El marqués Alberto Malaspina, muerto en 1210, es uno de los señores feudales italianos junto al cual los trovadores provenzales encontraron prolongada y honorable hospitalidad. Un biógrafo anónimo escribió de él, en lengua provenzal, que Alberto fue «un hombre valiente, generoso, cortés e instruido», y que era «hábil en hacer coplas, sirventés y canciones».
Pero esta producción poética a que se refiere el biógrafo se ha perdido; queda tan sólo, con el nombre de Malaspina, una tensón con Raimbaut de Vaqueiras (v. Poesías), huésped del marqués, sobre cuya autenticidad todavía tiene la crítica algunas dudas. Es difícil, en efecto, establecer de una manera cierta si las estrofas en que habla el marqués son de su mano o si toda la tensón fué escrita por Raimbaut. La tensón desarrolla una breve pero vivacísima disputa entre el marqués y el errabundo trovador. Alberto recuerda al provenzal el mísero juglar que encontró en Lombardía y que hospedó honorablemente, saciándole el hambre; replica el trovador que él, el marqués, a pesar de ser tan gran señor, sólo sabe decir y hacer villanías, y que es hombre de pocos méritos, felón y malvado.
Alberto replica diciendo que él, pobre juglar, había sido armado caballero sin poner nunca la mano en la espada o en la lanza; Raimbaut replica a su vez que ciertamente él no es Oliveros (v.), pero que el gran marqués no es tampoco, ni mucho menos, Roldán (v.). Y la tensón termina con réplicas y reproches violentos. Esta tensión, escrita en lengua provenzal, es interesante como documento de las costumbres de las cortes italianas, y como testimonio de la fortuna y de la difusión que encontraba en ellas la poesía provenzal durante los siglos XII y XIII.
D. Mattalia

