En la extensa producción, casi totalmente perdida, de Alberico de Montecassino (siglo XI), revisten gran importancia el Breviarium de dictamine y los Flores rhetorici, conservados en la biblioteca estatal de Munich, en el Códice de San Emerano, cuya redacción se remonta * al siglo XII.
El Breviarium, teoría completa del arte epistolar, que Alberico en el prólogo dedica a sus dos cofrades y condiscípulos Gundifrido y Guido, expone «para las mentes de los niños» los principios del «Ars dictandi». Después de un extenso «excursus» en el que son examinados los géneros que se pueden adoptar (el humilde, el medio, el sublime), enumerados los expedientes para el embellecimiento del estilo, examinada la composición de las «epistolae formatae», de los «privilegia», etc., da principio la explicación de la primera de las partes que componen la epístola, la «salutatio», que él llama aún «prologus».
Sigue una colección de conceptos, redactados en forma casi epigramática, para mejorar el contenido de la epístola. El Breviarium termina con dos capítulos sobre los defectos de la epístola y sobre la consideración de los mismos. De los Flores rhetorici, en intención del autor destinados a los estudiosos aventajados del «ars dictandi», sólo el prólogo había sido publicado por L. Rockinger, en una colección de textos italianos, franceses, alemanes, aptos para esclarecer el desarrollo de la epistolografía desde el siglo XI al XIV, antes de que apareciese la edición completa, aunque críticamente imperfecta, de Inguanez y de Willard (en la «Colección de Montecassino»).
En los Flores rhetorici, complemento del Breviarium, hay la explicación de las cuatro partes («exordium, narratio, argumentatio, conclusio») de que se compone la «oratio rhetorica» o epístola. Es, pues, una completa exposición del «ars dictandi», criticada en el momento de su aparición y ampliada por los discípulos de Alberico.
A. Cutolo

