[Il Ninfale Fiesolano]. Pequeño poema idilicomitológico, en octavas, de Giovanni Boccaccio (1313- 1375), publicado por primera vez en 1477. La fecha de su composición es incierta, pero puede situarse aproximadamente entre 1344 y 1346; se publicó en 1477. El poema está basado en una fábula etiológica, es decir, destinada a explicar míticamente el nombre de dos riachuelos toscanos, el Africo y el Mensola.
Y la fábula pertenece, a su vez, a las primeras manifestaciones de la cultura en Toscana. Las colinas de Fiésole estaban habitadas por ninfas consagradas al culto de Diana y a la caza. El pastor Africo se enamora de una de ellas, llamada Mensola, y durante varios días trata en vano de llegar a ella, pues las ninfas huyen atemorizadas ante su vista. Para distraerle de tan peligroso amor, el padre del pastor, Girafone, cuenta a su hijo la historia de Mugnone transformado en río por haber osado amar a una ninfa de Diana.
Pero Africo no desmaya y, habiendo encontrado a Mensola, la sigue, sin poder alcanzarla. Por sugerencia de Venus, compadecida por las penas del pastorcillo, Africo se viste de ninfa y con esta estratagema logra su intento; pero durante las semanas y los meses siguientes, Africo en vano busca de nuevo a su ninfa. Entretanto, Mensola da a luz un niño y en su corazón nace, junto al sentimiento de maternidad, el amor hacia Africo, que desesperado por no haber vuelto a ver a su Mensola, pone fin a su vida precipitándose en el río que de él tomó nombre. El hallazgo del cadáver de Africo, el llanto del padre, el viejo Girafone, y los funerales dan lugar a una descripción profundamente patética.
Entretanto, Mensola, maldita por Diana, que ha tenido noticia de su delito, desaparece en el río, que de ella tomó el nombre de Mensola. Pero su hijito, Proneo, criado en casa de Girafone, llega a ser uno de los ministros favoritos de Atalante, fundador de Fiésole, quien pone fin al inhumano renunciamiento, impuesto por Diana, a su amor y a sus ninfas, las impele al amor y al matrimonio y esparce por toda la región las bendiciones de una nueva y más humana civilización. El Ninfale es el fruto feliz de la plenitud juvenil del genio poético de Boccaccio. Exento de hojarasca y de superestructuras, versa sobre una patética historia de amor, situada en un tiempo fabuloso y remoto que hace poéticamente legítimo su vago color mitológico.
Las distintas fases de la pasión están cantadas y analizadas con gran agudeza y finura psicológicas, en las melodiosas volutas elegiacas de la estrofa. La fábula no es más que un pretexto, ya que Boccaccio, fiel a un ideal de poesía docta, llega poéticamente y de una manera nueva, en el análisis de la pasión, a la verdad del sentimiento y de la naturaleza. Y el ejemplo fue fecundo: al Ninfale Fiesolano se asemejan, en cierta manera, los distintos poemas idilicomitológicos y rústicos del Renacimiento italiano, cuyos momentos poéticos más logrados son la Nencia de Barberino (v.) de Lorenzo de Médicis y las Estancias (v.) de Poliziano.
D. Mattalía
Bastaría Ninfale Fiesolano para no negar a Boccaccio el honor de ser también poeta en verso. (Carducci)

