[Tentative amoureuse]. Escrito de André Gide (1869-1951), publicado en 1893. En él se cuenta el natural y perfecto amor de dos evanescentes personajes, Lucas y Raquel, armoniosamente inserto en sugestivos cuadros campestres.
En la lograda felicidad de un común deseo plenamente cumplido, este amor no tiene historia: se ilustra con minúsculos episodios de encantadores paseos y con el lento cambiar de las estaciones; se comenta con pocas y simplicísimas fábulas que florecen en los labios de Lucas. Y fatalmente se agota, con el deseo que lo había hecho nacer, ya que el deseo (según un pasaje de Calderón que sirve de epígrafe a estas páginas) «es como una llama que brilla, y todo lo que toca lo convierte en cenizas». El tenue argumento, expuesto en un estilo exquisitamente rebuscado, está muchas veces interrumpido y comentado por el autor, el cual toma por sí mismo la palabra, figuando dirigirse a una dama a la que está contando la historia, y explicándole su moral, o sea el significado recto, tal como está enunciado por el subtítulo «Traité du vain désir»: el amor de Lucas y de Raquel debía acabar porque es vano nuestro deseo de detenernos en un fin; «las cosas no son fines ni obstáculos, no, ni siquiera obstáculos; es preciso por tanto sobrepasarlas. Nuestro único fin es Dios…».
El breve escrito, que da testimonio de la moda simbolista y que se puede colocar al lado de ciertas fábulas de Wilde y de las Moralidades (v.) de Laforgue, adquiere verdadero interés sólo como prefiguración de algunos motivos característicos del autor, que se hallarán desarrollados más tarde en obras de mucha mayor importancia. Se pone en ella de relieve el gusto original de insertar en el propio cuerpo de una narración una especie de comentario criticomoral; la propia conclusión pietista revela, no sin cierta ambigüedad, la inquietud de un espíritu propicio a bien distintas aventuras. (Premio Nobel 1947.)
M. Bonfantini

