Nirvana, Eghiscie Demirgibascian

Poesía del armenio Eghiscie Demirgibascian (1855-1907). Es uno de los raros ejemplos de lírica armenia en que se insertan motivos filosóficos y metafísicos, de origen lejano y distinto, junto a los ro­mánticos y sentimentales.

Constantemente empeñado en superar las premisas carte­sianas del mundo racional y, con todo, apa­sionado seguidor de Littré y Voltaire, Demirgibascian trató de conciliar la doctrina de Buda con el cristianismo oriental y con el escepticismo europeo de fines del si­glo XIX. Nirvana, que quiere aludir a la anulación de la personalidad en el caos ideal al que tiende en su continua evolución incluso la materia, encierra su filo­sofía particular y lo más triste y atormen­tado que vivía en el fondo de su alma. Con un estilo basado en la sugestión de la pa­labra a través de ecos armoniosos y tur­bios con los que se oculta un triste sentido de lamento, expresa el anhelo a una con­ciliación de todas las contradicciones del espíritu humano en la anulación total y de­finitiva de la personalidad; Demirgibascian trata de hacer tangible y viva dicha abs­tracción en los versos de Nirvana, doble­gando el idioma armenio a formas insólitas.

El suicidio, con que terminó la vida del es­critor, parece también la meta necesaria del pensamiento que informa su obra, índice de un genio vivo, paradójico pero desordena­do. Demirgibascian introdujo en el mundo de la literatura armenia elementos que hasta entonces parecían patrimonio del intelectualismo nórdico occidental.

A. Piloian