Paradoja del Espíritu Ruso, Piero Gobetti

[Pa­radosso dello spirito russo]. Obra crítica de Piero Gobetti (1900-1926), publicada póstuma en 1926.

El libro tiene un particular interés ya que da, con preciso conocimiento de las fuentes rusas y de los autores que el joven autor iba traduciendo, una interpre­tación histórica total de la vida moral y política de Rusia.

Partiendo del principio de que la Europa occidental juzgó de una manera desigual la revolución bolchevique de 1917, Gobetti trata de dar un juicio his­tórico sobre el acontecimiento que tantas repercusiones sociales tuvo en Rusia y en todo el mundo.

Es necesario, por tanto, exa­minar en todas sus íntimas vicisitudes la historia del pueblo ruso, refiriéndose de un modo particular al siglo XIX y a los pri­meros años del siglo XX. No se puede pres­cindir de observar la más estridente contra­dicción entre las aspiraciones morales de las masas y las represiones zaristas, entre la secular esclavitud y la utopía de unos cuantos pensadores aislados.

La paradoja de semejante lucha estriba precisamente en la desigualdad continua entre el sueño de algunos profetas y pensadores políticos (entre los cuales hay que contar, por su específica función social, a los mayores es­critores del siglo XIX) y la realidad his­tórica del momento: por eso es tan grave el contraste entre el gobierno y el pueblo.

Lo abstracto de la posición espiritual de los mismos pensadores revolucionarios indi­ca con qué dificultad sus utopías se amol­daban a las necesidades del pueblo ruso; sin embargo, luchando, y fracasando, se lle­gó a una conclusión. Aquí Gobetti, por su tendencia de rigorista político, acentúa en el carácter profundamente renovador de la revolución de 1917 los valores positivos de una reconstrucción; por lo cual, lo que no logró la abstracta «Intellighenzia», lo con­siguieron los que trataron de alcanzar un nuevo estado de cosas a través de la com­pleja y ruda experiencia marxista.

Será esto una entrada violenta en la realidad, aun­que con las duras dificultades sociales por resolver tras un milenario torpor. De este modo la tentativa soviética para arreglar los daños de la sociedad anterior, instauran­do un nuevo orden de libertad, podrá em­pezar: la obra de Lenin y la no menos compleja de Trotzki resultarán meritorias desde el punto de vista histórico.

Se ve que este cuadro se inspira en la concepción de una revolución renovadora de la sociedad, a la vez que no oculta una expectación mesiánica ante la sociedad del siglo XX; a esto se debe el carácter del libro, más mís­tico que histórico, más moralista que polí­tico.

En su conjunto la obra tiene un carác­ter personal en la tentativa de interpretar un acontecimiento como la revolución en la vida del pueblo: la misma sería efecti­vamente la resolución de la paradoja secu­lar y el primer paso hacia la civilización. Sus grandes escritores lo demuestran, desde Gogol a Andreiev y a Kuprin.

C. Cordié