Obras Trágicas y Líricas, Cristóbal de Virués

Colec­ción de piezas teatrales del escritor español Cristóbal de Virués (1550-1609), publicada en Madrid en 1609. Integran el libro cinco tragedias: La gran Semíramis, La cruel Casandra, Atila furioso. La infelice Marcela y Elisa Dido.  Esta última es, según el autor, una «tragedia conforme al arte antiguo» y es la menos defectuosa de todas.

Dido, viu­da de Siqueo, está dispuesta a casarse con Yarbas, cuyo embajador le ofrece una es­pada, una corona y un anillo. Dido no pue­de olvidar a su difunto esposo. Sus conse­jeros Carquedonio y Seleuco atacan a Yar­bas y mueren. Éste se dirige a palacio, se abren las puertas de la estancia de la reina y aparece muerta con la espada de Yarbas, con un papel en que declara morir por guar­dar fidelidad a la memoria de Siqueo. Vi­rués, en Elisa Dido, pretende imitar a Sófo­cles.

La tragedia resulta fría y carente de verdadera y humana emoción. Son riguro­samente guardadas las unidades de lugar, tiempo y acción. En las otras tragedias, Vi­rués trata de producir efectos trágicos acu­mulando muertes y horrores, especialmente en Atila furioso.

La acción de La gran Se­míramis adquiere cierto dinamismo debido a que el autor da a cada una de las tres jornadas el carácter de una tragedia inde­pendiente. El asunto de La infelice Marcela es novelesco: es el intento de seducción de una princesa por uno de sus vasallos, con escenas de pastores y salteadores.

La acción de La cruel Casandra transcurre en la sala real de un monarca de León, «siguiendo en esto la mayor fineza del arte antiguo y del moderno uso», como declara su autor en el prólogo. Cristóbal de Virués, como señala Ángel Valbuena Prat, representa la tenden­cia grecorromana, aunque ya aparecen en él los elementos de acción novelesca.