Conocidísimo papiro egipcio conservado en el Museo de Antigüedades de Turin. Bernardino Drovetti, el sagaz y paciente compilador de la riquísima colección egipcia que constituyó el primer núcleo importante de aquel museo, trajo aquel papiro a Italia en estado fragmentario.
Se hizo necesario un largo trabajo para dar a cada fragmento el lugar que le correspondía en el conjunto del documento. Más de una reconstrucción había sido probada en el pasado con resultados poco favorables.
Sólo recientemente, en 1938, ha‘ sido posible conseguir la restauración del Papiro de los Reyes en sus partes subsistentes, por obra del egiptólogo italiano Giulio Fariña. El rollo del papiro, que nos ha transmitido aquel texto, fue usado dos veces para escribir en él.
En su cara anterior unos funcionarios de una oficina de los oasis líbicos redactaron las cuentas que habían de presentar de la cobranza de impuestos percibidos en especie y remitidos al fisco, en tiempos de Ramsés II (dinastía XIX, 1301-1234 a. de C.).
Algo más tarde se quiso utilizar la cara posterior y fue redactada en él la lista de los nombres de reyes que habían gobernado Egipto, comenzando por las dinastías míticas. El texto del Papiro de los Reyes carece de su comienzo; presenta aquí y allá graves lagunas, col- mables, en parte, con los datos transmitidos por notas epigráficas, como los Anales Reales (Cairo, Palermo), la lista de Karnak, las dos listas de Abidos y la de Saqqára, y ha llegado hasta nosotros conservado hasta un cierto pasaje de la XI columna en que figura una lista con los nombres de los reyes de la dinastía XVII.
En el curso del trabajo de restauración ha sido reconocido como perteneciente al Papiro un minúsculo y precioso fragmento relativo a los hiksos y que forma parte de la columna X del texto. El documento, a pesar de las lagunas y los errores de escritura del anónimo escriba, es de gran importancia por los datos informativos acerca de la cronología de los reyes y de las dinastías del Imperio Antiguo y Medio (desde la dinastía I a la VIII, 3340- 2337; desde la dinastía IX a la XIV, 2337- 1753 a. de C., respectivamente), de la dominación de los hiksos y de las primeras dinastías del Imperio Nuevo (de la dinastía XV a la XVII incompleta, es decir, del 1752 a. de C.), y por el criterio racional observado en su redacción.
Los soberanos se suceden por orden de reinados y de épocas y detallando el número de años, meses y días que reinaron. Una suma de conjunto nos proporciona los años de poder de los componentes de cada dinastía. Se han conseguido resultados considerables, terminada la restauración, como la comprobación del comienzo de la primera dinastía histórica en el año 3340 a. de C.
E. Scamuzzi

