Paralipómenos o Crónicas

[En hebreo Dibhréré hay yamim: «palabras de los días»; en griego: «cosas -omi­tidas»]. Son dos libros del Antiguo Testa­mento (v. Biblia) reconocidos en el canon hebreo y en el católico.

Reunidos en uno solo en las biblias hebreas, suplen en cierto modo a las omisiones de los libros de los Reyes. En efecto, muchos episodios son con­tados solamente en estos libros, que según dice San Jerónimo podrían perfectamente llevar el nombre de «Resumen histórico de la Antigua Alianza», porque comenzando por el primer hombre y revisando después las genealogías hasta la época de Esdras y de Nehemías, resumen verdaderamente la his­toria sagrada, además de conceder muchí­simo espacio a la historia eclesiástica de los reyes de Judá.

Se pueden distinguir en ellos tres partes. La primera se compone de genealogías con atención especial a las tri­bus que se enlazan con la casa de David y el templo (I Paralip. 1-9, 34); la segunda nos habla de David como promotor del ver­dadero culto (I Paralip. IX, 34-XXIX, 30); la tercera traza la historia de los reyes davídicos poniendo en mayor relieve los que mostraron mucho celo por el culto y el templo de Dios (II Paralip. XXX-1, XXXVI, 21).

El autor, en quien la tradición uná­nime quiere reconocer a Esdras, ha dejado muchos hechos ya narrados en los Reyes, contando otros que faltan en estos últimos. Las omisiones, como las adiciones, indican claramente el fin que se propuso: subrayar las relaciones de Dios con su pueblo, la bondad del Señor para los fieles observado­res de su ley; los castigos con que Él ful­minó a los idólatras y a los pecadores.

Y así como la observación de las prescripcio­nes del culto mosaico era el signo tangible de la devoción de Israel a Jahveh, él autor de los Paralipómenos pone de relieve este aspecto de su tema, queriendo de este modo inculcar en el ánimo de sus connacionales una profunda aversión por la apostasía reli­giosa. Si tiene predilección por las genea­logías, es porque nos hallamos después del destierro y, por lo tanto, en un tiempo en que eran necesarias y de todo interés como pruebas de verdaderos derechos.

El estilo del inspirado autor es de los más caracte­rísticos. Su vocabulario y su sintaxis pre­sentan expresiones o fórmulas que no se encuentran en ningún otro libro del Anti­guo Testamento y que se leen sólo en los escritos bíblicos más recientes. Hay en él arameísmos y vocablos hebreos de nuevo cuño.

El autor ha sacado muchas de sus nociones del Génesis (v.), del Esdras (v.), de los Números (v.) y del libro de Josué (v.). Además, ha utilizado abundantemente los libros de Samuel, (v.) y de los Reyes (v.). La inclusión de los Paralipómenos entre los libros sagrados procede de la circunstancia de que este resumen de historia he­brea es esencialmente religioso. El autor ha puesto en perspectiva especialmente los he­chos que demuestran la protección de Dios cada vez que el pueblo se muestra fiel a Jahveh.

G. Boson