[Pia desideria, oder herzliches Verlangen nach gottgefälliger Besserung der wahren evangelischen Kirche]. Este breve libro de Philipp Jacob Spener (1635-1705), teólogo y pastor en Francfort del Maine, en Dresde y en Berlín,, publicado en 1675, es el manifiesto del pietismo alemán.
Refleja, criticándolas con unción, las condiciones del luteranismo a fines de la guerra de los Treinta Años: desvaída la espiritualidad con las luchas confesionales, entristecida la vida eclesiástica con el predominio de la oficialidad estatal y académica sobre el estado laico, reducida la fe a una ortodoxia cerebral, mientras la idea de la justificación por la fe se reduce para muchos a la aceptación pasiva de su mediocridad moral; estas críticas reflejan, además de la realidad, la inquietud y el ansia de renovación de amplias zonas del luteranismo. «La reforma de Lutero no ha terminado», exclama Spener, ha de reemprenderse y continuarse en el ámbito de la vida y las costumbres. Expresa a este respecto seis deseos:
1.°, que se renueve en el pueblo el conocimiento directo de la Biblia, mediante reuniones familiares donde las Sagradas Escrituras sean leídas y comentadas («collegia pietatis»; de ahí el término despectivo de «pietistas» que les dieron sus adversarios);
2.°, que se restaure la conciencia del sacerdocio universal mediante la actividad laica;
3.° que se declare con toda claridad que el cristianismo no es una ciencia sino una vida, y que el amor es el distintivo de los discípulos del Cristo;
4.°, que las controversias, cuando sean necesarias, sean conducidas con recíproca caridad;
5.°, que la preparación de los pastores no sea sólo académica, sino que tienda a desarrollar la piedad mediante el estudio de la mística y la práctica experimental del cuidado de las almas;
6.°, que se reforme la predicación, se haga más viva y apta para inculcar la fe y sus obras.
La obra de Spener expresa claramente las características del pietismo y deja prever su influencia histórica: revalorización de las obras, de la disciplina moral y del perfeccionamiento de la vida, reivindicación de las formas sencillas de la piedad, reintroducción de la mística y del sentimiento, acentuación de la individualidad de la fe, que hacen presentir, más allá de la Ilustración, un estado de ánimo romántico.
G. Miegge

