[Parallèlement]. Colección de poesías del poeta francés Paul- Marie Verlaine (1844-1896), publicada en 1889 y en una nueva edición, con adiciones, en 1894.
Compuesta incluso con poesías de su primera juventud, representa una concepción de la vida verdaderamente libre y desenfrenada: aun después de su exaltación de la fe en Sagesse, el poeta se funde en cantar amores y embriagueces; a exaltar en la realidad cotidiana todo lo que más se aproxima al placer.
En cierta manera, según su propia confesión «ha fingido comunicar con el diablo», y en efecto se percibe en este libro como una reanudación violenta y desordenada de los motivos de los Poemas saturnianos (v.); mas para un tono a lo Baudelaire, privado del gran anhelo de las Flores del Mal (v.), Verlaine se encierra en figuraciones ficticias y morbosas que no contienen del vicio sino la pintura más cruda.
Así, en Las amigas [Les amies] hace sentir con cínica desenvoltura la aberración de una sensualidad que no conoce límites y que sólo halla un paralelo, aunque bajo la máscara de un místico signo, en algunas de sus confesiones biográficas. Por otra parte es insistente un motivo colorista que se expresa en descripciones amables y musicales, en un recuerdo de paisaje, en un suspiro, en una lánguida admiración de la belleza.
Este es el carácter menos fatuo de Verlaine, el que lo vuelve a la finura de las Fiestas Galantes (v.) y lo aleja de las complicaciones y los atractivos de los vicios y del desorden moral, para sugerirle en cambio la ilusión de una gracia setecentista que se vale de todo para expresar un estado de espíritu cambiable, pero delicadísimo.
Pequeñas canciones («Seguidilla» [«Seguidille], «Falsa impresión» [«Impression fausse»]), bromas amargas («El impudente» [«L’impudent»]) y efusiones ricas en vivacidad psicológica, muestran en esta colección una exuberancia artística que se disipa en lo precario de mil y mil inspiraciones, pero que alcanza de cuando en cuando la gracia poética.
Y tal vez ningún libro de Verlaine como Paralelamente (al exaltar el vicio y el bien, esto es, toda la vida) queda como documento de una desigual experiencia de artista.
C. Cordié
Él mismo ha fundido en una colección las dos tendencias de su ensueño: erotismo y misticismo. (Gourmont)
Poesía de efusión personal, sin duda, pero que intenta crear un mundo más leve, mágico, transparente, el mundo del perdón, del término de las lamentaciones. El canto de Verlaine responde a esta íntima necesidad, brota de esta fuente viva, y por esto es el primer gran lírico de la época moderna. (A. Béguin)

