Denominación corriente, entre los egiptólogos, de un papiro atribuible, paleográficamente, al período de los hiksos (1752-1645 a. de C.) y, lingüísticamente, al Imperio Medio, que estuvo primero en poder de Miss Westear y, actualmente, se conserva en el Museo de Berlín.
Sirviéndose de la ficción literaria de la narración por «cuadros», es decir, refiriendo lo que algunos personajes narran por turno — y en este papiro reconocemos el más antiguo ejemplo de esa narración—, el desconocido autor egipcio supo presentamos bellamente una colección de cuentos narrados al faraón Cheops (IV dinastía, 2749- 2726 a. de C.), más o menos notables a causa de lo extraño de los casos, en que figuran como protagonistas magos famosos.
El papiro termina dándonos noticias de otras y aún más extravagantes operaciones de magia efectuadas en presencia de Cheops, y del nacimiento de tres retoños reales, de Rws-sête, la esposa de un sacerdote del dios Rïe, encinta por obra del dios. Los tres recién nacidos, llamados en el texto Weśerrof, Šahw Rïe y Kekw, habían de subir un día al trono de Egipto después de reinar un hijo y un sobrino de Cheops e iniciarían la V dinastía.
Este pasaje de la narración está en abierta contradicción con la verdad histórica, que podemos reconstruir por otros documentos, los cuales nos informan de que los tres reyes no eran verdaderamente hermanos y que entre Cheops y el primero de los nacidos de Rws-sête hubo por lo menos seis reyes. El desconocido autor, pues, sin duda refirió, o creó, una sucesión dinástica que tiene visos de fantasía. El presente texto egipcio no puede ser adscrito a la alta literatura; tampoco el estilo está en perfecto acuerdo con el contenido.
Sólo a un novelista popular se le puede reconocer el atrevimiento de aquella original ocurrencia de presentarnos una reunión de eminentes personajes que pasan el tiempo novelando tranquilamente, sin que nada de lo que dicen sea propio de su altísima categoría.
E. Scamuzzi

