[Père Goriot]. Novela que está considerada generalmente como la obra maestra de Honoré de Balzac (1799- 1850), publicada en 1835.
Es, ciertamente, una de las más típicas del gran escritor, que, combinando en sus líneas a los principales personajes que ocuparán a continuación la escena de la Comedia humana (v.), donde fue incluida entre las «Escenas de la vida privada», establece las bases de una amplia epopeya burguesa, poderosa en el relieve plástico tanto como desconsoladora en sus conclusiones.
El protagonista, el viejo Goriot (v.), comerciante jubilado, vive únicamente por su amor fanático a sus dos hijas, Anastasia y Del- fina, a las que ha elevado, con grandes sacrificios, a un nivel social muy superior al suyo, casando a una de ellas con el Conde Restaud, y a la otra con el Barón Nucingen.
El amor paterno es para Goriot una pasión exclusiva, absorbente y ciega que él amplía hasta el punto de complacerse en las culpas de ambas, pues la primera es amante de Maxime de Trailles, y la otra, de Eugène de Rastignac (v.).
Triviales, egoístas, crueles, ellas le explotan hasta el fin, mientras se ve reducido, cada vez en mayor pobreza, a pasar sus últimos años en la mísera pensión burguesa de la señora Vanquer. También están allí alojados el joven Rastignac, que se dispone, como se decía entonces, a conquistar París; Vautrin (v.), que es el forzado Jacques Collin, en continua lucha con la sociedad; Victorin.
Taillefer, gentil muchacha, rechazada por su padre, un gran señor, cuya fortuna se originó en un crimen no descubierto. Las ansiedades dolorosas, la decadencia y la muerte de papá Goriot (que casi se ilumina con un rayo de la tragedia del Rey Lear) constituyen la trama principal de la novela, donde Balzac hizo las primeras pruebas de su tumultuosa representación cíclica de la vida contemporánea.
Pero en la existencia de los protagonistas se incluyen, con todo relieve, figuras menores que, como él usurero Gobseck (v.), constituyen un fondo vivo de multitud descompuesta en pasiones y actitudes diversas, continuamente hundida en un drama de intereses que no encuentra conclusión ni paz.
F. Neri
Sus caracteres tienen una especie de férvida existencia coloreada; nos dominan y desafían todo escepticismo. (Wilde)
Balzac es el pintor vigoroso y fiel de un momento y una parte de la sociedad francesa: ha representado a la burguesía, que como buen legitimista odiaba, aquella burguesía parisiense y provinciana, trabajadora, intrigante, servil, egoísta, que amaba el dinero y el poder… su temperamento se encontró perfectamente adaptado a los asuntos de los que se diría que el arte realista en la literatura francesa nunca conseguirá evadirse. (Lanson)

