Es uno de los más bellos poemas breves de Giovanni Pascoli (1855-1912), publicado en 1903 y más tarde incluido en los Poemas Itálicos (v.). Como en otras ocasiones el motivo de la obra fue sugerido al poeta por la Historia, pero la invención es completamente pascoliana y en el espíritu y en el tono de las Florecillas de San Francisco (v.). Paolo di Dono, pintor florentino del Cuatrocientos, fue llamado, como cuenta Vasari, «Ucello» (Pájaro) porque «se deleitó más en los pájaros que en cualquier otra cosa»; fue muy pobre y terciario franciscano.
Tan pobre que, enamorado como estaba de los pájaros, no pudiendo comprarlos se conformaba con pintarlos, y la pared de su choza estaba llena de ramas, árboles, flores y pájaros. Pero un día, al ver en el mercado un lindo pajarito, no pudo apartar su corazón del mismo, la ficción de la pintura ya no le bastó, y por la noche murmuró en su corazón contra la pobreza. Éste es el centro del relato.
En la segunda parte (cap. VI-X) el protagonista es el mismo San Francisco, que baja de la pared de ramas y flores y reprocha dulcemente a su devoto que acaba de ofender a «Madona Pobreza»: aun cuando se conforme con pintarlo, aquel lindo pajarito siempre será suyo. Mientras un ruiseñor canta en la noche, el Santo desaparece y Paolo se duerme tranquilizado.
Como se ve, hay en el retrato del antiguo pintor el retrato del mismo Pascoli, impregnado de una sutil melancolía que se resuelve en la dulzura de una sonrisa; para llegar al verdadero Pascoli, en los veneros más límpidos de su inspiración y del mundo poético auténticamente suyo, es preciso pasar a través de él.
C. Curto

