[Variations symphoniques]. Composición para piano y orquesta, estrenada en París en 1885. Figura entre las obras más significativas de la producción pianística de César Franck (1822-1890), de suma importancia en la actividad del gran músico belga, junto con el Preludio, coral y fuga (v.) y el Preludio, aria y final, para piano solo, con Les Djinns para piano y orquesta y con la Sonata para violín y piano (v.). Pero mientras el citado concierto para piano y orquesta, Les Djinns, inspirado en una de las Orientales (v.) de Victor Hugo, representa una realización tan sólo aproximada de las intenciones del» autor, deseoso de confiar al piano un papel que, libre de exterioridades solistas, predomine, sin embargo, en la estructura de la composición, en las Variaciones sinfónicas el problema cabe decirse que queda resuelto en este aspecto.
Un constante y feliz equilibrio en la distribución de la materia musical, entre el piano y la orquesta, va acompañado aquí de la perfección de la forma, que es la misma de las «variaciones» amplificadoras de que Beethoven había ofrecido ejemplos magistrales y a las que Franck sabe dar un sello personal. El diálogo entre el solista y la orquesta se mantiene siempre vivo, variado y expresivo; la sucesión de los episodios se produce sin rellenos instrumentales o virtuosistas; desde el comienzo a la conclusión esta obra se desenvuelve en una atmósfera intensamente sugestiva, como magnífico ejemplo de la posibilidad de obtener, en una forma como la del «concierto», en la que parece obligada una cierta apariencia externa, la comprensión y la aprobación por parte del público sin rebajarse a concesión alguna, sino más bien manteniéndose fiel a la propia estética y al propio credo artístico.
L. Córtese

