Con este título se designa generalmente la Estoria de España, compilada hacia 1270 por orden de Alfonso el Sabio (r. 1252-1284).
Transmitida en dos manuscritos de la Biblioteca del Escorial, fue publicada en 1906 por Ménéndez Pidal (Primera Crónica General Estoria de España, que mandó componer Alfonso el Sabio y se continuaba bajo Sancho IV en 1289). Es una compilación de fuentes clásicas (Suetonio, Ovidio, Justino, Lucano, etc.), medievales (Orosio, San Isidoro, Vicente de Beauvais) y de anteriores cronistas musulmanes y cristianos, entre ellos Lucas de Tuy y Rodrigo Ximénez de Rada. Sobre todo en las crónicas de estos dos últimos se basan los compiladores, de muchos de los cuales nos han llegado los nombres, por lo demás sin ninguna prueba documental: Jofre de Loaysa, Juan Gil de Zamora, Bernardo de Brihuega, Martín de Córdoba.
Como en las restantes obras históricas de Alfonso X, y en general de la historiografía medieval, la crónica se remonta a las tradiciones bíblicas, y desde los hijos de Jafet llega a la muerte de Fernando el Santo (siglo XIII), pasando revista a los diversos pueblos que dominaron la península: griegos, africanos, romanos, vándalos, etc. Según Menéndez Pidal sólo la primera parte, que llega a la muerte de don Rodrigo, el último rey godo (principio del siglo III), fue escrita bajo el reinado de Alfonso; la segunda, que comienza con don Pelayo y utiliza los viejos cantares de gesta, fue escrita durante el reinado de Sancho IV.
De la Primera Crónica General derivan una serie de crónicas, de las cuales las más principales son: la Crónica abreviada (1320-1324) de don Juan Manuel y la segunda Crónica general de 1344 que reproduce la primera añadiéndole la historia de los reinados de Alfonso X, Sancho IV, Fernando IV y Alfonso XI hasta el año 1340; la Crónica de Castilla compuesta a instancias de Alfonso XI, que llega hasta la muerte de Fernando IV; la Crónica particular del Cid del siglo XV, que es una refundición de la Crónica general de 1344 y se basa principalmente en los cantares de gesta prosificados en el texto, entre ellos el Poema de Fernán González (v.), El Cid (v.), Los infantes de Lar a, etc.
La Primera Crónica General fue impresa por vez primera en Zamora en 1542 bajo la dirección de Florián de Ocampo como Tercera crónica general y se convirtió en una cantera inagotable del teatro del «Siglo de oro». Su estilo es vivo y poético, a pesar de la extremada pobreza de los nexos sintácticos y el movimiento de las cláusulas, y moraliza a menudo con juiciosas sentencias en que ya se trasluce claramente el típico estoicismo español.
C. Capasso

