Nina o La loca por amor, Giovanni Paisiello

[Nina ossia La pazza per amore]. Ópera semiseria en dos actos de Giovanni Paisiello (1740-1816), so­bre texto de Giambattista Lorenzi, deri­vado y en parte traducido de la comedia francesa Nina ou la folie par amour de Joseph Marsollier de Vivetiéres y representa­da en Nápoles en 1789.

La música se inspira en el patético caso de una muchacha, Nina, a la que su padre prohibió casarse con su amado Lindoro para imponerle un partido más conveniente, y que, en vista del duelo entre ambos pretendientes en el que Lin­doro tuvo la peor parte, enloqueció. Ahora espera y llama continuamente a Lindoro, despertando la compasión de cuantos la rodean, pues parece ser cierto que Lindoro murió en el desafío. Pero la aventura tie­ne un desenlace feliz, pues al fin Lindoro vuelve de verdad y Nina, recobrando la razón, se casa con él.

Este asunto, distinto de todos los precedentemente puestos en música por Paisiello, que consistían en ári­dos dramas mitológicos y en farsas frívolas, ofrecía un contenido dramático y emotivo de carácter realista, del que el músico supo extraer páginas inspiradas, sobre todo cuan­do se trata de pintar la tristeza y al mis­mo tiempo el amor tenaz de la protagonis­ta. Así, encuentra sincera efusión dramá­tica la cavatina de Nina en el primer acto, llena de suspiros y de pausas, en la que está expresada la decepción de la muchacha, que al principio imagina la vuelta de Lindoro y luego se despierta de sus fantasías volviendo a la realidad.

Tam­bién son notables las páginas en que Nina recoge una frase del coro para cantarla con mayor expresión, entremezclada con pausas, y la escena en que, vuelto Lindo­ro, Nina recobra lentamente la razón. Sin embargo, los personajes que rodean a la protagonista, insignificantes en el libreto, son también musicalmente pálidos: las arias de Susana, fiel camarera de Nina, y del conde, padre de la muchacha, son conven­cionales; sólo Jorge, viejo campesino (bajo bufo), tiene un notable relieve cómico, so­bre todo por el aria en que, confuso y pro­nunciando las palabras a medias, anuncia la vuelta de Lindoro. La ópera, precedida de una brillante sinfonía, es una de las mejores de Paisiello y tuvo al aparecer un gran éxito.

M. Dona