Vittorio Alfieri (1749-1803), en su discurso Panegírico de Plinio a Trajano, escrito en 1785 e impreso en 1787, quiso rehacer a su manera el panegírico, demasiado adulador, compuesto por Plinio para el emperador Trajano, imaginando que el orador romano exhorta al emperador a llevar a cabo, con su magnanimidad, una empresa inaudita: renunciar al imperio y restaurar la antigua libertad de Roma.
Una utopía, que, como tal, se complace el autor en delinear, y que él mismo creyó ver en cierto modo realizarse cuando, en 1789, Luis XVI se reconcilió con la Asamblea Constituyente, deduciendo de estos auspicios un porvenir mejor para Francia y Europa. Publicó entonces una segunda edición del Panegírico (acompañándolo con la oda París desbastillada), pero muy pronto tuvo que reconocer su error y comenzó la composición de los escritos que constituyeron su Misógalo (v.).
M. Fubini

