[A Story Teller’s Story]. Obra del escritor americano Sherwood Anderson (1876-1941) en cuatro partes y un epílogo. La primera parte pinta su infancia, bastante miserable: junto a su madre, triste y cansada, y junto a su padre, el «Mayor», gran charlatán que cuenta incansablemente las aventuras y recuerdos de su vida de vagabundo y de la Guerra de Secesión. El autor añade el relato de sus sueños de aventura en la América del Sur. La segunda contiene los episodios reales o inventados de su vida, cuando después de la muerte de su madre abandonó la casa paterna: su trabajo en una cuadra de caballos de carreras y luego en un negocio de bicicletas, su alistamiento en el ejército en el momento de la guerra hispanoamericana, etc. En la tercera se le ve abandonar a la esposa y el hogar y viajar. Se encuentran aquí las páginas más interesantes de la obra, que son un ensayo desengañado por comprender la nación americana y el ciudadano americano.
América, dice, tierra de asilo y de libertad, se cree llamada a grandes empresas… Los americanos debieran haber sido superhombres; se han quedado en pobres hombres bautizando las ciudades y los sistemas industriales, explotando siempre su riqueza. Mientras los constructores de Chartres elevaron su catedral a la gloria de Dios, ellos construyeron para la gloria del Hombre, pero el hombre no es un objeto de glorificación. Han venido de todos los rincones de la tierra, no se aman entre sí y se conocen mal. La cuarta parte, bastante breve, narra cómo el autor penetró en el mundo literario de Nueva York y se transformó en un escritor conocido. Habla también de su viaje a Europa. Finalmente, el epílogo no es más que la relación de la visita de un escritor especializado en las historias del fútbol y que querría abordar temas más artísticos. En suma, un conjunto bastante deslabazado de cuadros más o menos reales, pero trazados a menudo con fortuna, entremezclados con consideraciones a veces discutibles.

