[Psychologie vom empirischen Standpunkt]. Obra del filósofo alemán Franz Brentano (1838-1917), publicada en Leipzig el año 1864.
Entre 1924 y 1928 vio la luz una nueva edición conteniendo, además de la Psicología desde el punto de vista empírico, una Clasificación de los fenómenos psíquicos (1911) (v.), un «apéndice» (1911) y suplementos póstumos a la Clasificación, así como dos escritos de diversas fechas reunidos bajo el título «Conciencia sensible y poética». Esta Psicología ha permanecido inconclusa, ya que la Clasificación de 1911, junto con sus importantes apéndices, venía a ser el último formato de una obra que, según el prólogo de la primera edición, constaría de cinco volúmenes. La causa de que haya quedado sin acabar parece estar ligada al convencimiento, por parte del autor, de una necesaria modificación del plan primitivo de su obra.
En efecto, ésta, en sus primeros capítulos, hace pensar en un tratado escolar un poco anticuado; no en balde tales páginas fueron escritas antes de 1874, cuando las disputas de Mili, Bain y Lotze ofrecían un interés de actualidad que posteriormente se esfumó con los James, Freud y Bergson. La tesis de Brentano para su «habilitatio» en la Universidad de Wurtzbourg, en 1866, sostenía que «el verdadero método de la filosofía no podía ser otro que el de las ciencias de la naturaleza»; afirmación que infunde pleno sentido a la psicología, considerada coextensiva a la propia filosofía, como continente o al menos fundamento de todos los elementos positivos de la lógica, la metafísica e incluso de la teología. Una tesis demasiado simple, sin duda. No obstante, como el de un moderno Aristóteles, el papel de Brentano sería, frente a todas las formas «desalentadas» y «desalentadoras» del pragmatismo y del iluminismo, conferir al saber teórico y desinteresado una primacía ligada al mismo tiempo a la «síntesis subjetiva» de Comte y no a los «postulados morales» de Kant.
Brentano definió su psicología, calificada de «descriptiva», como la determinación «de todos los elementos psíquicos básicos de cuya combinación dimana la totalidad de fenómenos anímicos». Frente a la fenomenología de Husserl, los seguidores de. Brentano siempre se han preocupado de subrayar, además de la prioridad, la originalidad de las ideas de su maestro. Brentano, efectivamente, desconocía esos «objetos ideales, intemporales y generales», a los que Husserl afirma que habría que atribuir una verdadera existencia, como igualmente los objetos «subsistentes» («Bestchende») y sin embargo «ausentes» («daseinstreie») de que nos habla Meinong. A juicio de Brentano, la intuición husserliana de las «esencias» sólo constituye una ficción desde el momento que pretende ser algo más que una representación abstracta, es decir, simplificadora y generalizadora.
Para él, el «objeto» no puede servir de base a la nueva ciencia, que debe ocupar el lugar de la metafísica o por lo menos suministrarle sus elementos esenciales, renunciando a apuntar a un en-sí extramental, que, por otra parte, está lejos de ser negado, y limitándose a ver en él el término inmediatamente dado por inmanencia en el seno de una relación psíquica que sobrepasa lo «subjetivo» en el sentido kantiano, sin cesar nunca por ello de pertenecer al dominio de la intuición interna. Brentano no cree en el problema del origen de los conceptos a partir de las experiencias singulares, considerando, por el contrario, que lo singular lo inferimos de lo general. De este modo quedan excluidos simultáneamente un objetivismo que haría penetrar cosas externas en la conciencia y un subjetivismo que proyectaría las construcciones del espíritu fuera de ella.
Sólo en sus últimos escritos afirma Brentano la unidad de captación de la conciencia en el sentido de que, por sí mismo, el acto mental no incluye ninguna diversidad objetiva, gozando únicamente de diversidades formales en su relación con «algo» que el autor llama unas veces «cosa», otras «esencia» y en ocasiones «lo real». La realidad así concebida ocupa el lugar del «ser» aristotélico, y, de este modo, se afirma la profunda unidad del pensamiento brentaniano. Pero a diferencia del «ente» de los metafísicos, la «cosa» ,_de nuestro autor no concede margen alguno para la distinción entre acto y potencia. Brentano sólo se interesa por la psicología llamada «descriptiva», es decir, la que gira exclusivamente en torno al análisis de las formas reales de la conciencia. Husserl le ha reprochado a menudo el haber establecido mal la distinción entre lo psíquico y lo físico. En su opinión, la cualidad sensible pertenece intencionadamente al acto psíquico, cobrando, por lo tanto, el carácter de dato inmediato.
Por el contrario, Brentano siempre ha pensado que ni el color ni el sonido existen realmente. En cuanto a la existencia trascendental de lo extramental, a pesar de no ser idealista, Brentano no la niega en modo alguno. Piensa sólo que se deduce inductivamente de un complejo de intuiciones, conceptos y juicios, y que de ningún modo se incluye en la intencionalidad sensorial, la cual permanece «fenomenognósicamente» idéntica en el caso de la ilusión óptica.

