta civilización y tanto blablabla y la razón por la que él decide quedarse en la isla es que se ha "encoñado" con un a mujer-batracio, que no habla, no piensa, es dócil, realiza las labores del hogar y se deja hacer.
La moraleja del cuento es demasiado evidente. En todo caso, se deduce que el autor, al contraponer la civilización con la barbarie, opta por la segunda, por eliminar todo lo que hace distinto al ser humano y volver a lo más animalesco. Nada de libros ni de cultura, si puedes disponer de una mascotita que satisfaga tus necesidades corporales. Como veis, todo esto es muy profundo.
Para dejar claro todo lo que ha trabajado en la novela y que es muy erudito, hasta hace juegos con los nombres de los personajes. Así Aneris sería el anagrama de Sirena, citauca (la raza de los seres), acuatic. Lo de la sirena me hace más gracia. Es un toque cultural que vincula a Aneris con el mito de la mujer fatal, atractiva y que ata a los hombres a su isla. ¿No os decía que era profundo?
No requiere un uso excesivo de las neuronas. Además, la letra del libro es bastante gorda, lo cual facilita la lectura y la hace muy rápida. Pero no tiene tensión dramática ninguna. Las acciones están contadas de un modo rutinario. El hombre llega, se instala en su cabaña y zas, aparecen los bichos de repente. Nada, ni un pequeño halo de misterio, ni un ruidito a medianoche, ni una pisada en el barro que creen un poco de intriga. Aquí te pillo y aquí te mato. Y luego es repetitivo. Todo el libro con los dos humanos asediados por continuos ataques de miriadas de monstruitos (desde luego debían de ser muy tontos si en tanto tiempo no habían encontrado el modo de tomar la plaza, ejem, porque se supone que los había a millones). Al final la cosa se complica con la irrupción del triángulo amoroso con la mascota como objeto de deseo de los dos hombres. Unas cuantas escenas de celos, peleitas, etc. De todas formas, la idea de civilizacion contra barbarie es interesante y podría haber dado más de sí de no estar planteada de modo tan obvio.
El estilo es ampuloso, como el de los escritores principantes que desean dejar bien claro que saben escribir y no dosifican el uso de las metáforas o las comparaciones, a cual más rebuscada. Digamos que Piñol es una mezcla entre Juan Manuel de Prada y Lovecraft, pero peor, claro. El texto avanza a trompicones, con frases cortas y no muy hilvanadas las unas con las otras. Hay expresiones chocantes, rimas ("Hacía treinta días que los delfines habián renunciado a nuestra popa y diecinueve que la tripulación arrojaba nubes de vaho por la boca" pag 7), frases que no tienen sentido, explicaciones que sobran, etc… En algunos momentos te preguntas si la traducción estará bien hecha o si el libro ha pasado por un corrector de estilo decente. Veamos algunos ejemplos:

"El musgo los abrigaba. Un musgo más compacto que los matorrales de los jardines y alto hasta la rodilla, fenómeno curioso" Pag 8

Y tanto.

"¿Dónde se hallaba el oficial? ¿Dedicándose a alguna tarea de su oficio, en algún lugar?" pag. 10

Pues lo normal es que todo el mundo esté en algún lugar, incluso los oficiales que realizan tareas de su oficio, jeje.

"El capitán masculló en voz baja…" pag 13

Teniendo en cuenta que según la RAE mascullar es: "Hablar entre dientes, o pronunciar mal las palabras, hasta el punto de que con dificultad puedan entenderse" sería bastante complicado tratar de hacerlo en voz alta.

"Los noventa y seis escalones desembocaban en una superficie de madera…" pag 13

Esto es curiosísimo, jajaja. El hombre entra en el faro por primera vez y sin que nadie se lo diga ni nada ya sabe que hay 96 escalones exactos. Es un prodigio de las matemáticas, aunque en ningún lado se nos diga que los va contando, cosa que por otra parte no tendría sentido en ese contexto.

"Era un espectáculo que fluctuaba entre la indefensión, la dejadez y la ferocidad" pag 14

Ejem.

"Bajo el colchón, un orinal muy lleno de orines fríos" pag. 14

Sí, lógico. Pero para mi gusto hubiera quedado mejor "una bacinilla muy llena de orines fríos". Así evitamos repetir orinal-orina. Hay que usar un poco más el diccionario de sinónimos.

"–Buenos días, técnico en señales marítimas. Somos el relevo del oficial atmosférico, su vecino" pag 14

Buenos días, ingeniero de caminos, canales y puertos. jajaja

"-¡Por el amor de Dios! – bramó el capitán, con un puño cerrado-. Tengo que hacer un viaje comercial importante ¡y estoy en tránsito! A petición de la corporación naviera me he desviado de mi trayecto, para dejar a este hombre aquí y para llevarme a su predecesor ¿Entiende esto? Pero el oficial atmosférico no está. No está. ¿Puede informarme de dónde encontrarlo?" Pag 15

Pues vaya rollo que le mete al pobre farero que ni le va ni le viene a donde va el capitán. Piñol es a veces muy explicativo.

"Se movía como un árbol desarraigado que está aprendiendo a caminar" pag 16

Sería un "ent" más que un árbol. Porque árboles andariegos pocos se ven últimamente.

"Estaba desnudo. A él no le importaba mostrar su desnudez" pag 16

Ya, ya lo hemos captado.

"–Batís. Batís Caffó" pag 17

Aunque tiene ese nombre ridículo se presenta como el mismísimo James Bond. Los hay que tienen moral.

"Estaba agotado, sí, pero el cansancio se había desvanecido. Ya no sufría cansancio, el cansancio me sufría a mí" pag 44

Agotarse, según la RAE: Cansar extremadamente. Esto es una paradoja que ni el "vivo sin vivir en mí".

"No se puede decir que durmiese. Era una somnolencia narcótica" pag 53

Narcótico: "Dicho de una sustancia: Que produce sopor, relajación muscular y embotamiento de la sensibilidad". Así que era una somnolencia sonmoliente y soporifera, jajaja

"Afortunadamente, fue una noche tranquila, si podía decirse así" pag 58

Más bien "si puede decirse así" o "si pudiera decirse así"

"Cogí un mechón de encima de la oreja, y con desconcierto mayúsculo descubrí que el color había mudado hasta el gris blanquecino" pag 68
"Cuatro días de insomnio y combates habían hecho estragos…"

Mira, como le pasaba a la niña de Freddy Krueger, la de las pesadillas. Y tanto que habían hecho estragos. Según he leído por ahí es imposible que el pelo se ponga blanco en tan poco tiempo.

"Una suciedad bíblica sepultaba mi anatomía" pag 60

¿Bíblica? ¿Y si hubiera dicho "coránica"? Pues seguiría sin tener sentido.

"El frío era una influencia benigna. Lo apreciaba, porque revitalizaba los sentidos, adquiría lucidez y ganaba vigor" pag 61

¿Quién, el frío? Bueno, claro ejemplo de frase ambigua.

"El cielo me dedicaba una ópera de luces" pag 61

No se podía quejar. Tenía de todo, hasta óperas en el cielo.

"No era Batís. Era un monstruo" (…) "Era un monstruo, de aquello no cabía duda" pag 62

Que si, que sí.

"Las cejas eran líneas de un estilo elaborado, como producto de la caligrafía de los sumerios. Ojos de color azul, Díos mío, qué ojos, qué azul. Una azul de cielo africano, no, más claro, más puro, más intenso, más brillante." paga 62

Sin comentarios.

"La conjunción de un jersey tan lleno de agujeros y tan sucio, y un cuerpo parido bajo los océanos daba como resultado un conjunto insufrible, más grotesto que esos ridículos perritos que las señoras inglesas visten con lanas de primera calidad" pag 63

Pues es una comparación poco acertada. Primero dice que el jersey era una birria y luego lo compara con lanas de primera calidad.

"Corría, agachado, y gritaba como una soprano, sosteniendo la voz" pag 66

Teniendo en cuenta que soprano es la voz femenina más alta, sería bastante difícil que un hombre pudiera alcanzarla, a no ser que se trate de uno de esos "castrati" jajaja.

"Aquí pude comprobar una vieja lección: no es fácil matar a un hombre que sabe moverse" pag 67

Ya. Gracias por la aclaración. Pensaba sí, que era fácil. Pero ahora he visto la luz.

"El atardecer caía sobre la tierra como un paraguas" pag 68

???

"En algún momento de aquella noche las funciones vitales habían vuelto a mí como el alma de un Lázaro a su cuerpo, encajada por decreto" pag 74

Por Díos, Piñol, contente.

"La raza de los germánicos es así. Inteligencia larga y estrecha, que avanza en línea recta hasta que los acontecimientos violentos la obligan a girar noventa grados." pag 80

Yo, que soy de raza latina, creo que también giraría noventa grados afectada por un acontecimiento violento, o quizás 180.

"-El mar está por todas partes, esto es un islote" pag 81

¿Ah, sí? ¡No me digas!

"Tenía la virtud de simplificar. Se podría decir que simplificaba tanto, y tan bien, que incluso él era capaz de entender la base del problema " pag 86

?????

"En otros momentos, en cambio, caía y decaía hasta una estética de cosaco desertor" pag 86

????

"Naturalmente, la discreción y los buenos modales no me permitían comentar la zoofilia de sus genitales" pag 88

La zoofilia de sus genitales, juas.

"Cuando miro a la mascota, a veces, me vienen escalofríos. De una observación sucinta se deduce que es cuadrumana, termostática, daltónica, biliosa y abúlica." pag 97

Pues sí, "sucinta", pero da pie a esta descripción esdrújula tan bonita.

"Resbalé y mi cuerpo perdió cinco, diez metros en un descenso de literatura dantesca" pag 114

Literatura dantesca, ay.

"La situación se prolongaba y las ideas más extravagantes me rondaban por la cabeza como moscas de estercolero" pag 133

¡Qué asco! Está claro que sus ideas eran una m…

"Fornicaba con la mascota en una especie de violación consentida. Me faltaban miembros para abarcar la totalidad de su cuerpo, la superficie de aquella piel gélida. La trataba como si estuviera rematando a una bestia inútil. Y al final de cada cópula sentía un odio genuino contra ella, contra aquella embajadora del horror." pag 134

RAE, violar: "Tener acceso carnal con alguien en contra de su voluntad o cuando se halla privado de sentido o discernimiento". Es una contradicción, solo admisible en mentes masculinas un poco perturbadas, jaja, que pueda existir una violación consentida.

"Una niebla londinense lo difuminaba con aires de fantasma. Les gritaba a los monstruos hecho un Goliat, poseído por espíritus de valquirias, más allá de la cordura humana" pag 145

Sin comentarios.

"Notaba que dentro de mí crecia un amor nuevo, un amor que el faro estaba inventando" pag 160

Ese faro es nefasto.

"Me bastó la mirada que se dedica al militante revisionista" 184

¿Qué es un militante revisionista?

"Pedirle caricias era arrancarle muelas" 189

Vale, pues no se las pidas; no seas tan sádico.

"Quien más sufría el eclipse de los niños era yo" pag 190

No es necesario ser tan rebuscado para decir que los niños ya no iban a la playa.

".. en vez de hablar, callé" pag 195

Mejor, mejor.

En resumen, un libro mediocre que partía de una idea interesante. Una especie de cuento alargado al que le hubiera venido mejor otro formato que no fuera el de novela. Que mejoren los correctores de estilo de las editoriales, por favor, que dejan en muy mal lugar a los autores.

http://reginairae.blogcindario.com/2004/12/00039-la-piel-fria-de-albert-sanchez-pinol.html

Juan Sin Letras. Una cruzada literaria.

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